Orishas: su debut en Uruguay, por qué agradecen a Lacalle Pou y la celebración de la cubanía desde el exilio

Esta noche, el proyecto de Roldán González y Yotuel Romero se presentará por primera vez en Montevideo con la gira "Represent Cuba". En diálogo con El País, adelantan detalles de su próximo disco.

Orishas.
Orishas.
Foto: Estefanía Leal.

"¿Quieres saber cómo se va a llamar el nuevo álbum?”, desliza Roldán González en pleno diálogo con El País. Hace una pausa, sonríe y, sin transición, canta como si ya estuviera frente al micrófono: “Guantanamera, guajira, guantanamera”. En las mesas de alrededor, en ese café de Ciudad Vieja, el bullicio de un martes a la tarde se corta en seco. Yotuel —la otra mitad de Orishas— lo mira fijo, espera el hueco justo y se lanza. Durante unos segundos, todo el café queda tomado por ese dueto improvisado.

Cuando terminan de estirar la frase final, se miran. Hay ahí una complicidad que no se ensaya: 30 años de canciones, de giras, de mundo compartido. Sonríen. El murmullo retoma su rumbo, cada mesa vuelve a lo suyo. Pero en esa escena —tan íntima y, al mismo tiempo, tan expuesta— se esconde el secreto de una de las bandas emblema de la música cubana.

Yotuel lo dirá unos minutos después. A 27 años de la salida de A lo cubano, el disco que los catapultó a la fama, entendieron el simbolismo que define al nombre del grupo: “ori” significa “la cabeza” y “sha”, “la esencia”. González lo desafía, en broma: “¿Y yo qué soy?”. “¡La esencia!”, responde Yotuel entre risas. Enseguida se pone serio: “Lo más lindo es que a veces intercambiamos los roles: él es la cabeza y yo la esencia”.

Cuando empezaron eran cinco; hoy, dice González, “la ecuación se simplificó, sin mala intención: algunos se bajaron, otros se tiraron del barco”. Yotuel completa la idea: “Orishas es una banda que ha crecido a partir de la ausencia. La ausencia de Cuba nos hizo ser la banda, y la de cada integrante nos empujó a seguir. Mientras exista la unión del rap y el son, y estemos Roldán y yo, va a haber Orishas”.

Eso es, en definitiva, lo que van a poner en escena esta noche en el Teatro de Verano, en su primer show en Montevideo como parte de la gira Represent Cuba 2026: un recorrido por la historia de la isla en 25 canciones. “Es el mejor momento en vivo de Orishas”, asegura Yotuel.

La apertura estará a cargo de La Santa y aún quedan las últimas entradas a la venta —hay 2x1—, con precios entre 2900 y 4400 pesos. En la salida —en la víspera del 1° de mayo— habrá además transporte especial, con refuerzos en las líneas 103, 117, 128, 145, 185 y 192.

Antes de eso, en la mesa del café, dejan otra pista. El próximo disco se llamará Guantanamera, en honor a uno de los grandes himnos de la música cubana, y marcará un nuevo giro en su sonido: trabajaron con una big band para recuperar la tradición de los años 50 —la de Benny Moré y Arsenio Rodríguez— y cruzarla con el rap que es sello de la casa. Yotuel no duda: “Este va a ser uno de los discos más importantes de Orishas”. Saldrá este año.

—La gira que los trae a Montevideo busca devolverle el sentido de pertenencia al cubano que está entre el público. Algo fundamental en medio de una época hostil.

Yotuel: Estamos acostumbrados a que nos digan que, por pensar diferente, ya no eres cubano. Y Orishas reivindica esa cubanía. Para muchos de los que van al show -que de alguna forma sienten que el régimen les quitó ese lugar- es una oportunidad de volver a sentirse cubanos.

—Y no solo a través de las letras, sino también desde lo musical: ustedes hacen “son, rumba y guaguancó, todo mezclado”, como cantaban en “Represent”.

Roldán: Totalmente. Musicalmente, nuestras raíces siempre están presentes en el proyecto y, temáticamente —sobre todo en los primeros discos— hablamos de la situación social en Cuba, de la familia, de los amigos. De lo que nos atravesaba. Los discos tienen una columna vertebral, y nos los tomamos a pecho. Queríamos hacer un proyecto serio, con identidad y con peso.

