El Zucará y Larbanois: 50 años de amistad, un espectáculo compartido y las historias detrás de sus clásicos

Julio Víctor González "El Zucará" y Eduardo Larbanois se encontrarán el jueves 6 de agosto para presentar "Canciones de la resistencia" en El Galpón. En la previa, los artistas dialogaron con El País.

Julio Víctor El Zucará y Eduardo Larbanois.
Julio Víctor El Zucará y Eduardo Larbanois.
Foto: Leonardo Mainé.

Un documental musical. Así define el productor Eduardo Susviela a Canciones de la resistencia, el espectáculo que el jueves 6 de agosto reunirá a Eduardo Larbanois y Julio Víctor González, El Zucará, en El Galpón. “¿Por qué? Porque se cuenta una historia real a través de las canciones, y con los protagonistas”, resume. Esa es la premisa de la segunda edición de un proyecto que busca reconstruir, desde la música y el teatro, el papel del canto popular durante la dictadura y la recuperación democrática.

La primera edición, estrenada el año pasado en la misma sala con Braulio López y Carlos Benavídes, dejó claro que la propuesta iba bastante más allá de un recital de clásicos. “Esto no es la Noche de la Nostalgia”, comentó entonces Benavídes. Tenía razón. El espectáculo se organizará en capítulos —“El invierno”, “El exilio” y “El encierro”—, enlazados por el relato de la actriz Martina Bagnato, que contextualizará cada tramo del recorrido.

Esta vez, los protagonistas serán Larbanois y El Zucará, dos referentes de la música popular uruguaya que estarán acompañados por la banda Arruca. El repertorio combinará canciones de ambos y, en el caso del histórico integrante de Los Zucará, habrá un detalle especial: actuará junto a sus hijos Martín y Daniela. Las entradas ya están a la venta en RedTickets y los precios van de 1475 a 1670 pesos.

Para Larbanois, el espectáculo también busca reivindicar el papel que tuvo el movimiento del canto popular en aquellos años. “Es una forma de recordar un hecho fundamental: la relevancia que tuvo la música popular en la reconquista de la democracia”, dice a El País. “Generalmente los políticos se olvidan, pero mucha gente recurrió a las canciones para sobrellevar aquellos tiempos difíciles”.

Sobre ese proyecto, el lugar que ocupó la música popular durante aquellos años y la historia detrás de varias de sus canciones gira esta conversación con Larbanois y El Zucará.

—Antes de esta entrevista volví a escuchar Alborada, el disco colectivo de 1978 con un simbolismo especial: fue una de las primeras veces que coincidieron en un mismo álbum.

El Zucará: Vos sabés que en aquella época no existía el término de productor artístico, pero la idea fue del sobrino de Osiris Rodríguez Castillo...

Larbanois y El Zucará (al unísono): ¡Horus Rodríguez Centurión!

—Que cierra el álbum recitando “Amaneciendo”...

El Zucará: Sí, es un disco precioso.

Larbanois: Y es importante porque tiene “Ayer crucé la frontera”, mi primera grabación con Mario Carrero.

—Y El Zucará grabó “Canto chatito”, pero firmó como solista. ¿Por qué?

El Zucará: Porque estábamos peleados con el Petiso (Humberto Piñeiro, su compañero en Los Zucará). Estuvimos por separarnos del todo, pero nos juntó Santiago Chalar. Me acuerdo de que fue a Rocha, habló primero con el Petiso y después conmigo, y les dijo que no podíamos dejar de cantar. Fue así: “Tienen que cantar tal día conmigo en el Club Minas. Van a estar Grupo Vocal Universo, Los Zucará y yo”.

—Así que Chalar los reunió...

El Zucará: Sí, porque no nos hablábamos. Entonces uno llamó al otro y dijo: “Che, vamos a tener que ir a cantar”. Así que ahí estuvimos y después seguimos juntos (se ríe). Por eso “Canto chatito” fue de mis primeras grabaciones solistas.

—Más allá de ese disco, ustedes dos se conocían de mucho antes.

El Zucará: Sí, con Eduardo nos conocíamos desde principios de los setenta, que tocábamos en vinerías como Teluria o De Cojinillo, que era de Los Olimareños. En ese momento, él estaba con Los Eduardos y nosotros empezábamos a cantar en Montevideo. Recién habíamos sacado Poema de octubre, nuestro primer disco, que había salido en el ‘70...

