Nacho Obes: su jingle inédito para el Partido Nacional, la vuelta de Doberman y una propuesta que lo descolocó

Este sábado, el músico celebrará la vuelta de Doberman con un show en Montevideo Music Box. En la previa habla sobre sus videos virales en Instagram y cómo le generaron varias propuestas laborales.

Nacho Obes.
Nacho Obes.
Foto: Darwin Borrelli.

Nacho Obes atraviesa un momento de reencuentro con sus raíces. El cantante y guitarrista está al frente de la vuelta de Doberman, la banda con la que se hizo un nombre en la escena local de mediados de los 2000 gracias a una propuesta anclada en el rock de los sesenta y los setenta, con AC/DC como principal referencia.

Este sábado, luego de 13 años, volverá a subir a un escenario con las canciones del grupo. La cita será en Montevideo Music Box a las 21.00, y las entradas están a la venta en RedTickets, de 800 a 1500 pesos.

La reactivación del proyecto —que en esta ocasión lo tiene como único integrante de la formación original— va más allá de los escenarios. Por primera vez, los tres discos de la banda están disponibles en plataformas digitales —atención a Tren calavera, de 2011— y a eso se suma Doberman XX, una recopilación que reúne canciones clave de su repertorio, como “Perro fiel”, “Jaque al Rey” y “La piel del lobo”, además de algunos bonus tracks.

“Doberman es mi génesis y me estoy reencontrando con mi esencia”, le dice Obes a El País. El músico asegura que el grupo “llegó para quedarse” y adelanta varios proyectos: un show en Buenos Aires previsto para octubre, un disco acústico y hasta una nueva grabación de Doberman (2006), el álbum debut de la banda. “Me gustaría tener una nueva versión con mi voz actual, porque en ese momento era muy chico y no tenía el manejo vocal de ahora”, dice.

Doberman en 2006.
Doberman en 2006.
Foto: Archivo El País.

Obes, que dejó el grupo en 2013 para concentrarse en su carrera solista —aunque la banda siguió durante tres años con otro cantante—, asegura que cuenta con el respaldo de sus excompañeros. “Ellos están encantados de que esto sobreviva, aunque estén en otros proyectos”, dice sobre Matías Kramer, Andrés Mozzo y Germán Seoane, los otros integrantes de la formación original.

Entre sus planes también figura volver a grabar junto a ellos. “Si hago una canción con los músicos que me acompañan hoy, no sería Doberman. Es una cuestión ética”, asegura. Por eso le interesa registrar un tema inédito junto a los fundadores del grupo y publicarlo bajo el nombre de la banda. “Me gustaría hacerlo, aunque ellos luego no la presenten en vivo”, dice. “Ojalá se dé”.

La vuelta de Doberman también invita a mirar más allá de las etiquetas que acompañaron a Obes durante los últimos años. Antes de convertirse en una figura asociada a programas como Santo y Seña (Canal 4), Tu cara me suena (Canal 12) o al recordado jingle “Es ahora” de la campaña de Luis Lacalle Pou, el músico ya había construido una carrera como intérprete, una faceta que plasmó en proyectos como Pardelion Music (2015).

La historia detrás de aquel jingle estuvo lejos de ser lineal. Obes relata que durante meses distintas personas le transmitieron el mismo mensaje: había una campaña pensada especialmente para él.

Ya tenía experiencia cantando para eventos, marcas y comerciales, e intentaba que cada trabajo sonara como una canción y no como una pieza genérica o publicitaria. “Mi fuerte es interpretar y transmitir una letra. No lo hago en automático”, asegura. Quienes impulsaban la campaña insistieron porque entendían que era la voz indicada para el proyecto. Aun así, el artista rechazó la propuesta durante casi un año.

—¿Y qué te convenció?

—Escuché la canción y me pareció que estaba buena. Quiero aclarar algo porque mucha gente cree que yo inventé todo o que escribí la letra. No fue así. Era una campaña que ya estaba escrita por un equipo y tenía un demo. Lo que hice fue aportarle mi impronta, con un tono más cercano al rock que cantaba en Doberman. Incluso les pedí cambiar algunas cositas porque me parecía un poquito combativa de más, en el sentido de que musicalmente le faltaba algún acorde que le hiciera salir el sol, que fuera más esperanzadora.

—¿Estarías dispuesto a hacer un jingle para el Frente Amplio?

—Si me pagaran bien, sí. A veces en Uruguay se piensa que el cantante también escribe, pero existen distintos roles. Un actor interpreta un guion, un bailarín interpreta una coreografía y muchos cantantes interpretan canciones que no escribieron. Hay artistas que son autores y otros que están más vinculados a la interpretación. Son formas distintas de ejercer el oficio.

—¿Cómo te llevaste con las críticas en aquella época?

—Al principio quería agarrarme a las piñas con todo el mundo (se ríe).

—Entre el jingle, tu participación en Santo y Seña y que respondías a quienes te criticaban en X, estabas bastante expuesto.

—Además, Nacho Álvarez divide aguas a nivel político, pero yo quise alejarme de todo eso porque sentí que necesitaba reafirmar lo artístico. Mucha gente no se toma el tiempo de escucharte o de conocer tu historia. Al principio trataba de explicar que soy músico, que canto y que trato de ganarme la vida con esto. Nadie me regaló nada. Nunca me faltó un techo, pero tengo que comprarme una guitarra, comer y trabajar como cualquiera. Llegó un momento en que dije: “Soy más conocido de lo que pensaba; tengo que callarme un poco”. Ahora me lo tomo distinto. Es un personaje y está todo bien. Me divierto mucho ahora.

—Hace poco le comentaste a Sábado Show que habías grabado un jingle para la fórmula de Álvaro Delgado, pero que nunca se publicó. ¿Qué pasó?

—Yo creo que ya sabían que estaban perdidas las elecciones. Yo grabé un demo pero nunca se editó. No me acuerdo de la letra, pero no era parecido; no tenía la fuerza del otro.

—En paralelo a la vuelta de Doberman, tu ciclo de versiones en Instagram está teniendo una repercusión inesperada, con varios videos virales. ¿Qué pasó ahí?

—La respuesta viene siendo increíble, sobre todo de Estados Unidos, Inglaterra y Australia. Son canciones que forman parte de su cultura y parece que les gusta mucho cómo las interpreto. Uno de los videos, cantando “Highway to Hell”, se viralizó incluso en Corea del Sur. Gracias a esos videos se me abrieron puertas laborales muy serias en Norteamérica. No puedo contar demasiado...

—¿Tiene que ver con la música?

—Sí, me han escrito para ser cantante de una banda de rock en Norteamérica. Está avanzado, pero no puedo decir más. También me contactó por una cuestión laboral Billy Sheehan, de Mr. Big. Me felicitó públicamente y avaló versiones que hice de canciones en las que participó. También me escribieron otros músicos muy conocidos, como el baterista de Korn y uno de los ganadores de American Idol. Me sorprende mucho todo lo que está pasando.

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