De actuar por la porción de torta a Hollywood: la historia del mago al que Jorge Batlle quiso de ministro

Daniel K presenta "Mentiras verdaderas" en el Movie, y es uno de los capitanes de "Poné Play". En charla con Sábado Show, repasó sus comienzos, sus encuentros con famosos y sus próximas metas.

El mago Daniel K.
El mago Daniel K.
Foto: Darwin Borrelli

Todo empezó con un truco que el papá de Daniel K hacía en la sobremesa familiar. Fue el primero en acercarlo a la magia y vivió su pasión a través de su hijo. Un día le golpeó la puerta a Cacho de la Cruz porque percibía talento en Daniel y así terminó en Cacho Bochinche con apenas 10 años.

Tiempo después, se cruzó con María Inés Obaldía en su zapatería, le contó que tenía un hijo mago y le dio su tarjeta. Ese encuentro fue el pasaporte a Caleidoscopio (Canal 10).

Daniel K trabaja desde los 13 años en eventos de magia, por fascinación y no por necesidad. Cada peso que ganó lo invirtió en perfeccionarse. En agosto presentó Mentiras verdaderas en calle Corrientes con localidades agotadas, y este sábado llevará el espectáculo al Movie. Las entradas están a la venta en la web del teatro.

Fue el primer uruguayo en llegar al Magic Castle de Hollywood y hoy es uno de los capitanes de Poné Play (Canal 12), junto a Karina Vignola. Días atrás cautivó a Mario Pergolini y ahora sueña con llegar al late night show de Jimmy Fallon. A continuación, un resumen de la charla de Daniel K con Sábado Show.

—De niño ya grababas trucos en VHS. ¿Cuál es tu primer recuerdo asociado a la magia?
—Un truco que hacía mi papá en la sobremesa de los domingos: en un mantel individual envolvía un tenedor y, al desenroscar, aparecía un cuchillo. Fue el primero que me enseñó y era el que hacía siempre. Así me empezó a picar el bichito. Y después me motivaron los especiales de David Copperfield que pasaba Canal 12, con las voces en off de Victoria Rodríguez y Alejandro Figueredo.

—¿Era mago tu papá?
—No, era aficionado. Da la casualidad de que su familia era salesiana y le pusieron Juan Bosco. De grande me enteré de que Don Bosco era el patrono de los magos, porque él también era aficionado.

—Tu padre le tocó la puerta a Cacho de la Cruz en la productora y así debutaste en televisión con 10 años. Has dicho que esa experiencia te marcó, ¿por qué?
—Vio que yo era careta, sabíamos que Cacho era aficionado a la magia y me llevó. Aparecí dos veces en Cacho Bochinche, a los 10 y los 12, y descubrí que me fascinaba el mundo de la televisión: las cámaras y el back.

—¿Se lo contaste a Cacho alguna vez?
—Hace dos años le pedí a Mariana García Seijas, productora de Teledoce y amiga de Cacho, que me hiciera el contacto y pasé una tarde entera con él en la casa de salud. Le agradecí la posibilidad. Él no se acordaba de la anécdota: le golpeamos la puerta, y Cacho me dijo: “A ver qué tenés, pibe. Venite el sábado”. Pero tuve la suerte de contársela. En 2014 hicimos un duelo de magos en Sinvergüenzas, el programa que condujo Maxi de la Cruz por Canal 12. Hoy lo atesoro.

—Llevabas el mazo a la escuela para probar los trucos. Así hiciste tus primeros eventos para los hermanos de tus compañeros, ¿ibas gratis?
—Al principio iba por la porción de torta, con un amigo del barrio como asistente. Un día, en un cumpleaños, nos ven unos payasos y nos invitan a su programa de radio, El club de Alegrito. Pasamos el número de teléfono al aire, nos llamó un tipo y concreté mi primer show pago. Me llevaba mi padre y pensaban que el mago era él. Todo lo que cobraba lo invertía en materiales. A los 15 años me fui al primer congreso de magia en Buenos Aires y me lo pagué yo. Me acompañó mi padre. Tuve la suerte de conocer a Juan Tamariz y me cambió la idea de la magia para siempre.

—Siempre supiste que querías ser mago. ¿Por qué decidiste estudiar la Licenciatura en Comunicación?
—Quería estudiar una carrera que me gustara y a la que le pudiera sacar partido. En esa época estaba pensando en hacer magia para empresas, también trabajaba en TV, y me pareció que la Licenciatura en Comunicación era ideal. La hice a los 30 años y fue espectacular porque aprovechaba todas las materias para volcarlas a la magia. Hice una tesis sobre cómo hacer que la magia en televisión sea tan impactante como en vivo.

—Tu debut oficial en la pantalla fue en Caleidoscopio gracias a que tu padre le contó a Obaldía que eras mago y te llamó la producción. También tuviste un fugaz pasaje por Decalegrón (Canal 10). ¿Cómo fue?
—Me llamaron porque me vieron en Caleidoscopio, pero se pelearon las producciones, a pesar de que era el mismo canal. Se hacía el segundo ciclo del sketch de Pinchinatti y me convocaron para suplantar al mago Michel, que hacía de ministro de Economía. Participé del primer programa, que lo hicimos en la Plaza Independencia. Estaba lleno de gente y transformé el agua en vino. Decía: “En el gobierno de Pinchinatti, no va a salir agua de las canillas, va a salir vino”. Tenía a Ricardo Espalter, Eduardo D’Angelo, Julio Frade y Graciela Rodríguez al lado. No dimensionaba dónde estaba. Duré dos programas porque me hicieron elegir y decidí seguir en Caleidoscopio porque ya tenía continuidad.

—Compartiste con Ruben Rada en La Voz Kids (Canal 10), ¿recordás algún momento especial con él?
—También grabé con él y varios famosos una publicidad. Nos juntamos a las seis de la mañana un día de invierno y charlamos una hora. Siempre positivo. En el canal también. Cuando les dije a mis hijos que había fallecido, se pusieron mal, porque se encariñaron. Valoro su disposición y su alegría. Seguía trabajando de lo que le gustaba. Ojalá pueda hacerlo yo.

Daniel K es uno de los capitnes de "Poné Play".
Daniel K es uno de los capitnes de "Poné Play".
Foto: Teledoce

—Te sumaste a la nueva temporada de Poné Play, ¿fue un sí de entrada?
—Sí, porque me dijeron que no tenía por qué saber de música. Mi miedo era no poder defenderme. Mi hija Josefina tiene ocho años, escucha todas las canciones de moda y aprendo con ella. Disfruto mucho la televisión y de salir del rol de mago. Los primeros dos programas no me sentí tan cómodo, después me fui soltando.

—Hiciste una gira de medios en Argentina para difundir tu show en calle corrientes y destacaste especialmente la visita a Otro día perdido (Canal 4) ¿Cómo fue el mano a mano fuera de cámara con Mario Pergolini?
—Lo sigo de joven y tenía el preconcepto de que era especial, una súper estrella, pero me sorprendió su calidez. Me vino a saludar al camarín y había estudiado sobre mí. Me dio la bienvenida y me dijo que disfrutara. En el programa me daba para adelante con una enorme generosidad, al igual que Rada (Agustín Aristarán).

—Te llevó tu amigo, el mago Soy Rada, al programa. ¿Cómo se conocieron?
—Nos conocimos en u congreso de magia al que fui con 15 años, en Buenos Aires. Su primer viaje fuera del país, 25 años atrás, fue a un show mío de grandes ilusiones en la Sala Zitarrosa. Me creía Copperfield y, en el medio, había un bloque de 10 minuto de Rada que se robaba el espectáculo. Cuando le comenté que iba a hacer un show en Argentina, me dijo: “Venite al programa y hacé lo que quieras”. Estaba nervioso pero lo disfruté mucho.

—¿Cómo recibió el público argentino Mentiras verdaderas?
Es un público que se expresa y se suelta mucho más rápido. Lo hice en el Teatro Premiere, una sala para 240 personas, y gracias al programa de Pergolini y a otros medios se agotaron las entradas. Agregamos otra función para el 25 de octubre. La gente lo recibió muy bien. Estaba la ventaja de la novelería y de la sorpresa.

