Per Gessle y Lena Philipsson de Roxette entran a la sala donde va a ser la videollamada con El País y se sientan como con ímpetu. El lenguaje corporal parece transmitir energía, o entusiasmo, por volver a tocar, por tercera vez, en Uruguay.
Porque Roxette tocará mañana en el Antel Arena en un concierto titulado Back again (De vuelta de nuevo), a las 21 (las puertas abren a las 19.30) y con entradas que van de $1.400 a $4.500. Pero, claro, no es exactamente un comeback convencional. Como cualquier seguidor de este dúo sabe, hace ya varios años que falleció la que muchos identificaban como la voz de Roxette: Marie Fredriksson.
Por más que Gessle -principal compositor del repertorio- también cantara, la voz de Fredriksson era tan poderosa y colorida que para muchos era la vocalista de Roxette. En el lugar de Fredriksson está Lena Philipsson. La primera vez que el dúo sueco llegó a Uruguay fue en 1992. En ese momento, Roxette estaba en la cima del mundo pop: recién había editado su tercer álbum (Joyride, 1991) luego de haber arrasado en gran parte del mundo con los hits de los dos álbumes que lo precedieron (ver recuadro abajo), Pearls Of Passion (1986) y Look Sharp! (1988).
—Es la tercera vez que Roxette se presentará en Montevideo. Per, ¿recordás algo de las veces anteriores?
—Es cierto, es la tercera vez que vamos a tocar en Sudamérica. Lo que te puedo decir es que siempre nos gustó tocar ahí. La energía, la devolución del público, siempre fue fantástica.
—¿Qué le podés adelantar a los fans locales sobre el concierto?
—Vamos a tocar todos los clásicos, todos los grandes éxitos. Además, vienen con nosotros muchos de los músicos que formaban parte de Roxette, como Jonas Isacsson en guitarra y Clarence Öfverman en teclados. Y estoy muy contento de tener a Lena en la banda. Ella es tal vez la principal razón por la que el legado de Roxette sigue vivo.
Una nueva voz
Lena Philipsson es la cantante que sustituye a Fredriksson, y aunque por acá sea por ahora una ilustre desconocida, Philipsson tiene una larga y rica trayectoria profesional en su país, con más de una decena de álbumes publicados y muchos hits. Pero claro, toda su carrera la desarrolló cantando en sueco.
Cuando Gessle dice que ella es una de las razones más importantes para que Roxette haya vuelto a los escenarios, no lo dice únicamente por razones de marketing o como deferencia a su nueva compañera.
Gessle conoce a Philipsson desde 1986, el mismo año en el cual salió el primero disco de Roxette. Ese año fue el debut de Philipsson como cantante en Suecia, y lo hizo con una canción que no solo fue un éxito -“Kärleken är evig”- sino que fue co-compuesta por el propio Gessle. Y tal como Fredriksson, Philipsson es de esas cantantes que pueden “pelar” un vozarrón cuando es necesario.
—Lena, ¿cómo es para vos salirte de tu principal camino, cantar en sueco, para encarar un capítulo internacional?
—Algo totalmente distinto. Esto es especial para mí, porque canto las canciones de otra persona, con una banda que ya tiene mucha historia. Tengo que encontrar mi lugar en esa formación musical, y en el escenario. Respetar las canciones, y respetar al público, que ama esas canciones. Al mismo tiempo, me sentí muy halagada cuando Per me preguntó si quería formar parte de esta gira. Nunca se me pasó por la cabeza rechazar esta oferta.
—Ustedes grabaron una canción nueva, llamada “Bad Blood”, aunque no lo hicieron bajo el nombre de Roxette. ¿Fue como una suerte de prueba para lo que se vendría, o una primera presentación de lo que ustedes dos son capaces de hacer?
—Gessle: En realidad no. Esa canción fue algo que surgió naturalmente, y de hecho hemos grabado otras canciones juntos que no han sido publicadas. Pero no la tocaremos en la gira. Esta gira es Roxettes Greatest Hits.
—¿Cuándo se dieron cuenta de que esta nueva relación musical sería viable?
—Gessle: En el estudio de grabación, en 2024, ¿no fue así Lena? (Philipsson aclara: “En realidad, fue en 2023”). Yo estaba grabando un disco en sueco, y necesitaba a una voz femenina para una canción a dúo. Lena llegó y cuando estábamos grabando me di cuenta de que Lena tenía la capacidad de cantar las canciones de Roxette. Yo ya había abandonado la idea de alguna vez volver a tocar esas canciones. Pero ella es una cantante fenomenal, entonces empezamos a hablar de volver como Roxette. Pero una cosa es conversarlo y otra cosa es hacerlo. Fue recién cuando hicimos varios conciertos en Sudáfrica y Australia que me di cuenta de que Roxette podía volver.
—Per, esto que sentís ahora, que el diálogo musical con Lena funciona ¿te despierta el impulso de componer nuevas canciones para grabarlas como Roxette?
—Qué pregunta complicada esa. No lo sé. Lo que sí sé es que este proyecto en el cual estamos apunta a mantener el legado de Roxette. Para mí es lo principal. Y es un legado cuantioso. Roxette publicó 62 sencillos durante los años en que estuvimos acitvos, y en un concierto podemos tocar una veintena. Entonces, al menos en este momento, nos vamos a concentrar en ese repertorio.
—Dicen que nadie es profeta en su tierra, por eso les pregunto: ¿Cómo reaccionó el público sueco ante esta nueva etapa de Roxette?
—Philipsson: Positivamente. Hicimos cinco conciertos en Suecia y hubo reacciones de sorpresa pero fueron reacciones gratas.
—Y hablando de Suecia, ¿tienen alguna teoría de por qué de ese país sale tanta música que alcanza el éxito internacional?
—Gessle: Es muy difícil encontrar una buena respuesta a esa pregunta. Hoy escuchás la música pop y es imposible saber si es un artista alemán, sueco o canadiense. Cuando arrancamos con Roxette, muchos nos insistían para que nos mudáramos a Estados Unidos o Inglaterra. Pero así como Abba se quedó en Suecia para seguir sonando a su manera, así también lo hicimos nosotros.