Larbanois: Tengo ese disco y el simple que sacaron antes...

El Zucará: (sonríe) Y al año siguiente sacamos Los Zucará, que fue muy poco difundido. Además de las vinerías, nos cruzamos en otros escenarios. Me acuerdo de que una vez, en una actuación en el club Wanderers, nos mostró “La maldición de Malinche” en el camarín, que nadie la conocía acá, y era muy difícil de cantar.

—Y al final se convirtió en uno de los temas insignia de Los Zucará. ¿Cómo llegó a vos, Eduardo?

Larbanois: Gracias a un amigo médico que me había traído un disco de Amparo Ochoa de México. Me gustó mucho, pero en esa época la cantaba solo porque Los Eduardos estaban por separarse y con Mario no habíamos arrancado. Después, cuando empezamos con el dúo, no podíamos hacerla porque nos íbamos directo en cana. Así que se las canté a Los Zucará en aquel camarín, y después la grabaron.

El Zucará: Sí, casi enseguida nos llegó una grabación de su autor, Gabino Palomares, que estaba exiliado en Brasil. El disco, que se llamaba La maldición de Malinche, me llegó por el Chuy gracias a un amigo que me lo compró.

—Hablando de canciones, se cumplen 50 años de “En tu imagen”, otro clásico de Los Zucará...

El Zucará: ¿En serio? No sabía...

—Sí. Y es una de las letras más conmovedoras del dúo. ¿Cómo nació?

El Zucará: Fue el autor, Lucio Muniz, que se apareció en Rocha con esa sorpresa para nosotros. Él fue uno de los poetas fundamentales del dúo; de hecho, Poema de octubre es de Lucio. Todavía me acuerdo de cuando escuché “En tu imagen”: fue a mi casa, la tocó y nos mató al Petiso y a mí cuando la cantó; nos pusimos a llorar.

Larbanois: Es una canción hermosa. En mi disco Cuerdas desatadas grabé una versión instrumental que me gusta muchísimo. Siempre comento una cosa que aplica a “En tu imagen”: cuando vos vivís tanto tiempo en un lugar, a veces no lográs dimensionar el entorno que te rodea. Hasta que viene alguien de afuera y lo nota...

El Zucará: Eso fue lo que hizo Lucio. Yo era hijo del dueño de un ómnibus de la única empresita que hacía excursiones a Rocha, y esas fueron las dos actividades que desarrollé en mi vida al mismo tiempo: fui chofer y músico. Yo llevé a Lucio al Polonio la primera vez que fue. “En tu imagen” nació después de aquel viaje. Ahí también escribió “Romance costanero”, que recita y que es otra belleza.

Larbanois: Las canciones de Los Zucará son muy elaboradas. En una época en la que la atención estaba puesta sobre todo en el texto y el cantor, ellos trabajaban armonías muy ricas. Zitarrosa, por ejemplo, era muy sencillo en sus arreglos, pero de una profundidad enorme. Lo más difícil es hacer algo de calidad que sea sencillo. Eso siempre admiré de ellos.

—Eduardo, el movimiento del canto popular siempre tuvo una fuerte idea de trabajo colectivo. Cada vez que repaso los créditos de algún disco de Sondor de aquella época, termino encontrándote. ¿De dónde nace esa vocación por acompañar proyectos de otros artistas?

Larbanois: Siempre me gustó. ¿Vos sabés que hasta terminé acompañando a Tabaré Etcheverry? El otro día volví a escuchar un disco que se llama Crónica de hombres libres, con recitados de Alberto Candeau. En un momento escuché una guitarra y dije: “¡Pero este soy yo!” (se ríe). Tengo más de 150 discos grabados con otros músicos. El único que se me escapó hasta ahora es Jaime Roos.

—Después de cinco décadas de amistad, les toca compartir escenario. ¿Qué significa para ustedes?

El Zucará: Para mí es un privilegio total. Siempre soñé con estar arriba de un escenario con Eduardo Larbanois. Me gusta todo lo que hace, así que no tengo cómo errarle...

Larbanois: Muchas gracias, me va a salir carísimo (se ríe)...

El Zucará: Pero lo digo de corazón...

