Murió Mary Cioli a los 91 años: la célebre casamentera uruguaya que unió a miles de parejas

Fue uno de los personajes más reconocidos de la televisión de los años 80 y 90. Pionera como detective privada, cambió las investigaciones de infidelidades por la búsqueda del amor. Su vida inspiró un libro y continuaba activa con su agencia matrimonial.

MARY CIOLI
Mary Cioli.
Foto: Archivo.

Mary Cioli, la célebre casamentera uruguaya que durante décadas se dedicó a unir corazones y fue protagonista de innumerables historias de amor, falleció el pasado domingo en Montevideo a los 91 años. Su verdadero nombre era Mary Yolanda de los Santos Moreno, aunque alcanzó la popularidad con el nombre comercial que la convirtió en un personaje singular de la sociedad uruguaya, especialmente durante las décadas de 1980 y 1990.

La noticia de su fallecimiento fue dada a conocer por la cuenta de redes sociales Placas TV Uruguay, que recordó a la popular casamentera con una de sus publicidades televisivas de los años 80, cuando su agencia matrimonial gozaba de enorme notoriedad.

"El domingo pasado falleció Mary Cioli. Fue la primer detective privado del país. Luego, se adelantó varias décadas a Tinder, formando desde 1983 cientos de parejas y transformándose en la casamentera más importante del país", expresó la publicación.

El recuerdo estuvo acompañado por un aviso televisivo de época, testimonio de la popularidad que Cioli había alcanzado en la pantalla uruguaya. Sus publicidades, en las que promocionaba los servicios de su agencia para encontrar pareja, contribuyeron a convertirla en un personaje ampliamente reconocido por varias generaciones.

Con su emprendimiento, Cioli logró formar miles de parejas de uruguayos y extranjeros. Su particular método de trabajo, basado en entrevistas personales, investigaciones y un minucioso conocimiento de sus clientes, la convirtió en una referente para quienes buscaban compañía, una relación estable o la posibilidad de volver a enamorarse.

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Mary Cioli en "Desayunos informales".

Mary Cioli: la primera detective privada de Uruguay

Su trayectoria, sin embargo, había comenzado en un terreno muy diferente al del romance. A principios de los años 80 se convirtió en la primera mujer detective privada de Uruguay, una actividad poco habitual para una mujer en aquella época. Inicialmente se dedicó a investigaciones empresariales, pero pronto comenzaron a llegarle solicitudes vinculadas con sospechas de infidelidad.

Aquella experiencia terminó por cambiarle la vida. Según contó en distintas entrevistas, las investigaciones que realizaba muchas veces provocaban rupturas matrimoniales y situaciones familiares dolorosas. Un episodio especialmente dramático, en el que un hombre engañado amenazó con matar a su familia y quitarse la vida, la llevó a replantearse su profesión.

Fue entonces cuando un amigo de la familia le sugirió que, en lugar de dedicarse a separar parejas, utilizara sus conocimientos para unirlas. La propuesta la entusiasmó y viajó a Suiza para formarse en la actividad. En 1983 puso en marcha su agencia matrimonial, que se convertiría en una de las más conocidas del país.

Su método tenía poco que ver con las aplicaciones de citas que aparecerían décadas después. Cioli estudiaba durante aproximadamente un mes las características, expectativas y antecedentes de cada cliente antes de proponerle una posible pareja. También verificaba la identidad de las personas y procuraba garantizar que las presentaciones se realizaran en condiciones de confianza.

"Yo garantizo cada una de las partes", afirmaba en una entrevista con El País, en la que defendía su sistema de trabajo frente a las nuevas modalidades de relacionamiento.

Con una personalidad fuerte, opiniones tajantes y una visión tradicional del romance, Mary Cioli se convirtió también en una figura habitual de entrevistas y espacios periodísticos. No tenía reparos en cuestionar las costumbres de las nuevas generaciones, los cambios en los vínculos amorosos o el avance de las redes sociales.

Lejos de considerar que internet podía terminar con su negocio, sostenía que las aplicaciones y los chats habían generado nuevas oportunidades para su agencia. Argumentaba que muchas personas llegaban a su oficina después de sufrir engaños o decepciones en relaciones iniciadas de manera virtual.

"El problema de las redes es el anonimato, no sabés quién está del otro lado. Yo garantizo a cada persona que presento", explicaba. Su experiencia también le permitía asegurar que la búsqueda del amor no distinguía edades ni posiciones económicas. Entre sus clientes había empresarios, profesionales, diplomáticos, jóvenes y personas del interior del país que encontraban dificultades para conocer a alguien compatible.

La singular historia de Mary Cioli inspiró al actor y conductor Leonardo Lorenzo, quien escribió Mary Cioli, la Celestina, una biografía publicada por la editorial Fin de Siglo.

El libro reconstruyó su recorrido desde los años como investigadora privada hasta su consolidación como casamentera, además de reunir historias de encuentros, desencuentros y romances surgidos gracias a su intervención.

Lorenzo llegó a definir su vida como una historia digna de una película de Hollywood. Para escribir la obra realizó una serie de entrevistas con Cioli durante dos meses, en las que recuperó anécdotas y reflexiones de una mujer que había dedicado buena parte de su existencia a estudiar las relaciones humanas.

Mary Cioli continuó trabajando con su agencia matrimonial hasta sus últimos años, convencida de que siempre habría personas interesadas en encontrar una pareja. Aunque observaba con preocupación algunas transformaciones de la sociedad, mantenía intacta su confianza en la posibilidad de enamorarse. "El romanticismo sigue. No en todos, pero sigue", decía al recordar a una pareja joven que había presentado y que la llamaba para pedirle consejos sobre regalos y celebraciones de San Valentín.

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