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Peces Raros cerró el último Cosquín Rock Uruguay, tuvo un pálpito y viene a probar que la intuición no falló

La banda argentina de rock electrónico Peces Raros atraviesa su momento más internacional y, en medio de giras entre América Latina y Europa, llega este viernes a Sala del Museo. Antes del show, sus integrantes charlaron con El País.

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Lucio Consolo y Marco Viera son Peces Raros.
Foto: Difusión

En el último Cosquín Rock Uruguay, en abril en la Rural del Prado, dos tendencias se enfrentaban entre el público: los que contaban las horas del sábado para el cierre con Peces Raros, y los que se preguntaban de dónde había salido y qué hacía esa banda que ya estaba lista para un honor que, en el escenario mayor, se le había dado a la Mona Jiménez, un ícono.

Dos meses después, Lucio Consolo y Marco Viera, el motor de Peces Raros, dicen a El País que no hubo una explosión: que todo esto que les pasa ahora, que llenan recintos, llevan su recital por el mundo o, por ejemplo, cierran el Cosquín, es fruto del trabajo. Que quizás, sí, los últimos tres años han sido de ritmo acelerado. Pero no es más que la consecuencia.

Eso reflexionan antes de su regreso a Montevideo, ahora para el show más grande que hayan dado, por su cuenta, en Uruguay. Estarán este viernes a la medianoche en Sala del Museo, con un recital que se codea con la fiesta y en el que electrónica y rock conviven en una mezcla irresistiblemente extraña. Últimas entradas a la venta en RedTickets.

“De la última experiencia en Cosquín a nosotros nos quedó la sensación de haber conectado con un montón de gente. Nos quedó una sensación muy grata, nos llevamos palpablemente una percepción de que había sucedido algo, y un poco pasó eso, porque ahora estamos volviendo. Algo de la intuición estuvo bien”, dice Consolo, la mitad de un proyecto que nació hace más de 10 años, vive en una revolución y todavía tiene la guitarra en el corazón. La otra mitad es Marco Viera.

Se conocieron en La Plata, emprendieron su banda de rock argentino y, en 2015, la música electrónica los atravesó. Entonces nada volvió a ser igual.

Hoy, Peces Raros es lo que pasa donde la electrónica, el pop, el rock, el formato canción y la personalidad del sur se encuentran, un punto en el mapa que es una invitación a la pista, un estímulo directo al cuerpo. “Cicuta” es uno de los ejemplos más exquisitos de esa fórmula, una canción que suena a éxtasis y entrega.

“Estoy diciendo una atrocidad en términos de academicismo, pero si se quiere podemos tener lo emotivo en la armonía, lo memorable en la melodía y lo corporal en el groove. Y hay muchas canciones que nacen directamente de grooves, de un ostinato, de repetir y repetir algo”, dice Consolo. “Y nosotros componemos mucho desde grooves. Ahí ya se está jugando lo corporal”.

En vivo, con un formato de DJ Set, es donde el cuerpo más se eleva.

La banda que sueña hacer "el mejor disco posible"

Peces Raros está abocado a hacer “el mejor disco posible”, un proyecto de composición intensiva que se moldeó en dos semanas de encierro en un estudio, y que hace un año y medio está siendo revisado y pulido; se acaba de estrenar “Artificial”, un adelanto. “En nuestra noción, hacer el mejor disco tiene que ver con llegar a la idea de la forma más directa; es algo que nos propusimos, ir directo y, si no nos da eso que necesitamos, descartarla e ir por otra. Una dinámica de trabajo más agresiva. Y también tuvo que ver con llegar a una síntesis de nosotros mismos. Nuestra propia versión pop de nosotros mismos, algo así”.

Entre la claridad, la concreción y una orientación hacia la luz (en contraposición al disco Dogma, de 2021, que abrazaba la oscuridad), hacen una revelación: el nuevo disco de Peces Raros estará lleno de guitarras rabiosas y eso, Coloso está convencido, lo acerca más que ningún otro trabajo al No Gracias, el álbum de 2014 que casi acaricia el hardcore y parece ser de otra vida.

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La banda argentina Peces Raros.
Foto: Difusión

“Yo creo que queda muchísimo de eso”, dice Consolo. “Nunca dejamos de tocar las guitarras en vivo, de base; nunca dejamos de hacer canciones tampoco. Tal vez Anestesia es nuestro disco más situado en la lógica de discoteca, pero así y todo hay canciones. Y ni aunque quisiéramos deshacernos de esa tradición roquera, cancionera, primigenia de nuestra formación como músicos, nos podríamos deshacer”.

Así ven las cosas los Peces Raros: como algo progresivo, que nunca se desprende de la historia, que crece hacia el único lugar que puede hacerlo, que se expande con mesura. "De tocar en Niceto pasamos a hacerlo en C Art Media", grafica Viera, "y de ahí al Luna Park, todo en un período de tres años. Así que nos gusta ese ritmo, nos sentimos cómodos. Se nos da así, tampoco es que lo podés elegir. En estos últimos años sí podríamos hablar de un movimiento mucho más vertiginoso, pero que aún así ha tenido, en su interior, un escalonado".

Volver a Uruguay después de haber tocado en México, España, varios puntos de Argentina, Bogotá, Santiago, Quito o Lima, y justo antes de volar a Berlín, Londres y Dublín, es más de lo mismo: un paso a la vez y, mientras tanto, que la música haga su propio juego.

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