SEMBLANZA

Pinocho Sosa y su huella en el carnaval uruguayo: las claves que lo hicieron único

Intuición, pasión y emoción: un repaso por algunas de las características que convirtieron al director de Zíngaros en una figura ineludible

Ariel "Pinocho" Sosa en el desfile de carnaval con Zíngaros. Foto: Archivo El País
Ariel "Pinocho" Sosa en el desfile de carnaval con Zíngaros. Foto: Archivo El País

El parodista. El productor. El director. El cantante de cumbia. La figura indiscutible. El polemista. El tribunero. El que hacía sentir parte a todos los que llegaban a un ensayo de Zíngaros. El que impulsaba carreras. El empresario. El loco. El odiado, el más odiado. El amado, el más amado de todos. El único.

Ayer murió Ariel Sosa, Pinocho, tras varios días de internación por la agudización del cáncer que le habían diagnosticado en 2019. Tenía 58 años (cumplía 59 el 1 de octubre) y de esos, pasó 40 inmerso en el mundo del carnaval. “Dejo mi vida en esto”, dijo en febrero en su última entrevista con Sábado Show. En los hechos, lo demostró en cada escenario que pisó, en cada tablado que llenó de una energía desbordante y emotiva.

Gracias por enseñarnos a amar al carnaval. Fuiste, sos y seguirás siendo el alma de todo esto”, fue el mensaje que sus parodistas Zíngaros le dedicaron en redes sociales. Sus palabras son extensivas a todos los partícipes de la fiesta de dios Momo: sin Pinocho, el carnaval pierde un pedazo importante de su corazón. Sin Pinocho, el carnaval será un poco menos carnaval.

Se había iniciado en la murga en 1981, y un año después se estrenaba en el mundo que luego dominaría al dedillo: el del parodismo. El debut fue en Los Charoles, junto a su amigo y compañero de buena parte de su recorrido artístico, Aldo Martínez.

Aldo Martínez y Pinocho Sosa. Foto: Archivo El País
Aldo Martínez y Pinocho Sosa. Foto: Archivo El País

Se ganó el mote de Pinocho por el personaje que encarnó en 1984 para Los Walker’s, con los que consiguió un triunfo histórico sobre los imbatibles Gaby’s, en el año en que estos parodiaron a Mahatma Gandhi. En esa suerte de “maracanazo”, como lo define el periodista Guzmán Ramos, estuvo el primer gran triunfo de una carrera exitosísima. Su palmarés habla solo: 17 primeros premios en el concurso oficial, cuatro menciones como figura máxima de la competencia, otras cuatro como figura de parodistas y el sumo reconocimiento individual, el de Figura de Oro en 2010.

En su currículum están las temporadas en Los Gaby’s, Caras y Caretas, la murga Araca la Cana y otras agrupaciones que le permitieron empaparse de carnaval, aprender de sus lógicas, entender sus necesidades y moldear un estilo propio. El bagaje de esa década y media confluyó, en 1995, en la fundación de Zíngaros, su gran obra, su gran legado. Fue la camiseta defendió desde 2002, y a la que le dio todo.

En su currículum están, también, los tiempos en la música tropical, primero en Sonora Palacio y después en la popular Karibe con K; y los 14 años como cadete “especial” para la empresa Tenfield, que lo mantuvieron en estrecho vínculo con Paco Casal.

Al lado de sus éxitos y su estatus de referente estuvieron, además, las polémicas. Temperamental y provocativo, perdió un juicio por plagio, protagonizó peleas, fue acusado de perjudicar a otros conjuntos y, en 2018, Daecpu lo suspendió por tres años, por declaraciones contra su entonces gerente general José “Gato” Morgade.

Se enojaba con frecuencia y esa era, también, su forma de vivir el carnaval. Se jactaba de darse siempre de frente “contra los más grandes” —directivos, jurados, la Intendencia de Montevideo—, al menos hasta las tensiones que mantuvo con Aristophanes en 2015 y 2017.

