En el estreno de El viaje de tu vida, el nuevo ciclo de streaming que conduce Gonzalo Cammarota, Catalina Ferrand repasó anécdotas de una aventura que había mantenido en reserva durante años: un viaje por África que terminó teniendo un significado mucho más profundo de lo que parecía.
La travesía ocurrió en 2005 e incluyó destinos como Kenia, Tanzania y Uganda. "Enferma de los animales" —así se definió—, la comunicadora y actriz cumplía así un sueño que venía alimentando desde hacía años, inspirado en películas y documentales de safari.
Pero lo más llamativo no fue solo el destino, sino el contexto: lo hizo junto a su entonces marido, con quien compartió 14 años de relación. Y fue justamente ese viaje el que la llevó a retomar el contacto. ¿El motivo? Recuperar las fotos. En tiempos previos a lo digital, el álbum había quedado en manos de él. "No lo tenía en mi poder y le dije para qué era. Me lo alcanzó a la casa de una amiga. Todo una logística muy James Bond y lo logré tener", contó sobre ese intercambio.
Contó que su ex es veterinario, súper bichero, y estuvieron 14 años juntos, de los 18 a los 32 de Cata. "Siempre me gustó esa sensibilidad que los dos teníamos y para él también era un viaje muy pendiente", dijo. Y reveló que lo más increíble fue que cumplieron este anhelo juntos pero viajaron estando "quebrados emocionalmente", ya que no estaban en el esplendor de la relación. "Lo hicimos porque era algo muy pendiente", dijo.
Con el paso del tiempo, resignificó esa experiencia. “Fue medio doloroso, pero una relación que solo se merecía cosas lindas”, dijo, al tiempo que reconoció cuánto la marcó esa historia de amor en su vida personal.
Entre los recuerdos más intensos de esta aventura inolvidable, destacó el sobrevuelo en globo por la reserva de Masai Mara, donde vivió uno de los amaneceres más impactantes de su vida. “Ver cómo sale el sol desde arriba… se me caían las lágrimas”, relató.
Hoy, con otra vida junto a Federico Buysan, sostiene una mirada muy clara sobre los vínculos y los finales. Contó que cuando cumplió 50 años organizó una gran fiesta, “como un casamiento”, como forma de celebrarse. En ese contexto, decidió invitar a su exmarido. Antes, lo habló con su pareja actual, quien la apoyó sin dudar: “Si a vos te hace feliz…”.
La respuesta de su ex fue distinta. Él le confesó que le gustaría tener la capacidad emocional de ella pero que no podía asistir. “No sé si soy liviana o muy apegada, pero necesito cerrar todo bien para estar en paz”, reflexionó. Y fue más allá: “No podría estar peleada con alguien que quise mucho”.