"Vamos a hacer un temita para calentar a la gente”, anuncia Ruben Rada, con las manos apoyadas sobre unas congas negras pintadas con trazos de colores. “Es un obsequio para ustedes, que son tan divinos y tan amables”, suelta con esa delicadeza burlona que desarma cualquier solemnidad. Entonces, la cuerda de tambores marca la clave y Gustavo Montemurro dispara el riff de piano de “Candombe para Gardel”.
La canción tiene la costumbre de hacer bailar hasta al más reticente. Pero esta vez es distinto. Rada y su banda de nueve músicos forman un círculo. A su alrededor, 60 personas marcan la clave con las palmas y cantan ese estribillo que suena a Barrio Sur en pleno abril. Los camarógrafos serpentean entre el público para registrar cada baile, cada sonrisa, cada mirada cómplice entre Rada y el Lobo Núñez y a las hermanas Julieta y Lucila Rada cantando como una sola voz.
Es lunes 11 de mayo. La noche ya cayó sobre El Pinar. En la escuela de música El Bosque Suena se filma el episodio debut de ¿Quién va a cantar?, el ciclo musical que tiene a Rada como anfitrión. El programa se estrenará este jueves en YouTube, el mismo día en que el músico cumplirá 83 años. Afuera ya hace frío. Adentro, entre las paredes de madera, los vasos con fernet y las velas, sigue siendo abril.
“¡Tomá!”, dispara Rada para cerrar “Candombe para Gardel”, y con el primer aplauso de la noche el entusiasmo se transforma en expectativa. Sebastián Teysera, que hasta unos instantes antes, cerveza en mano, coreaba el estribillo perdido entre el público, toma asiento entre Rada y la cuerda de tambores que lidera el Lobo Núñez.
La mezcla no termina ahí. La Vela Puerca, la invitada del primer episodio de ¿Quién va a cantar?, participa en versión reducida: además de Teysera, están el saxofonista Carlos “Coli” Quijano y el trompetista Alejandro Piccone. El grupo se completa con Manolo Ferreiro, histórico asistente de escenario de la banda, que suele cantar una o dos canciones en cada show. Esta vez también se encarga de los coros y del shaker.
Mientras los músicos terminan de acomodarse, Fabiana Segovia —productora del ciclo musical ¡FA! y ahora de ¿Quién va a cantar?, uruguaya radicada hace décadas en Argentina— toma la palabra para explicar la dinámica de la grabación. Rada interpretará una canción de La Vela y la banda, una del anfitrión.
Habrá tres tomas de cada tema y, antes de arrancar, pide que guarden los celulares. “Ah, y tenía que decir una cosa más, pero me olvidé. ¿Cuál era?”. “¡Que se diviertan!”, grita alguien entre el público. “Eso seguro”, responde.
“Señoras y señores, vamos a empezar a grabar”. Por primera y única vez en la noche, Rada deja la broma de lado. Abrirán con “El Viejo”, “una canción increíble que marcó a este grupo tan importante”, y sonríe cuando presenta a Teysera: “Un ‘Pequeño gran hombre’, como la película con Dustin Hoffman. Eso eres tú”. La ocurrencia le arranca una carcajada al invitado.
Desde el piano, Gustavo Montemurro, histórica mano derecha de Rada, da la señal. El baterista Nelson Cedréz marca el pulso y el ensamble arranca. La versión es candombeada, como la que Teysera grabó con Rada en Candombe con la ayudita de mis amigos, el disco de 2023. Esta vez, sin embargo, los vientos la vuelven todavía más festiva cuando se funden con los tambores, la batería y el solo de guitarra de Matías Rada.
Rada y Teysera se reparten los versos y, en plena canción, Ruben lanza el cántico que inventó para la banda: “Vamo’ La Vela, / Vamo’ La Vela, bo, / Vamo’ La Vela, / Y un vino pa’ entibiar”.
Entre toma y toma, los técnicos ajustan el sonido, las cámaras dirigidas por Pablo “Chamaco” Abdala buscan nuevos planos y Montemurro repasa los arreglos. En una de esas pausas, Rada mira a Teysera y rompe el silencio. “Me gustaría saber algo de ti: ¿por qué el rock and roll?”, le pregunta, agarrándolo desprevenido. El cantante se ríe. “Porque iba en contra de...”, responde y hace una pausa. “No hay nada más motivante que te digan que no”.
