Laura Canoura: su gira por Uruguay, un disco con Fattoruso y por qué dejó de cantar uno de sus mayores clásicos

En diálogo con El País, la artista reflexionó sobre el paso del tiempo, las batallas que decidió abandonar, el amor, la composición y la felicidad que encontró con la llegada de su primer nieto.

Laura Canoura.
Foto: difusión.

La voz profunda y certera de Laura Canoura es su insignia. No importan los cambios ni el paso del tiempo. “Para mí, cantar es trabajar y trabajar es cantar”, dice a El País. Su reputación la precede: además de haber integrado proyectos como Rumbo y Las Tres, tiene una larga carrera solista sobre sus hombros.

Al igual que hace 20 años, girará por el país con La Mariposa Monarca, su disco más reciente. Este fue el resultado de un trabajo de investigación que comenzó en 2020, tras ganar el Fondo de Estímulo a la Formación y Creación Artística del MEC con el proyecto Compositoras uruguayas contemporáneas. Luego de un largo proceso, seleccionó 15 canciones de distintas autoras nacionales y las grabó. Seis de ellas forman parte del álbum que incluye colaboraciones de Ricardo Mollo, Luciano Supervielle y Lisandro Aristimuño, entre otros.

La gira comenzará este viernes en Sociedad Urbana de Villa Dolores, y las últimas entradas se venden en RedTickets por 1200 pesos. El recorrido continuará el viernes 24 en el Teatro Politeama de Canelones (Tickantel, 700 pesos) y pasará el viernes 28 de agosto en el Teatro 25 de Mayo de Rocha (RedTickets, 850 pesos).

Más adelante, el domingo 13 de setiembre, se presentará en el Centro Cultural Bastión del Carmen de Colonia. Las entradas estarán próximamente a la venta por RedTickets.

Estará acompañada por los guitarristas Juan Pablo Chapital y Santiago Román, el bajista Nico Román, y el baterista Martín Ibarburu.

En diálogo con El País, comenta que hay batallas que ya no da y canciones que ya no canta. Sobre todo, lo que la define es el cambio. Ahora mismo, se encuentra en una mudanza, disfrutando de su nuevo rol de abuela. Sin embargo, la profundidad de su voz permanece.

—Sos pionera en girar por el interior, ¿qué fue lo que te impulsó a hacerlo con La Mariposa Monarca?

—Cuando arrancás con un proyecto nuevo, y más este que llevó tanto tiempo y trabajo, el deseo es llevar el mismo espectáculo que hacés en Montevideo al interior. La primera gira que hice fue del disco Esencia, que creo que fue en el 2001, y había muchísimos teatros que estaban horribles, muy abandonados por el Estado. En algunos lugares tuve que tocar en condiciones tremendas. Entonces tenía ganas de la revancha, de ir a encontrarme con teatros mejorados. No fue fácil y no lo es para los artistas. Todos tenemos aspiraciones diferentes y algunos espectáculos son más adecuados para teatros, otros para festivales. Y ni hablar que necesitás apoyos económicos de forma privada o del Estado, sobre todo cuando tu destino son los teatros.

—Según vos, el disco habla de recordar hacia dónde querés ir. En tu carrera recorriste varios lugares, ¿a cuál volverías?

—La verdad es que a ninguno. Yo disfruto mucho del presente, pero sobre todo del futuro, me tenga como cantante o no. Siempre me proyecté hacia adelante porque toda la vida me gustó hacer cosas muy distintas a la vez; si no me aburro. Lo único que cambió es que ahora estoy un poco más cansada y hay cosas que no tengo más ganas de hacer o batallas que ya sé que no voy a dar porque no conducen a nada. Volver atrás implicaría momentos de mucha felicidad, pero también de mucho estrés. Los más felices son los más complicados.

—Hablás de batallas que ya no querés dar. ¿Cuál es una de ellas?

—Ya no quiero hacer más proyectos personales. No me dan ganas de producir espectáculos, de salir a buscar sponsors o de pelearme con las fechas de los teatros: si te la dan o no, si es una buena o una mala. Siempre tuve gente laburando conmigo en producción —ahora está Micaela Berocay, que trabaja codo a codo conmigo—, pero sé que termino metiéndome, opinando y decidiendo. Y ya no quiero asumir ese rol, con las consecuencias que eso pueda traer.

—Cuando hiciste la investigación de canciones escritas por mujeres, ¿qué sensibilidad particular encontraste en la forma de componer?

