Se estrenó "Peaky Blinders: El hombre inmortal": ¿cómo es la película que cierra la historia de Tommy Shelby?

Con Cillian Murphy como el retirado jefe del clan mafioso de Birmingham, la película recupera el estilo, la historia y las formas de la serie que se convirtió en un fenómeno global gracias a Netflix

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Peaky Blinders: El hombre inmortal

Con la consigna de complacer a los fanáticos de la serie y, al mismo tiempo, entusiasmar a quienes recién ahora descubren su universo y hacerlos ir a verla, Peaky Blinders: El hombre inmortal se presenta como un cierre a toda orquesta de uno de los fenómenos globales de Netflix.

Clausura, en formato película, la travesía personal de Tommy Shelby, el mafioso surgido del período de entreguerras en Birmingham y que le dio a Cillian Murphy su primer gran papel consagratorio antes del Oscar de Oppenheimer.

Escrita por Steven Knight y dirigida por Tom Harper, la película propone así un final épico y cinematográfico para el largo y trágico recorrido heroico de este personaje, continuando la acción seis años después del final de la serie.

Eso fue en 2022, cuando se cerró una parte de la historia después de 36 episodios repartidos en seis temporadas: las primeras cuatro (entre 2013 y 2017) fueron transmitidas por la BBC Two y las últimas dos (en 2019 y 2022, con un receso en el medio provocado por la pandemia) por la BBC One.

Su alcance global, sin embargo, lo logró cuando en 2014 llegó a Netflix. Se supone, a partir de cifras de la propia plataforma, que la vieron unas 100 millones de personas. Su sexta temporada, en su primera semana, completó 904 millones de minutos vistos solo en Estados Unidos, lo que es pila.

Peaky Blinders retrata el ascenso de la banda de origen gitano que atiende por ese nombre con una elegancia de ternos de tweed y gorra de ocho gajos. Los lidera la familia Shelby y son los temidos capos del hampa en Birmingham durante el período de entreguerras.

Las dos primeras temporadas se centraron en las ambiciones de Tommy Shelby de expandir a la pandilla de unos matones de barrio a una organización criminal de las pesadas. Luego van legalizando parte de sus negocios, pero no sus procedimientos, y el jefe de los mafiosos llega al Parlamento y se enfrenta a los fascistas británicos. Algunos vuelven a incordiar en la película.

En el camino han sufrido varias pérdidas en la banda (incluyendo Polly Gray, la matriarca que interpretaba Helen McCrory, fallecida en 2021), algunas de las cuales atormentan ahora a Tommy Shelby. Se ha vuelto una figura cada vez más aislada, recluido en una mansión de millonario excéntrico, mientras escribe sus memorias como forma de lidiar con sus propios fantasmas, marcados por la guerra y por pérdidas personales.

Allí hay que ubicar a su hija y a Anthony, su hermano y cofundador de la pandilla, fallecido en circunstancias raras que se van a aclarar ahora.

Con él en el ostracismo autodesignado, los Peaky Blinders quedaron al mando de Duke Shelby (interpretado por Barry Keoghan), quien se encarga de saquear la Birmingham asolada por los bombardeos nazis. Tiene los modales de su padre, pero no su sagacidad, y si la violencia de aquel está explicada por el estrés postraumático de la Gran Guerra, este es un malcriado y violento hijo de mafioso con daddy issues.

Duke, un nihilista, está a punto de cerrar un negocio que llevaría a Gran Bretaña a la humillación bélica. Para cada roto hay un descosido y, para un villano, siempre hay un villano peor. Acá tiene el rostro de Tim Roth, luciéndose en un personaje malísimo.

Ante ese panorama, Shelby se ve empujado hacia una nueva lucha, esta vez ligada a amenazas que involucran intereses nacionales y familiares.

Ese regreso a la acción tiene algo de repetición y, al mismo tiempo, de cierre. Shelby vuelve a la violencia, pero ya no como el joven marcado por el trauma bélico, sino como un hombre que intenta redimir su historia personal y familiar.

Uno de los elementos más distintivos del universo Peaky Blinders vuelve a hacerse presente: su estética. La banda sonora, con impronta de rock y punk contemporáneo, funciona como un anacronismo deliberado que ya es marca registrada de la serie.

A eso se suman los guiños constantes para los seguidores, que reconocerán personajes, situaciones y escenarios emblemáticos. El más evidente es el Garrison Pub, verdadero cuartel general de la banda, así como los trajes y las icónicas boinas que definen su identidad visual.

Sin embargo, El hombre inmortal también busca funcionar como una obra autónoma. Se sostiene como un relato de acción eficaz y entretenido, con momentos que destacan por su puesta en escena y su resolución narrativa. Entre ellos, una pelea particularmente intensa de padre e hijo en el barro de un chiquero, el ingreso de Tommy de nuevo en el barrio montando un alazán y el uso del montaje paralelo que construye un suspenso bien administrado en la escena final, son momentos intensos.

El peso de la historia personal de Shelby sigue siendo central. Esos fantasmas de su pasado -la guerra, la familia, las pérdidas- aparecen como una presencia constante que condiciona sus decisiones en el presente. La película trabaja sobre esa dimensión emocional, mostrando a un personaje que, aun en el poder, sigue marcado por lo que dejó atrás.

También se introduce un interés romántico a través de la hermana de su difunta esposa, interpretada por Rebecca Ferguson, que sugiere la posibilidad (junto con el ingreso de Keoghan a la franquicia) de nuevas historias dentro de este universo, aun cuando la película se plantea como un cierre.

En definitiva, Peaky Blinders: El hombre inmortal cumple con lo que promete: un final vistoso y leal para un fenómeno global que fue tema de conversación durante años y uno de los grandes éxitos de la televisión contemporánea.

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