La historia de "Descolgando el cielo": cómo la canción de Pitufo Lombardo se convirtió en un himno celeste

Edu "Pitufo" Lombardo relata a El País cómo nació "Descolgando el cielo" tras el Mundial de Sudáfrica 2010, por qué la escribió y cómo se convirtió en uno de los grandes himnos de la selección uruguaya.

Edu "Pitufo" Lombardo.
Edu "Pitufo" Lombardo.
Foto: Estefania Leal

"Nunca favoritos, siempre desde atrás”, canta Edu “Pitufo” Lombardo en “Descolgando el cielo”. Quince años después de su lanzamiento, cuesta encontrar una frase que describa mejor el presente de la selección uruguaya. Esta noche, a las 21.00, el equipo de Marcelo Bielsa enfrentará a España en el último partido del grupo H y se jugará su última chance de seguir con vida en el Mundial.

Basta mencionar ese verso para que Lombardo suelte una carcajada al otro lado del teléfono. “Es algo que nos pasó muchas veces”, comenta a El País. Entonces completa la estrofa: “Milagro que nos abraza, en el minuto final”. Y enseguida agrega: “Esa frase da esperanza. Con los resultados a la vista veremos qué pasa... Esperemos que la frase brille esta noche”.

Publicada en 2011, “Descolgando el cielo” hace tiempo que se ganó un lugar entre los grandes himnos de la selección uruguaya. Suena en la previa de los partidos, acompaña los festejos y, de cara a este Mundial, varias de las nuevas canciones celestes la citan junto a clásicos como “Vayan pelando las chauchas” y “Uruguayos campeones”.

La prueba más reciente de esa vigencia llegó en mayo. Con Martín Quiroga como voz principal, 22 artistas de la plena, el folclore, la murga, el rap y el rock reinterpretaron la canción para acercarla a un nuevo público. El propio Lombardo participa de la grabación y el video ya supera las 360 mil reproducciones en YouTube.

Pero su permanencia no responde solo al fútbol. Como ocurrió con Cuando juega Uruguay”, de Jaime Roos, “Descolgando el cielo” nació para alentar a la Celeste, pero trascendió ese origen.

Lombardo la escribió para cerrar Ilustrados y valientes (2011), un disco construido alrededor de una de las frases más emblemáticas de José Artigas: “Que los orientales sean tan ilustrados como valientes”. A diferencia de sus otros dos discos, lo concibió como una obra conceptual que recorre escenas, costumbres y rasgos del país para responder una misma pregunta: qué significa ser uruguayo.

“Ilustrados y valientes intenta hablar de lo que somos nosotros. Entonces, haber incluido una canción futbolera, que es una de nuestras pasiones, era adecuado”, explica.

“Fue una mezcla de cosas”, recuerda. “Por un lado, nace de todo lo que sucedió con Uruguay en el Mundial de 2010; ahí se empezaron a ver los resultados del proceso comandado por Tabárez. Y, por el otro, yo estaba preparando Ilustrados y valientes. Ahí pensé que era el momento de escribir una canción para la camiseta celeste”.

El músico ya conocía ese terreno. Como integrante de Falta y Resto aportó los platillos en “Cuando juega Uruguay”, de Jaime Roos, y en las versiones que Washington “Canario” Luna grabó de “Uruguayos campeones”, “Celeste” y “Vayan pelando las chauchas”, que con el tiempo se convertirían en las versiones definitivas. “Es un honor. La verdad es que es divino”, dice apenas se le recuerda ese recorrido.

Con “Descolgando el cielo” le llegó el momento de pasar al frente. Y todavía conserva una imagen muy precisa del origen de la canción. “El primer riff lo escribí arriba de una cama”, recuerda. Por entonces vivía en El Pinar y allí, entre 2010 y 2011, empezó a tomar forma una composición que crecería lentamente.

A ese primer riff se le sumaron otros tres, dos de ellos aportados por Ney Peraza y Mateo Moreno. Sobre esa estructura fue tomando forma una milonga candombeada con ecos de murga y rock, sostenida por tambores y un coro que crece de manera sutil hasta desembocar en el “Soy celeste soy” del tramo final.

Allí, el histórico canto de la tribuna —que Lombardo prolongó con un “soy” y trasladó de tonalidad mayor a menor— se convierte en el alma de “Descolgando el cielo”: las voces se acumulan capa sobre capa hasta recrear el clima de un Estadio Centenario repleto.

Esa escena final también dialoga con la letra. A lo largo de la canción, Lombardo retrata al país a través de una sucesión de imágenes: “mezcla de inmigrantes, tano y español”, “murga y rock and roll”, “mezcla de agua dulce, mezcla de agua y sal”. La identidad aparece como una suma de tradiciones, influencias y contrastes. Por eso el “Soy celeste soy” del estribillo reúne todas esas voces en una sola. No es casual, entonces, que “Descolgando el cielo” cierre Ilustrados y valientes.

Pero llegar a esa síntesis llevó tiempo. “Le di bastantes vueltas a la letra; tiré bastante papel”, admite. En ese proceso aparecieron las referencias explícitas a algunos de los grandes hitos del fútbol uruguayo, desde el Maracanazo hasta el inolvidable penal picado del “Loco” Abreu frente a Ghana en Sudáfrica 2010. “Somos la locura que picó el penal”, escribió Lombardo en una de las primeras canciones en convertir aquel instante en parte del cancionero popular. “Fue un partido muy especial para nosotros”, recuerda. “Y ese penal fue el broche de oro”.

La canción, sin embargo, no se limita a enumerar hazañas deportivas. “Con el viento en contra metiendo pedal”, “milagro que nos abraza en el minuto final” y, claro, “nunca favoritos, siempre desde atrás”, terminan describiendo una manera de entender el fútbol, pero también una forma de plantarse frente a la adversidad. “Habla de cómo nos paramos ante la dificultad”, resume.

“Descolgando el cielo” encontró enseguida el contexto ideal. Se publicó en la previa de la Copa América de 2011 y VTV la adoptó como cortina de las transmisiones de la selección uruguaya. La campaña terminó con el título en Argentina y el tema quedó asociado a uno de los capítulos más significativos del proceso Tabárez. “Las canciones futboleras también están acompañadas por los resultados”, dice Lombardo. “Y cayó en un momento muy bueno”.

A 15 años de su lanzamiento, “Descolgando el cielo” terminó convirtiéndose en la canción más popular de su repertorio. Pero, más allá de las cifras en plataformas, lo que más lo emociona es comprobar que cobró vida propia. “Una canción nunca sabés adónde puede llegar; se la lleva el viento”, asegura.

Pitufo Lombardo
Pitufo Lombardo. Foto: Estefanía Leal.
Foto: Estefania Leal

Y eso lo percibe en las interpretaciones que fueron apareciendo con los años. “Se canta en las escuelas, en los liceos, en coros... Me llegan muchísimas versiones. Eso me recontraemociona. Que las nuevas generaciones la sigan cantando es una belleza”, dice.

Esta noche, mientras Uruguay vuelva a jugarse la vida en un Mundial, “Descolgando el cielo” sonará en radios, bares o televisores. Quince años después, aquella frase que escribió pensando en la camiseta celeste sigue diciendo lo mismo: nunca favoritos, siempre desde atrás. Y, como deseó entre risas antes de cortar el teléfono, todavía queda la esperanza de abrazar ese “milagro en el minuto final”.

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