El periodista Aldo Silva compartió al aire uno de los momentos más dolorosos que le tocó transitar en los últimos días. Durante “el pase de la mañana” de Radio Sarandí, entre Informativo Sarandí y Las cosas en su sitio, el también conductor de Telemundo dejó de lado la agenda informativa para plantear una situación personal que, según afirmó, “puede ser de interés para mucha gente”.
El motivo fue el fallecimiento reciente de la Dra. Violeta Kamaid Buchdid, odontóloga y profesora de Ortodoncia, una figura muy querida para él y su familia, dado que es familiar de la esposa del periodista, Martha Kamaid. Madre, tía y referente profesional, la partida de Violeta Kamaid dejó —en palabras de Silva— “un vacío muy grande”. Pero al dolor se le sumó una indignación inesperada.
Kamaid Buchdid había expresado en vida su deseo de que sus restos descansaran en el panteón familiar del Cementerio del Cerro. Sin embargo, cuando sus hijos y sobrinos iniciaron los trámites correspondientes, se encontraron con una noticia desconcertante: el elevador que permite acceder a los panteones ubicados en la zona más alta del predio está roto desde hace más de un año. Sin ese mecanismo, el féretro no puede ser trasladado hasta el lugar previsto.
“La sorpresa es tremenda”, relató el periodista. La solución que les ofrecieron fue depositar los restos en otro sitio durante dos años, plazo estimado para la reparación del elevador. Incluso, según contó Silva, se manejó la posibilidad de alquilar un equipo alternativo a costo de la familia. una solución que tampoco cristalizó.
Silva cuestionó la situación y apeló a la reflexión pública: “Estamos hablando de dignidad humana”, subrayó. Recordó que su familiar murió con la tranquilidad de saber dónde descansaría y que enterarse de esta situación en medio del duelo profundiza el sufrimiento. El periodista añadió que la dirección del cementerio se comprometió a buscar una solución.
El comunicador fue claro en que su caso no es aislado. Según señaló, se trata de una dificultad que afecta a otras familias desde hace meses. “Yo lo puedo contar pero otros quizás se guardan las lágrimas", expresó.
Más allá del dolor personal, el planteo abrió un debate sobre el impacto de falencias de este tipo en los cementerios. Porque, como remarcó Silva, no se trata solo de un trámite: se trata del último deseo y del respeto debido a quienes ya no están.