Verónica Lavalle sorprendió al revelar detalles de uno de los momentos más delicados que atravesó en los últimos años. La comunicadora recordó las cuatro operaciones a las que debió someterse en poco más de un año por un problema intestinal y contó la impactante advertencia que recibió de su médico antes de la primera intervención.
La conductora habló del tema durante su participación en Algo que decir, el programa que conduce Pablo Fabregat en Canal 12. La conversación surgió en el segmento "Palabras cruzadas", cuando se puso sobre la mesa la fortaleza con la que Lavalle continuó trabajando en televisión pese a las intervenciones, el dolor y las dificultades propias de la recuperación.
"Mi vida siempre transcurrió a la fuerza, o sea, sola siempre desde muy niña, y eso te da una fortaleza distinta", reflexionó Lavalle al explicar cómo enfrentó aquel período.
Según relató, en apenas un año y tres meses debió ingresar cuatro veces al quirófano por problemas en la misma zona. El cuadro había comenzado con una perforación intestinal y, de acuerdo con su testimonio, desde la primera intervención los médicos le dejaron en claro que se encontraba ante una situación de enorme gravedad.
"Tuve cuatro operaciones. El médico, a la primera, me dijo: 'De 10 que entran al quirófano, con suerte salen dos'", reveló. La frase generó sorpresa entre los integrantes del programa por la crudeza del pronóstico que había recibido.
Lavalle contó que las sucesivas cirugías dejaron marcas y molestias importantes. Sin embargo, decidió continuar adelante con su actividad profesional. "Con todo lleno de tajos, de todas maneras hice el programa como si nada sucediera", recordó.
Fabregat señaló entonces que perfectamente podría haberse ausentado de la televisión para concentrarse exclusivamente en su recuperación. La respuesta de Lavalle fue contundente: "¿Para qué? Tirada en la cama no sirve".
La comunicadora explicó que esa reacción está relacionada con una forma de afrontar las dificultades que desarrolló desde muy joven. Aseguró que no le gusta colocarse en un lugar de víctima y que incluso en momentos de tristeza suele intentar contenerse y seguir adelante.
"No me gusta victimizar", expresó. "Si, por ejemplo, vivo sola hace mil años, tengo ganas de llorar y me aguanto. Me parece que me deprimo más si lloro", añadió sobre la manera en que procesa los momentos difíciles.
A dos años de aquel complejo episodio de salud, Lavalle puso así en palabras una experiencia que en su momento atravesó mientras seguía apareciendo frente a cámaras. Detrás de la imagen que los espectadores veían en televisión había una recuperación marcada por cuatro intervenciones quirúrgicas en apenas 15 meses y por una primera operación que, según recordó, estuvo precedida por una durísima advertencia médica.