—Estuve alrededor de un año escuchando 160 compositoras. Algunas me gustaron mucho, otras me interesaron un poco menos. Sentí que algunas estaban en un buen proceso, pero que todavía no tenían las canciones que me iban a funcionar. Tengo una manera de cantar y un estilo; uno tiene que encontrarse con las canciones. Fui muy metódica con el trabajo. Traté de repartir todas las compositoras en generaciones, porque sabía que al final de esas 160 me iba a quedar con 30 que quería entrevistar. De esas elegí 15 canciones y me quedé con seis o siete. Me encontré con que las temáticas a veces son muy cercanas y parecidas. En general, todas rondan los afectos: el amor al país, al prójimo, a los hijos. Son temáticas femeninas que, de repente, cuesta más verlas en letras de varones.

Laura Canoura.
Foto: difusión.

—En tus letras, el amor y la libertad suelen estar en disputa. ¿Creés que está en sintonía con cómo lo vivís?

—La mayor cantidad de las canciones de amor las escribí estando muy enamorada, cosa que ya no me pasa. Soy una mujer muy solitaria y lo he sido toda mi vida. He tenido duelos muy largos. Entre mis parejas importantes no tuve distracciones tampoco. Cuando escribí sobre amor, muy pocas canciones hablan desde la ficción.

—¿Tenés algún ejemplo?

—Sí. El otro día estaba revisando una letra mía que se llama “Milagro” (del disco Interior, de 1996) y que habla de una situación hipotética para mí, que es la otra mujer, que siempre es criticada y censurada en la cultura occidental y cristiana. Muchas veces es una mujer que está enamorada y que acepta las reglas del juego que se presentan, pero a la vez fantasea: “Yo no sé cuándo acaban los milagros, ni lo quiero saber, solo quiero que despiertes a mi lado alguna vez”. Me gusta mucho ese ejercicio de escribir imaginando otros territorios. Después, en el disco Un amor del bueno, estaba en una etapa atravesada por la ensoñación con el amor, con la palabra y con el sentimiento. Por eso escribí la canción “Un amor del bueno”, que ya no canto. Igual reivindico la letra porque es lo que uno busca en la vida. Es imposible que uno busque amores tortuosos y sufridos... De repente te equivocás en la búsqueda.

—“Al Sur de tu Corazón” es una canción de amor muy honesta.

—Es una canción de amor que escribí cuando llegué a los 40. Acabo de dejar de hacerla. Siento que ya no tengo ganas de cantarla. Me exige demasiado porque me largo a hacer cosas que ya no puedo hacer vocalmente y sufro mucho cuando la canto. Me parece que son canciones que tienen que incorporar otras personas a su repertorio. Algún hombre también que se animara a cantar alguna de las canciones que escribo yo.

—En 2020 tuiteaste que “letrificar” una música de Hugo Fattoruso te devolvió las ganas de componer. ¿Cuál fue el destino de esa canción?

—No me acuerdo (se ríe). Lo que pasa es que con Hugo hago mucho eso. En un mes vamos a estar en un estudio grabando nuestro disco de piano y voz, que sería como la continuación de Locas pasiones, pero esta vez con canciones nuestras. Porque desde esa fecha, nos hicimos no solo amigos sino compañeros, parceiros como dicen los brasileños, y empezamos a componer juntos. Hasta el día de hoy le mando letras y él le pone música. Le reclamo si no tiene alguna música para trabajar, él me manda y yo le pongo una letra. Tengo mucha ilusión de cantar esas canciones y dejarlas ahí porque hay muchas que son muy autobiográficas, de la historia de mi familia.

—En esa línea autobiográfica, La Mariposa Monarca abre con “Runaway”, dedicada a tu hermana.

—A mi hermana y a su nieta mayor, que el año que viene cumple los 15. ¡Mirá si hará años que está compuesta (se ríe)! Mi hermana mayor se fue exiliada en ómnibus a cruzar la frontera y no hubo nadie que la despidiera porque era muy peligroso. Es un tema que siempre me tuvo muy angustiada. Me llevó mucho tiempo poder llevar al papel esos sentimientos tan arraigados. Lo mismo me pasó, en su momento, con “Los hijos de Gardel”. Empecé poniendo un título en mi primer viaje a Europa y en mi primer reencuentro con mis amigos que vivían allá.

—¿Cómo estás preparando esta gira por Uruguay?

—Vamos a hacer casi todos los temas del nuevo disco y algunos que tengo ganas de seguir cantando. Tenemos un estreno que es una parcería con Jorge Nocetti, amigo y viejo compinche. Es un tema que me retrata mucho en este momento de mi vida.

—¿Y en qué momento de tu vida estás ahora mismo?

—En uno de mirarme mucho y aceptarme. Estoy en una etapa de mudanza de esta casa en la que vivo hace muchísimos años, estrenando nuevos amores con un nieto. Hablo de Danilo en todas las notas porque es como una puerta que se abrió a una manera de amar que no conocía y que no se parece a nada. Me tiene muy feliz, disfrutándola esta etapa, a él y a mi hija como madre.

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