Del Zoom falso al dirigible: el plan maestro de Timothée Chalamet para que todos hablen de su nueva película

Este jueves se estrena "Marty Supreme", la colaboración entre el actor y el director Josh Safdie, que le podría dar una nueva nominación al Oscar. De qué se trata y cómo hicieron la singular campaña de marketing.

Timothée Chalamet
Thimothée Chalamet vendiendo "Marty Supreme"

No podrá decirse que Timothée Chalamet no haya hecho todo lo posible para que la gente le preste atención a Marty Supreme, la película que en Uruguay se estrena este jueves 15 y con la que seguramente aspire por tercera vez al Oscar a mejor actor principal.

Viene de estar nominado por interpretar a Bob Dylan en Un completo desconocido, de James Mangold, un papel inmersivo que le dio su segunda aspiración al Oscar (la primera fue por su aparición consagratoria en Llámame por tu nombre) y que afrontó con un compromiso actoral y promocional que se repite en Marty Supreme.

Por esa clase de dedicación, su nueva película le dio el premio a mejor intérprete principal en los Critics' Choice Awards y se espera que esta noche se lleve el Globo de Oro; la senda parecería trazada hacia el Oscar. Aunque, como dice un artículo de The New York Times, para eso tendrá que romper la maldición de que la Academia no suele premiar a actores tan jóvenes —Leonardo DiCaprio lo sabe—, como si prefiriera premiar trayectorias. Chalamet acaba de cumplir 30.

Nació en Nueva York en diciembre de 1995, hijo de madre estadounidense y padre francés; sus biografías suelen señalar su doble nacionalidad y que es bilingüe. Comenzó su carrera con papeles recurrentes y al borde de pasar desapercibido en televisión —en La ley y el orden y Homeland, por ejemplo— antes de debutar en el cine en 2014 en Men, Women & Children, de Jason Reitman, y hacerse ver en Interestelar, de Christopher Nolan.

Tras papeles menores, su inevitable consagración llegó en 2017 con su papel de Elio, el adolescente deslumbrado por Armie Hammer en Llámame por tu nombre, la adaptación de Luca Guadagnino de la novela de André Aciman. Le dio menciones en los Globo de Oro, Critics Choice, SAG, BAFTA y al Oscar, siendo, a los 22 años, uno de los nominados más jóvenes en la categoría.

Ya perfilado como una estrella juvenil, trabajó dos veces con la directora Greta Gerwig (en Lady Bird y fue Laurie en Mujercitas), otra con Guadagnino (Hasta los huesos), una de Wes Anderson (La crónica francesa, donde era un joven de Mayo del 68 que atendía como Zeffirelli), una de Adam McKay (No mires arriba) y hasta un Woody Allen menor, pero simpático, en Un día lluvioso en Nueva York, un papel del que luego renegaría cuando recrudecieron las acusaciones contra el director.

Éxitos comerciales con personajes entrañables como Wonka, películas prestigiosas de las que es el héroe (las dos Duna, de Denis Villeneuve, en las que interpreta al príncipe Paul Atreides) y su Dylan juvenil de Un completo desconocido lo dejaron en el lugar en el que está.

Eso incluye ser una figura destacada de la farándula occidental: en la ceremonia de los Critics Choice Awards le declaró su amor y agradecimiento a la empresaria, influencer, celebridad e integrante del clan Kardashian, Kylie Jenner. Se habló tanto de eso como del premio.

"Marty Supreme", una película notable

Timothée Chalamet
Timothée Chalamet en "Marty Supreme"

“Lo conocí antes de que se estrenara Llámame por tu nombre”, dijo en la revista Variety el director de Marty Supreme, Josh Safdie. “Era apenas un chico que tenía una visión suprema de sí mismo. Parecía un soñador, uno de los intensos, y ese soñar estaba casi patologizado. Yo podía notar que estaba intentando controlar hacia dónde se dirigía. Lo veía en otras películas y pensaba: nadie está explorando eso”.