—Yotuel, además del show del Teatro de Verano, vas a encontrarte con la diputada del Partido Nacional, Leydis Aguilera, para hablar sobre la canción “Patria y vida”. ¿Qué significa eso para vos?

Yotuel: Es algo muy lindo porque Lacalle Pou le dijo en la cara al dictador parte de nuestra canción (ocurrió en 2021 en la cumbre de la CELAC), y para todo el exilio cubano fue muy importante. Mi madre me enseñó que hay que ser agradecido, y yo le agradezco al expresidente por eso.

—Es también la confirmación de que las canciones tienen vida propia y llegan a lugares inesperados.

Yotuel: Las canciones son poderosas. En Latinoamérica la música ha jugado un papel enorme contra las dictaduras, y lo que tenemos en Cuba es una dictadura. Entonces “Patria y Vida” forma parte de ese grupo de canciones que ayudan a cambiar mentalidades y a debilitar un régimen que cada vez más está a punto de extinguirse.

—¿Y qué sentiste en 2021, cuando viste que “Patria y Vida” se había convertido en un himno de las protestas en las calles de Cuba?

Yotuel: Fue una locura. Sabíamos el poder de la música, pero no nos dimos cuenta hasta ese momento. Porque lo más duro no es que salieran a la calle: es que sabían que los iban a reprimir brutalmente, y aun así salieron. Eso te muestra hasta qué punto la canción les llegó.

—En una entrevista con La Diaria dijiste que la clave de “Patria y Vida” está en la “y” del título: una idea de inclusión, pero también una respuesta al lema “Patria o muerte” del régimen cubano.

Yotuel: Claro. En el mundo en el que vivimos hoy, tenemos que apostar a la integración. La “o” no funciona. Nunca funcionó. Ya no es: o tú o yo; es tú y yo. Tu raza y la mía. Tu forma de ver la vida y la mía. Eso es lo que hace el progreso.

Orishas.
Orishas.
Foto: Estefanía Leal.

—El primer disco de Orishas, de 1999, deja en claro esa intención de celebrar la cubanía que mantienen hasta hoy. ¿Cuándo notaron que era una necesidad artística?

Yotuel: Yo no me doy cuenta de lo grandes que son las canciones de Orishas para un emigrante… hasta que dejé de ser emigrante y pasé a ser exiliado. Hace ocho años que no puedo entrar a mi país. Y las canciones de Orishas me devuelven a Cuba. Cuando canto: “Vengo de un río” (“537 C.U.B.A.”), yo pienso: “claro, vengo de ahí”. Aunque no pueda entrar ahora, yo vengo del barrio, del son, del sudor del guajiro…

González: La tierra roja...

Yotuel: De cuando con nada teníamos todo. Porque el cubano es alegre. A pesar de la desgracia que nos tocó vivir, hay una alegría...

González: Se ríen de todo. De todo sacan una anécdota...

—Es una forma de enfrentarlo...

González: Es mejor así, que llorar.

Yotuel: Hasta que llega un momento en que ya no aguantas más. Cuando ves a tu hijo pasando hambre, sin luz, rodeado de mosquitos… cuando te dice que se quiere ir del país, ahí duele distinto. Pero también por eso tengo más ganas de volver a Orishas. Para muchos cubanos que no pueden regresar —como yo—, Orishas es regresar. Ir a un concierto es estar en casa: esa noche estoy en mi barrio, con mi madre y con mi gente.

—Al principio hablaban de intercambiar roles: cabeza y esencia. Roldán, ¿qué te da Yotuel? Y Yotuel, ¿qué te da Roldán?

Roldán: Calidad, ideas musicales innovadoras… y un derroche de energía que yo no puedo dar (se ríe). Si me pongo a brincar como él, me tienen que sacar en camilla. Pero más allá de eso, hay algo que no pasa todos los días en un grupo: una fusión real. Hablamos con coherencia, y si él tiene que decirme que una melodía no le gusta, no hay problema. Si falta una frase cuando estamos componiendo, el otro aparece. Entonces, evidentemente, hay una amalgama que no puede romperse.

Yotuel: Una pila funciona cuando están el positivo y el negativo (sonríe). Nosotros somos muy distintos —musical y expresivamente—, y eso es lo que hace que esto funcione increíble. Ese contraste es el balance. Y eso es lo que hace que Orishas sea único.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar