Cómo era Neil Armstrong antes de pisar la Luna: la obra inmersiva que sorprende en vacaciones de invierno

La obra "El primer hombre en la Luna" combina actuaciones, pantallas, sonido envolvente y butacas que vibran para contar la adolescencia de Neil Armstrong y recrear la histórica misión Apolo 11 de 1969.

"El primer hombre en la Luna".
"El primer hombre en la Luna".
Foto: Gentileza "El primer hombre en la Luna".

Antes de convertirse en el primer ser humano en caminar sobre la Luna, Neil Armstrong también fue un adolescente que tuvo que responderse preguntas bastante más terrenales: qué hacer con su vida, en qué era realmente bueno y si valía la pena perseguir un sueño que parecía imposible.

Sobre esa idea se construye El primer hombre en la Luna, la obra dirigida por Fernando Amaral y escrita por Gonzalo Palermo que se presenta durante las vacaciones de invierno en el Teatro Alianza.

Inspirado en la misión Apolo 11, el espectáculo combina actuaciones, pantallas, sonido envolvente y butacas que vibran para recrear uno de los episodios más trascendentes del siglo XX, aquel que dejó una de las frases más recordadas de la historia: “Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad”.

Sin embargo, la obra no solo trata de reconstruir aquel 20 de julio de 1969. Es, también, una mirada a los años previos: los de un joven que busca descubrir su vocación y encontrar un lugar en el mundo. “Lo viviste vos, lo viví yo y lo vivimos todos”, comenta Amaral. “Es ese momento en que estás pensando qué querés hacer de grande, qué te gusta y qué querés hacer con tu vida”.

La idea surgió cuando la Embajada de Estados Unidos, que apoya el proyecto en el marco de la celebración de los 250 años de la independencia del país, buscó un espectáculo dirigido especialmente a adolescentes. El desafío no era menor: atraer al teatro a un público acostumbrado a convivir con pantallas desde la infancia.

“Empezamos a hablar de que, ya que la pantalla era nuestra competencia, ¿por qué no amigarnos con ella y traerla al escenario?”, explica Amaral a El País.

Así nació una puesta que incorpora recursos audiovisuales de forma permanente. Las proyecciones acompañan la acción y transforman el escenario en la casa de Armstrong, un gimnasio, un avión o la nave que parte rumbo a la Luna. El sonido envolvente y las vibraciones de las butacas completan una propuesta inmersiva que acompaña el viaje espacial.

"El primer hombre en la Luna".
"El primer hombre en la Luna".

Pero ese no es el único recorrido que plantea la obra. Mientras Armstrong —interpretado por Federico Pollio— avanza hacia el momento más importante de su vida, también vuelve sobre los recuerdos que lo llevaron hasta ahí. “Hay algo que me encanta de la obra”, asegura Amaral. “Neil cuenta su historia y queda esa duda: ¿esto pasó y él lo está reviviendo como un flashback o realmente estamos viendo crecer a Neil Armstrong? Jugamos con esas dos posibilidades”.

Esa estructura permite que el público conozca al futuro astronauta mucho antes de que la historia lo inmortalizara. La obra muestra sus primeros vuelos junto a su padre, las conversaciones con su madre sobre los sueños, la influencia de un profesor obsesionado con el espacio y las dudas propias de un adolescente que todavía no sabe cuál será su lugar en el mundo.

El primer hombre en la Luna, que se presenta como una experiencia para toda la familia —aunque la edad recomendada es de 10 a 15 años—, también se apoya en el humor para contar esa historia. “Cuando hacés una obra para niños y adolescentes también tenés que pensar en divertir”, dice Amaral. “Trabajamos mucho ese aspecto con los actores y, por suerte, la gente se ríe muchísimo”.

Aunque la historia sigue de cerca a Armstrong, Amaral quiso evitar que el alunizaje se presentara como la hazaña de un solo hombre. Por eso, la obra también pone el foco en Buzz Aldrin y Michael Collins, los otros dos integrantes del Apolo 11.

“Originalmente había un texto que decía solamente Neil, pero mientras ensayábamos sentí que tenía que ser dicho por los tres”, explica el director. “Los tres fueron elegidos para una situación extrema y compartieron el mismo sueño”.

La decisión también le permitió introducir otro de los temas que atraviesan la obra: el miedo. “Subirse a un cohete e ir al espacio da miedo. Queríamos hablar de eso, de que perseguir un sueño también implica enfrentarse a los propios temores”.

"El primer hombre en la Luna".
"El primer hombre en la Luna".

Con actuaciones de Federico Pollio, Nahuel Delgado, Maxi González, Cristina Cabrera y Rodrigo Peluffo, El primer hombre en la Luna continuará con funciones desde este jueves al domingo, siempre a las 16.30. Las entradas están a la venta en RedTickets y en la boletería del Teatro Alianza. Cuestan 600 pesos y hay una promoción de cuatro localidades por 2000 pesos.

Mientras habla de Armstrong, Amaral conecta con su propia historia. “Yo fui adolescente en los años ochenta y cuando dije que quería ser actor era difícil. Lo primero que te preguntaban era de qué ibas a vivir, qué ibas a hacer para trabajar”, recuerda. “Crecí con ese chip antes de finalmente decidir que quería dedicarme a esto. Muchas veces uno pelea con esas voces externas que te dicen que no. Eso era algo que queríamos puntualizar”.

Para el director, esa es una de las razones por las que la historia del Apolo 11 sigue vigente más de medio siglo después. Más allá del logro científico, dice, la misión habla de personas que se animaron a perseguir un objetivo que parecía imposible. “Cuando vemos las imágenes de los hombres caminando sobre la Luna parece ciencia ficción. Trabajar en esta obra me hizo volver a pensar en las posibilidades del ser humano y en todo lo que puede lograr cuando persigue una idea”.

Esa reflexión lo conecta con Leonardo y la máquina de volar, una obra inspirada en la vida de Leonardo da Vinci de la que participó. “Él hablaba todo el tiempo de las posibilidades del ser humano. Su máquina falló, pero esa idea siguió desarrollándose hasta que se pudo volar”, dice Amaral. “Eso habla de la capacidad que tenemos los seres humanos para llegar a lugares extraordinarios”.

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