—¿Te han hecho propuestas de la vecina orilla?
—No. Con el productor Diego Sorondo estamos intentando hacer más participaciones en Buenos Aires. Se acercó al show el dueño de un teatro y coordinamos una reunión. Me encantaría ir más seguido y meterme en el circuito.

—Tus espectáculos incluyen humor, sorpresas e interacción. ¿Te sentís más showman que mago?
—No me sentía identificado con el concepto, pero la gente me decía: “No sos mago, sos showman”. Por eso el espectáculo que hice en verano en Punta del Este se llamó Showman. La magia es mi herramienta principal, pero el show va más allá: la gente se divierte, la pasa bien, se lleva un mensaje y alguna emoción.

—¿Buscaste ese diferencial o simplemente se dio?
—Me fui dando cuenta de que era el estilo con el que me sentía cómodo. Imitaba a magos que admiraba, hasta que entendí que tenía que encontrar mi propio estilo. Me inspiré en magos como Juan Tamariz, que hacía magia, humor y conexión. También disfruto hacer magia en una casa o un salón, y eso influyó a la hora de sumar el humor.

El mago Daniel K presenta "Mentiras verdaderas" el sábado 5 de setiembre en el Teatro Movie.
El mago Daniel K presenta "Mentiras verdaderas" el sábado 5 de setiembre en el Teatro Movie.
Foto: Rafael Lejtreger

—¿Has hecho magia para alguna celebridad?
—Hice magia para los familiares de Fernando Muslera y el Ruso Pérez. En Hollywood me fueron a ver Jason Segel y Michelle Williams. Estuve en los cumpleaños de Tabaré Vázquez y Julio María Sanguinetti. Le hice magia a Jorge Batlle, Luis Alberto Lacalle y Luis Lacalle Pou. Me faltó José Mujica, una pena que nunca hayamos coincidido. A Yamandú Orsi espero tenerlo.

—¿Cómo fue la anécdota con Jorge Batlle en un lanzamiento?
—Fue para la inauguración de una sala del Movie, antes de la crisis. Me llamaron porque iba el presidente, pero no sabían a qué hora. Empecé, Batlle demoraba y me pedían estirar. Tenía que hacer 20 minutos e hice 45. Cuando llegó, me hicieron el gesto de redondear. Se sentó adelante, terminé de hacer el truco, se paró y lo primero que hizo fue el comentario: “A este hay que meterlo de ministro de Economía”. Todo el mundo largó la carcajada.

—¿Cuál es el objeto más preciado de tu cuarto de magia?
—Un afiche de José Escribanis, el mago más antiguo del Río de la Plata, como invitado de un mago italiano en el Teatro Solís. Me lo regaló un amigo porque estoy haciendo un estudio sobre la magia del Uruguay a finales de 1800. Quiero escribir una novela que mezcle la rica historia de Escribanis: fue padrino de uno de los hijos de Aparicio Saravia y recorrió dos veces el país con shows a beneficio.

—Encontraste una vocación, vivís de la magia, estás en televisión, hacés teatro, cruzaste el charco y llegaste a Hollywood. ¿Qué meta te queda?
—Hacer una temporada en Buenos Aires sería buenísimo, pero siempre busco mini metas. Por ejemplo, ir al programa de Jimmy Fallon. Cada seis meses le mando material a la producción. Hace poco me crucé con uno de los magos que trabaja para él, me presenté emocionado y me dijo: “Te conozco”. Me contó que un truco que yo hago se había hecho popular y le escribo cada tanto para que me consiga un lugar. No pierdo las esperanzas.

—¿Cuánto de todo lo que has logrado le debés a tu papá?

—A mi familia. Mi madre es profesora de piano y me enseñó el amor por el arte. Vieron mi pasión y me dieron la libertad de dedicarme a la magia. Empecé a estudiar inglés, Comunicación televisiva con Graciela Bacino y teatro: todo eso me hizo ser quien soy. Así que siento que les debo todo.

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