Es la primera película como solista de Safdie, quien hasta ahora había filmado a medias con su hermano Benny (quien estrenó The Smashing Machine con Dwayne “The Rock” Johnson, que también iba sobre una leyenda deportiva). Juntos hicieron seis largometrajes entre 2009 y 2018. Allí están los consagratorios y “scorsesianos”: Good Time (2017), con Robert Pattinson, y Diamantes en bruto (2019), con Adam Sandler.

Marty Supreme es una de las cinco películas que ya han obtenido las principales nominaciones de los gremios de productores, directores y actores. Eso la convierte, junto con Una batalla tras otra, Pecadores, Hamnet y Frankenstein,en una segura finalista en la categoría principal de los Oscar.

Inspirada en la historia real de Marty Reisman, Marty Supreme sigue a Marty Mauser, un joven audaz y como personaje bastante antipático decidido a convertirse en leyenda del ping-pong a fines de la década de 1950. Trabaja con desdén en una zapatería familiar y vive con su madre (interpretada por Fran Drescher), por lo que es capaz de cualquier cosa por ir al campeonato mundial en Londres y, después, a un partido histórico en Japón.

Su ambición es tan grande como su histrionismo, su talento y su falta de escrúpulos, pero, como todos los personajes de los Safdie, tiene una natural capacidad para tomar todas las decisiones incorrectas. Eso le viene, justamente, del cine de Scorsese, siempre una referencia.

Sus trapisondas incluyen seducir a la esposa (Gwyneth Paltrow) de su benefactor, dejar embarazada a su amiga casada (Odessa A’zion) y perder el perro de la persona equivocada: un gánster interpretado por el director Abel Ferrara, uno de los tantos cameos neoyorquinos de la película.

Contada en el apuradísimo ritmo que, por lo visto, era el aporte de Josh a los Safdie, la película es un viaje acelerado en un muchacho en caída libre. No da respiro y está cargada de grandes escenas. La banda de sonido incluye anacrónicamente éxitos pop de la década de 1980 y la reconstrucción de época es magistral.

Es una historia de un antihéroe estadounidense y una de las grandes películas de la temporada de premios.

La campaña de marketing y los "delirios" de Chalamet

Algo así necesitaba de una estrella comprometida con la causa. Y ahí aparece Chalamet, quien, además de dar uno de sus grandes papeles, se puso al frente de una campaña de marketing que se define como novedosa y exitosa.

Lo puso en camino al Oscar y lo convirtió por tercer año consecutivo en la estrella con la película más vista en Navidad: en 2023 fue Wonka, en 2024 fue Un completo desconocido y el año pasado Marty Supreme hizo, en los cuatro días que rodean las fiestas, 27 millones de dólares, una cifra interesante para una película así.

Chalamet podría repetir el próximo año, cuando el 26 de diciembre de 2026 se estrene Duna: Parte III.

La mercadotecnia liderada por el propio Chalamet funcionó y se volvió un modelo que otros intentarán seguir. Comenzó el 15 de noviembre, cuando publicó en su cuenta de Instagram un video de 18 minutos presentado como una supuesta filtración: un falso Zoom en el que un Chalamet ególatra proponía ideas delirantes para promocionar la película ante ejecutivos de A24, la productora.

El clip, escrito por el propio actor, funcionó a la vez como sátira del marketing cinematográfico tradicional y como disparador real de una estrategia promocional. Y es muy divertido.

De allí siguieron funciones sorpresa con Chalamet escoltado por un entorno con cabezas de pelotas de ping-pong naranjas; transmisiones en vivo casi mudas repitiendo la consigna “Marty Supreme Christmas Day”; anuncios con celebridades luciendo la campera oficial de la película y hasta un dirigible naranja sobrevolando Los Ángeles, una de las ideas delirantes de Chalamet en el video “filtrado”.

El despliegue, se ha dicho, convirtió la promoción en una suerte de obra conceptual sobre la atención, la saturación mediática y el deseo de llevar público a las salas. Y de cómo vender una película.
Dejó claro, además, de los argumentos que necesita una película así para colarse en la conversación cultural. Y sea bienvenido si eso ayuda a que se conozca algo como Marty Supreme, una experiencia cinematográfica y la consagración de un nuevo modelo de estrella, del que Chalamet es la versión más refinada.

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