La historia de "Freed From Desire", el hit que renació de forma insólita y se volvió himno del Mundial de Clubes

La canción de la italiana Gala Rizzatto se publicó en 1996 tras "el peor contrato discográfico de la historia", y ahora renace como himno oficial del Mundial de Clubes y cántico de marchas estudiantiles.

Gala Rizzatto.
La cantante Gala Rizzatto.

"No puedo creer que encontré esta canción escribiendo: ‘Nanana, nana, nanana, nana’.” El comentario tiene más de 89 mil “me gusta” y es, por lejos, el más popular del videoclip de “Freed from Desire” en YouTube. “Yo tampoco” es la respuesta que más se repite, como un coro incrédulo que celebra el hallazgo. Y es que sí: esa es la forma más directa de identificar el hit de la italiana Gala, emblema del europop de los noventa que hoy suena en cada partido del Mundial de Clubes.

El tema, que es el himno oficial de la copa de la FIFA, volvió a instalarse con fuerza y renació —una vez más— como grito de cancha. Pero su historia no se agota en el fútbol. En Uruguay, suena a diario en radios de oldies, es infaltable en la Noche de la Nostalgia y una favorita indiscutida de los profesores de spinning. Al otro lado del mundo, en Serbia, tiene una vida mucho más seria: se convirtió en la banda sonora de las protestas estudiantiles contra el gobierno. Así, el tema de Gala circula entre estadios, gimnasios y calles, con una vigencia insólita para un hit nacido hace casi tres décadas, que todos pueden tararear… pero del que pocos recuerdan el nombre.

Antes de seguir, hay que responder una pregunta obvia: ¿quién es Gala? Nacida en Milán en 1975, con apellido Rizzatto, su primer amor no fue la música sino la danza. Desde niña quería ser bailarina, pero un problema de columna truncó su sueño. En la adolescencia se mudó a Nueva York para estudiar fotografía y se dedicó a retratar bailarines, DJs y clubes de electrónica. Fue en ese ambiente donde se animó a cantar. En 1995, durante unas vacaciones en Italia, le ofreció a un DJ hacerle gratis la foto de portada si la dejaba cantar en su disco. Así nació “Everyone Has Inside”, que fue número uno en su país.

La música, entonces, se volvió su oficio. Y al poco tiempo llegó el salto definitivo con “Freed from Desire”: una canción irresistiblemente bailable e inesperadamente profunda. En diálogo con The Guardian, Gala contó que la letra nace de tres impulsos: una mirada crítica sobre las desigualdades sociales, su reencuentro con el baile y una historia de amor. “En Italia crecés con la sensación de que somos más o menos todos iguales. Pero cuando llegás a Nueva York, las diferencias son brutales: hay pobreza extrema, gente que no tiene nada. Y a la vuelta de la esquina, un multimillonario”, dijo.

La segunda chispa fue el movimiento. “Quise reconectar con mi primer amor, el baile”, relató. Y la tercera, una experiencia íntima: “Me enamoré de un bailarín africano, de Senegal. Él llegó a Harlem sin dinero, pero con una urgencia de bailar. Y Harlem tenía música, tenía baile, tenía comunidad. Esos tres elementos se unieron en una canción que, para mí, representa la alineación con tu pasión”.

En otra entrevista, con The Independent, fue más tajante: “Es una canción que lucha contra el poder.”

Claro, el tarareo pegadizo, el ritmo uptempo que define al europop y ese riff de sintetizador chicloso —tan noventas como inolvidable— hacen que su mensaje pase inadvertido. Pero “Freed from Desire” (en español, “Libre de deseo”) tiene contenido. “Mi amor no tiene plata, / pero tiene convicciones. / Mi amor no tiene poder, / pero tiene convicciones”, canta Gala al comienzo, relatando aquella historia senegalesa.

Más adelante dispara: “La gente sólo quiere más y más, / él busca libertad y amor”, antes de lanzarse a un estribillo de autoafirmación que condensa el espíritu de la canción: “Libre del deseo, / la mente y los sentidos en calma y sin apego”.

El tema, producido por DJ Molella y Phil Jay, se publicó en 1996 y fue un hit instantáneo en Europa. Alcanzó triple platino en Inglaterra y doble platino en Italia. Al año siguiente se extendió al resto del mundo. Para Gala, entonces con 21 años y sin representante, el éxito fue tan rápido como incontrolable. “Básicamente firmé el peor contrato discográfico de la historia”, le dijo al New York Times. “Estaba sola. Mis padres no entendían lo que firmaba. Confié en un pequeño grupo de personas que creía amigas, y fue un contrato pésimo”, lamentó.

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Gala Rizzatto en el videoclip de "Freed From Desire".
Foto: Captura de YouTube.

Freed from Desire” fue parte del álbum Come to My Life, de 1997, que dejó otros dos pequeños éxitos bailables —”Come to My Life” y “Let a Boy Cry”—, rápidamente olvidados. La experiencia fue tan amarga que Gala no volvió a publicar música hasta 2005.

Mientras tanto, su canción emblema seguía su camino. Así como el riff de “Seven Nation Army”, de The White Stripes, se convirtió en un clásico de las tribunas, el tarareo de Gala era perfecto para ser coreado con la intensidad con la que se canta un himno.

El fenómeno empezó a gestarse en las canchas europeas a comienzos de la década de 2010, pero el gran salto llegó en 2016. El responsable fue Sean Kennedy, un hincha del Wigan Athletic, club de la tercera división inglesa. Inspirado en una racha goleadora del delantero norirlandés Will Grigg, grabó un video casero reimaginando el estribillo de "Freed from Desire". Con la canción de fondo y una pandereta en mano, cantó: “Will Grigg está en llamas, tu defensa está aterrorizada.” El video se volvió viral de inmediato y hoy acumula más de cinco millones de visualizaciones. “Volvía a casa después de un partido contra el Swindon, se me ocurrió la canción, la grabé y la subí”, contó Kennedy a The Guardian. “Una semana después ya estaba sonando en la cancha”.

Ese año, Irlanda del Norte jugó la Eurocopa y Grigg fue parte del plantel, así que el cántico cruzó fronteras y se coló en estadios de todo el continente. Tal como en 1997, “Freed from Desire” volvió a escucharse por toda Europa, adaptada a cada cuadro o estrella. En Alemania, por ejemplo, se la pone en los parlantes antes de los partidos o tras los goles, sin importar qué equipo juegue. En abril, además, se viralizó un video de los jugadores del Liverpool coreándola en los vestuarios después de conquistar la Premier League.

Ese revival le dio a Gala la oportunidad de una revancha: en octubre regrabó su único hit para recuperar sus derechos. Fue justo cuando la FIFA anunció que “Freed from Desire” sería la canción oficial del Mundial de Clubes que se está disputando en Estados Unidos.

Así como el hincha del Wigan reimaginó su letra, también lo hicieron en marchas y protestas en Europa. “La canción tiene su propia energía”, aseguró Gala. “Hace poco la usaron en París mujeres manifestantes, personas LGBTQ+ y estudiantes en protestas contra el gobierno”. Ahora la están cantando en Serbia, en las protestas antigubernamentales. Es más, ayer la italiana publicó un video anunciando que viajará al país en julio para interpretarla en vivo junto a los manifestantes.

“Llega un momento en que las canciones ya no son tuyas”, dijo a The Guardian. “Y en ese sentido, me encanta. Cuando el arte está ahí, se transforma gracias a la gente”.

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