Karibe con K con Xuxa en los 90.
Pinocho Sosa, junto a Xuxa y a sus compañeros de Karibe con K

En febrero, decía a Sábado Show que haber enfrentado al cáncer había modificado su conducta: “Le di importancia a cosas que no la tenían. No tendría que haber discutido con la gente que discutí muchas veces”.

legado

La herencia de “Pinocho”

“Pinocho fue el mayor productor de espectáculos de la historia del carnaval, no hay ninguna duda. Es la persona que produjo con mayor inteligencia e inversión dentro de los códigos carnavaleros”, dice a El País Guzmán Ramos, periodista especializado en carnaval, integrante de Calle Febrero y colaborador de este diario. “Él mismo decía que no fue el gran actor del carnaval. Pero él suplió eso con una potencia arriba del escenario, una voz firme y una parada contundente que lo hicieron verdaderamente grande”.

Para Ramos, la gran fortaleza de Pinocho, su gran diferencial fue “una intuición descomunal”. Guiado por ese estandarte hizo su mayor aporte al parodismo de los últimos años: apostó a recrear personajes y vivencias puramente uruguayas para conectar, directo, con la fibra más íntima del público. Lo logró con creces e hizo que Zíngaros se expandiera más allá del concurso, con miles y miles de fanáticos con un sentimiento de pertenencia casi propio de una familia.

“Llevar las temáticas uruguayas al parodismo en un momento donde se representaban los clásicos del cine era una cosa arriesgada: salir del cánon para llegar al corazón de la gente”, dice Ramos. “En el parodismo se cree que desde mediados de los setenta hay pocos cambios, pero él hizo cosas muy importantes. Fue quien profundizó y desarrolló la presencia femenina en la categoría, y fue con sus personajes que las historias nacionales aterrizaron fuertemente”.

El poeta Roberto de las Carreras, la tragedia de los Andes, el artista Carlos Páez Vilaró, y más acá en el tiempo el fantasma de Clara García de Zúñiga, el éxodo del Pueblo Oriental (“La Redota”) y la vida de Julio “Kanela” Sosa fueron algunos relatos nacionales que Sosa le aportó al carnaval, siempre con impecable nivel técnico y gran efectividad en lo emotivo.

Gumer Pérez, abogado de Ariel "Pinocho" Sosa, anunció que apelará la sentencia. Foto: Archivo El País
Pinocho Sosa en escena. Foto: Archivo El País

Director artístico en el sentido más amplio de la expresión, y riguroso estudiante del mundo carnavalero que amaba, Ramos lo resume así: “Su legado es impresionante, y va a quedar por generaciones”.

En 2017, entrevistado por el programa Abran Cancha de Del Sol FM, Pinocho decía: “Yo tengo la conciencia tranquila y no soy ningún santo, pero me considero un tipo que tengo tremendo corazón, te juro. Salgo de acá y me saludo con todo el mundo: con el cuidacoches, con el mozo del bar, los bondis que me tocan bocina... Esa es mi pasión. Saludarme con la gente. Querer a la gente”.

El carnaval fue el vehículo con el que canalizó todo ese sentimiento, y sus Zíngaros, la mayor muestra de amor que pudo dejar. La construyó con canciones, con instinto, con sensibilidad y personajes imborrables que pesaron más que cualquier controversia. Y a cambio tuvo aplausos, elogios, cariño y la conciencia de haber sido todo. Parodista, cantante, director. Loco, querido, resistido. Único.

carnaval 2022

Zíngaros "va a salir más que nunca"

Con la esperanza puesta en el nuevo concurso oficial de carnaval, suspendido este año por la pandemia del coronavirus, Ariel “Pinocho” Sosa estuvo hasta último momento pensando en el espectáculo con el que parodistas Zíngaros iba a hacer su vuelta a los escenarios, en el marco de la competencia.

“Hasta lo último estuvo hablando”, dijo ayer Aldo Martínez, en declaraciones a la prensa durante el funeral realizado ayer por la tarde en las salas de Martinelli (foto). “Él pensó en todo momento, hasta el último momento en el conjunto, lo que había que hacer, lo que no había que hacer. Me dijo: ‘Vos encargate’”.

El artista aseguró entonces que el conjunto “va a salir más que nunca”.

Así las cosas, Martínez ocuparía un rol central, más allá de lo escénico, en la nueva propuesta de Zíngaros, con Gastón Sosa, el hijo de Pinocho, en el rol de director artístico de la agrupación.

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