La tercera toma suena a la definitiva. Apenas termina, la energía se desborda y alguien arranca con el himno de la banda: “Vamo’, vamo’ La Vela de mi corazón”. Los tambores, la batería y el bajo se suman enseguida. Teysera no duda y arranca con “Vuelan palos”. Los vientos entran un instante después y el público completa el estribillo. Es apenas un minuto, pero alcanza para sellar el clima que Rada había empezado a construir un rato antes con “Candombe para Gardel”. Por un instante, el círculo incluye al público.
Ahora toca devolver el gesto. Antes de tocar “Biafra”, Rada le pregunta a Teysera por qué eligió ese clásico de Tótem. La respuesta deriva en una conversación sobre la guerra civil nigeriana que da nombre a la canción, el petróleo y las heridas abiertas que dejó el colonialismo. “Veo que te formaste bien. Sabés más que yo”, admite Rada antes de volver a su terreno. “Dinero no hay para vos. Pero sí agradecimiento y cosas lindas”. “¿Petróleo tampoco?”, retruca Teysera. Las risas dan paso a la música.
Al igual que en “El Viejo”, el aporte de los vientos le da todavía más energía y urgencia a la canción. Rada y Teysera se buscan con la mirada, la banda responde y el público vuelve a entrar mientras marca la clave. Eso se nota, sobre todo, entre toma y toma. Nadie corta. Piccone deja caer la introducción de “Montevideo”, de Opa, y, como había pasado unos minutos antes con “Vuelan Palos”, el resto del ensamble se suma casi por instinto. “¡A ver ese grito de locura!”, pide Rada antes de la tercera y última toma. “No escatimen en aplausos”, pide un camarógrafo.
Para cerrar, ya con el clima instalado, Rada entrega un último regalo: “¿Quién va a cantar?”, con el público bailando y La Vela sumándose en los coros. La rueda termina de cerrarse.
“Es un honor”, le comenta Ferreiro a El País apenas termina la grabación. Detrás de él, los músicos de ambas bandas se abrazan, se forma una fila para sacarse selfies con Rada y los instrumentos empiezan a desenchufarse. “No sabía que iba a venir público, pero fue divino porque se armó tremenda energía”, cuenta.
Entonces resume, sin proponérselo, el espíritu de la noche. “Nosotros jorobamos mucho con la idea del play music de los yanquis, o sea la música como un juego, y cuando eso pasa siempre se dan cosas buenas. Y acá, como son todos tremendos músicos, es una papa. Es entrar a jugar al Barcelona: andá pa’ adelante y pegale al arco”.
Días después de la grabación, Fabiana Segovia vuelve a esa imagen. “Lo viví como una cosa tribal”, cuenta a El País. “El hecho de estar todos en ronda une a los músicos y al público. Eso se vive pocas veces y es un privilegio escuchar desde al lado al Lobo Núñez o a Ruben Rada”. Para la productora, ese era el verdadero desafío del proyecto. “Tenemos genios en la edición que me dicen que esa energía traspasa la pantalla. Si logramos que la sienta quien está del otro lado, estamos más que hechos”.
La primera entrega de ¿Quién va a cantar? se estrenará este jueves a las 20.00 en el canal de YouTube del proyecto (@quienvaacantar). Serán tres videos: uno por canción y otro con las improvisaciones y conversaciones que surgieron entre tomas. Ya se grabaron nuevos encuentros con artistas uruguayos e internacionales de distintas generaciones, y la idea es publicar un episodio por mes.
“Fue divino, loco”, suma Rada. “Me quedé muy contento porque todos tocaron divino. Hice mucha televisión, pero siempre quise hacer un programa exclusivo de música. Ahora estamos buscando más músicos”.
Cuando se trata de los invitados, Segovia no duda. “Es fácil porque todos quieren cantar con Rada”, asegura. “Ruben tiene algo que te permite soñar con que algún día venga a cantar Mick Jagger. Sabés que parece imposible, pero con él no”.
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