Lucas Cary vuelve con su mejor disco: el deseo de vivir en estado de poesía y la canción que le pidió su padre

El músico presenta "La oportunidad" el miércoles 11 en la Sala Zitarrosa. Habla de las 20 canciones que compuso, de sus colaboraciones con Papina y Rodra y del tema que su padre insistió en recuperar.

Lucas Cary.
Lucas Cary.
Foto: Gino Bomba.

Lucas Cary acababa de presentar su primer disco solista en la sala Hugo Balzo cuando empezó a pensar en el siguiente. Tenía una banda, público y ganas de grabar. Pero le faltaba algo: canciones. Apenas cuatro o cinco. Se propuso escribir 20 y elegir las mejores. Así tomó forma La oportunidad, con 11 temas. “No sabía si iba a lograr hacer otro disco”, admite a El País.
Tenía claro que no quería repetirse.

El álbum sigue a Cuando estabas cerca (2024), elegido por El País entre los mejores discos uruguayos de aquel año. Lo presentará este miércoles 11 de noviembre en la Sala Zitarrosa, su mayor escenario como solista. Entradas en Tickantel por 700 pesos.

“Tiene algo mágico empezar de cero”, cantaba entonces en “A dónde me lleva?”. Tras el final de Ángel, en 2022, había escrito su debut alrededor del amor y el desamor. Ahora quería sumergirse en otros asuntos. “Es algo que me queda cómodo, que me sale bastante sencillo, pero no quería ir por ese lado”, cuenta.

“Quiero vivir en estado de poesía, quiero encontrar mi lugar en esta vida”, canta en “El mundo”, la canción que abre La oportunidad. Nació en una jornada con Emiliano Aquino, coproductor del disco. Armaron una base de batería y probaron acordes en la computadora. La letra salió casi de corrido. Entonces reparó en algo: no estaba hablando de una pareja. “Quizás es amor propio, amor a la vida”, comenta.

“El mundo”, “Selva” y “La brújula” abren con guitarras eléctricas y estribillos memorables, aunque las letras sean más introspectivas. Cary compuso “Selva” para abrir el álbum, pero terminó segunda. Aquino veía arriesgado empezar con tres temas introspectivos, dos de ellos inéditos. Cary mantuvo el orden. Quería mostrar su música de hoy, no una segunda parte del debut.

Al hablar de “El mundo”, recuerda los viajes, las veces que probó suerte en Argentina y las puertas que no se abren. “Capaz que de 10 cosas que te propusiste salió una. Pero esa una es la que te hace seguir adelante”, dice. Y se sorprende: “Lo estoy descubriendo en este momento, hablando contigo”.

En la sala Hugo Balzo, las canciones de Cuando estabas cerca ganaron fuerza rockera. El proyecto Jungla Live Session, donde reimaginó seis temas, confirmó ese rumbo. Si su debut era más pop, con puntos altos como “La beba”, "Capital de amor" y “En el río”, ahora quiso llevar al estudio el sonido de una banda tocando. “Quería la música un poco más viva”, explica. Grabó casi todas las guitarras. Las voces quedaron menos procesadas y los arreglos ganaron soltura.

La oportunidad supera a su debut y confirma el crecimiento de Cary como compositor: conserva su talento para los estribillos memorables, pero ofrece letras más profundas y arreglos más elaborados.

En una tarde con Aquino nacieron “El mundo”, “Dónde vamos” y “Manos en el fuego”. La última, sobre un amor torpe, terminó grabada con Papina de Palma. Ella aceptó, pero acababa de ser madre y no encontraba tiempo para escribir. Meses después, con el disco a punto de masterizarse, faltaba su verso. Lucas le escribió: si no llegaba, guardaría la canción. Papina se lo mandó por WhatsApp y luego se reunieron a grabarlo. Era lo último que faltaba.

“Basta”, con Rodra, nació de una situación que lo hizo “enojar mucho”. Ya la había tocado en vivo, pero el segundo verso le resultaba repetitivo: sentía que ya había dicho todo. Le ofreció cantar el existente o escribir otro. Rodra llevó ideas y terminaron la letra juntos. Su verso empieza parecido al primero, pero sigue otro rumbo. “Todos miramos muy distinto la vida y miramos muy distinto la composición”, dice.

La historia de “Tablero” es más larga. La compuso durante su etapa en Ángel, pero quedó afuera de su primer y único disco, 19 21, de sus primeras grabaciones acústicas y de Cuando estabas cerca. Pero alguien nunca la olvidó: su padre, Christian Cary, cantante y guitarrista de La Triple Nelson.

Cada vez que Lucas le mostraba algo nuevo, Christian volvía a preguntar por “Tablero”. “Me atomizaba”, recuerda entre risas. Hasta que Lucas aceptó revisarla con él. Reorganizaron el tema con ideas de Aquino y Christian le mandó un video con su verso. Después grabó un solo de guitarra. En el estudio apareció un pasaje que terminaron cantando juntos.

“Bailando”, de las primeras canciones de La oportunidad, cambió varias veces de ritmo. Cary la compuso en la computadora, la probó como cumbia y la llevó a un bolero con algo de bachata. También habla de desamor, pero sin quedarse en el lamento: “Aunque te lloré un montón, voy a ganarle al bajón porque tengo ganas de vivir la vida”. “Ya lloré mucho, vamos a encarar”, resume.

Acudió a Gonzalo Deniz, conocido como Franny Glass, uno de sus referentes. Deniz le marcaba, sobre todo, incoherencias en las letras. A veces alcanzaba con cambiar una palabra al grabar para modificar el sentido de una estrofa. Nueve de las 20 canciones quedaron afuera, pero podrían volver. “Tablero” llevaba esperando desde 2020 o 2021.

El miércoles tocará La oportunidad entero y temas como “Cine francés” y “Capital de amor”. Estarán Rodra, Papina y Christian, entre otros invitados. Cantará con su hermana Lara, a quien acompaña en sus primeras composiciones, y sumará trompeta y saxo. Esta vez Cary será el guitarrista principal de su banda.

En la Balzo solo cantaba, pendiente de arreglos que dejaban poco margen para improvisar. Ahora quiere cambiar un acorde, mirar a sus compañeros, equivocarse y reírse. Quiere llevar a la Zitarrosa la libertad que encontró tocando a guitarra y voz: dejar espacio “para que ocurra la música”.

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