Hace tiempo que los shows de Eté y los Problems regalan, sobre el final, una foto: cuando suena “Hambre”, la canción que le da nombre a su penúltimo disco, el escenario se llena de amigos, de invitados, de toda la gente que forma parte del mundo de una banda. En ese momento, el aire denso que se respira en los recitales de Los Problems, esa sensación de comunidad que es quizás el rasgo más definitorio de sus conciertos, alcanza el momento cúspide: arriba y abajo del escenario, mientras se canta “Al final, al final todo vuelve a cambiar, al final” con la entrega que requieren las plegarias, no hay artistas ni técnicos ni público. Hay un solo cuerpo, una sola masa, una sola forma, que es la música y es la fe.
El sábado, en el Teatro de Verano, con el escenario más poblado que nunca, esa fue la postal más lograda de una noche que se sintió —y fue— histórica.
El sábado, Eté y Los Problems se convirtió en la primera banda de su generación (2005) en llegar al Teatro de Verano y lo hizo con un espectáculo demoledor en todos sus frentes: en lo musical, lo poético y lo ambicioso de la puesta en escena, pero también en lo épico de la emoción compartida.
Martín Quiroga, Gabriel Peluffo, Dani Umpi, Agarrate Catalina, Flavio Lira, Leroy Machado, Marto Moreno, Santiago Peralta, Fede Morosini, Laura Gutman, Nacho Algorta, Hermanos Láser, Sebastián Pina, Chane Pérez, Mariano Gallardo, una formación de La Hermana Menor, el espíritu de Tüssi Dematteis y tambores, cuerdas y vientos le dieron forma a una noche que, para los 3.500 presentes, fue imborrable. Una comunión, un recordatorio de lo que se puede hacer cuando se empuja en colectivo y un hito de alto valor para la música uruguaya reciente, que vio cómo, 20 años después, una banda independiente concretó —puño en alto— una hazaña de esas que parecen imposibles.
El grupo fundado y liderado por el cantante y compositor Ernesto Tabárez, que hoy completan Andrés Coutinho, Iván Krisman, Martín Iglesias y Bárbara Jorcin y es uno de los fundamentales del rock uruguayo actual, llegó al Teatro de Verano para festejar sus 20 años de historia.
Durante tres horas de canciones incesantes, Eté y los Problems recibieron a una buena parte de la escena musical uruguaya de todos los tiempos. Martín Quiroga, el cantante de plena que se convirtió en nuevo amigo del plantel, engalanó “Ismael”, reeditando el encuentro que ya habían protagonizado en el Cosquín Rock, mientras que las mayores sorpresas las dieron Gabriel Peluffo en una rabiosa interpretación de “El gesto de la nada”, del disco debut de Eté, Malditos banquetes (2007), y Dani Umpi, que se cargó una exquisita relectura electropop de “Bailemos”.
Una formación de La Hermana Menor apareció para cantar "Momo contra Satán", una composición del Tüssi Dematteis que invocó su presencia en un lugar a tono con la letra, y una sección de Agarrate Catalina aportó coros murgueros en “Milonga de Manuel Flores”, que marcó el gran cierre de la noche.
El concierto se grabó para un disco en vivo que se editará próximamente.
-
Qué hace perdurar a una estrella: el regreso de Shakira, la reina pop que todavía siente que está empezando
Estalló el escándalo en Bandana y una de las cantantes abandonó el grupo tras un solo show: "Fue angustiante"
Festival de Jazz de Montevideo 2025: grilla completa, cómo comprar entradas, cuándo y dónde son los recitales