Larbanois: Sé que sí (sonríe). Yo lo quiero mucho y me compraba los discos del dúo apenas salían. Cuando tenía un programa de radio en el Sodre, siempre estaban presentes con “Ivane”, un candombe formidable.

El Zucará: Y ustedes grabaron “Llanto por el Medio Mundo”, que es una joya.

Larbanois: A ese candombe lo quiero pila. Me pasó una cosa muy curiosa: cuando mi hija del medio cumplió 15 años, pedí un préstamo en Agadu para pagar la fiesta. Dije: “Bueno, no cobro derechos de autor por dos años”. Al poco tiempo me llamaron para decirme que había llegado un dinero importante de Europa, así que me fui volando. Cuando me entregaron el cheque, fui a pagarles y me dijeron que ya estaba descontado. ¡Me fui contento como perro con dos colas! Tapé cuanto agujero había (se ríe). Después me enteré de que la canción había sido usada en una película en Alemania...

—¿Nunca supiste en cuál?

Larbanois: ¡Nunca! Pero bueno, ojalá tuviera tres canciones de esas (se ríe).

—Al arranque de la entrevista hablaron de su paso por locales como Teluria. ¿Cómo recuerdan su llegada a Montevideo?

El Zucará: En el caso del dúo, nunca nos establecimos en Montevideo. Quiero aprovechar para decir algo: el de Rocha es el único canto que se mantuvo en su lugar de origen. Así como nosotros, Solipalma, Pindingo Pereyra, Pico Decuadra y una cantidad de otros cantores se quedaron allá. Yo sigo viviendo en Rocha...

Larbanois: Bueno, vos perdoname pero no es ningún mérito. Si yo tuviera ese paisaje hermoso también me quedaría (risas). Tienen médanos, lagunas, ríos, mar. Es bellísimo.

El Zucará y Larbanois.
El Zucará y Larbanois.
Foto: Leonardo Mainé.

—Y vos, Eduardo, ¿cómo fue el momento en que te estableciste en Montevideo?

Larbanois: Yo empecé a venir a mediados del ‘68. En las vacaciones del liceo agarraba la guitarra y me venía porque mi viejo trabajaba en la Onda y me conseguía el pasaje para venir. Ahora, para el de la vuelta tenía que conseguir la plata yo... Varias veces me volví en camiones, que me dejaban ir atrás. Cuando volvía al pueblo me enojaba porque en Montevideo era todo un borbollón y allá de lo único que se hablaba era de Nacional y Peñarol. Así le agarré una gran bronca al fútbol porque se manipulaba la información para no hablar de lo que importaba. Después se fue agudizando la cosa y el 23 de marzo de 1974 me vine del todo y dejé Tacuarembó.

—Veo que tenés la fecha marcada...

Larbanois: Sí, lo que pasa es que con (Eduardo) Darnauchans pasábamos más tiempo presos que en casa. Porque estábamos en pueblo chico, y cualquier pintada que hacías alguien decía: “Fue el gurí de Darnauchans o el de Larbanois”. Reconocían la letra enseguida, entonces mi viejo estaba acosado. En el año del golpe nos inscribimos con Darnauchans en Magisterio, pero estaba tan difícil la cosa que nuestros viejos no querían que nos viniéramos a Montevideo. Igual nos inscribimos y el día del golpe ocupamos el instituto... Marchamos presos enseguida.

—No conocía esa historia...

Larbanois: Bueno, ese día perdimos la calidad de estudiantes. Al año siguiente, cuando me vine directo a Montevideo, fui a inscribirme en la facultad de Medicina y me dijeron que no podía estudiar porque tenía una sanción del Ministerio de Educación y Cultura. Así que me dediqué de lleno a la música y la sociedad se salvó de un malísimo médico.

Un espectáculo que se volverá disco

El viernes, el sello Bohemio Records publicará el primer adelanto de Canciones de la Resistencia I, el álbum en vivo registrado durante el espectáculo que Braulio López y Carlos Benavídes presentaron el año pasado. La primera canción disponible será “Un estandarte de luz”, el clásico que Los Olimareños incluyeron en Araca (1984). El disco completo y la filmación del concierto se estrenarán el viernes 31. La segunda edición, esta vez con Larbanois y El Zucará, también será registrada para una futura edición.

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