El ambicioso salto de Luana: cómo sacudir la plena con un disco arriesgado que mira a las "gurisas del interior"

Este viernes en Montevideo Music Box, Luana presenta su disco "Icónica", que toma una foto del Uruguay mezclando plena, pop, La 424, Zitarrosa, Juana de Ibarbourou y la identidad de la frontera.

Luana
Luana, para la portada de su disco "Icónica".
Foto: Difusión

En varios sentidos, Luana ha logrado “lo imposible”. Voló por el aire en el Teatro de Verano como ningún artista uruguayo lo había hecho. Dio el show más destacado de un festival de rock (Cosquín Rock Uruguay, 2023). Conquistó al público con un personaje que es prácticamente igual a la persona, sin impostaciones, sin más montaje que el vestuario de una diva pop del Río de la Plata. Y finalmente hizo un disco que levanta con orgullo la bandera de la plena, pero es, a todas luces y a su manera, un álbum de música popular uruguaya.

Con 24 años, se ha convertido en una de las artistas locales más atendibles por una combinación de carisma, talento y sobre todo, ambición. No hay falsa modestia en los objetivos que persigue: Luana sueña con escenarios grandes, con cruzar fronteras, con cosas serias. Aprende de figuras internacionales y replica puertas adentro lo adquirido. Para Icónica, por ejemplo, decidió lanzar, por cada canción, un videoclip completo (con historia, coreografía y estética propia) con su correspondiente vestuario. Construyó una narrativa visual atravesada por el color turquesa, un celeste estridente que es un símbolo de su identidad y pertenencia.

Salió al encuentro de la audiencia repartiendo ñoquis, su comida favorita, pero también sorprendiendo a una fanática en su cumpleaños. Impulsó trends de baile para las redes sociales. Hizo un evento de lanzamiento del disco y este viernes tocará Icónica por primera vez, completo, en vivo en Montevideo Music Box. Quedan entradas en venta en Redtickets.

Con un fraseo que toma prestado del rap, en “Icónica” (el tema) hace una desfachatada carta de presentación. Monta el track sobre un riff rockero de guitarra (una textura que luego recupera en “Te beso”), agrega una capa de energía cuando ingresa la sección de vientos, da un pequeño giro electropop antes de introducir por tercera vez el estribillo y recién ahí, cuando van 90 segundos de canción, hace que todas las ideas confluyan en plena.

El collage incluye imágenes insólitas, como esa idea de “un flow filarmónica”; frases contundentes (“Mi nombre como descripción de revolución”) y un remate a pura advertencia y desenfado: “No me pueden parar. Y no me van a olvidar”.

Es salir a jugar con los tapones de punta. Luana sabe de sobra cómo hacerlo.

Lo subraya, después de la miscelánea de la apertura, ofreciendo una plena hecha y derecha que no es solo una de sus mejores (Luana firma, a veces con créditos compartidos, todas las letras del disco a excepción de la última), sino un aporte delicioso al género.

Sobre un tumbao que desborda sabor, “Cuando se baila la plena”, se abre con una referencia a “Ella baila sola” de La 424, un proyecto del Fata Delgado que apuntó varios éxitos en la efervescente movida tropical de comienzos de milenio. En el estribillo evoca a “Elena Elena”, uno de los himnos pleneros del repertorio de Sonora Borinquen (“gozando ‘Elena’ / solo cadera”), y por ahí sobrevuela el imaginario de “Comadre compadre”.

“En el disco hay mucha referencia al pop anglo, pero el pop nuestro fue la plena. Fue esa plena-cumbia de la época de ‘Mayonesa’, que estudié mucho”, le dijo Luana en diciembre a El País. “Porque yo dije: ¿cómo hago para salir del país con la plena? Y lo primero que hice fue pensar quién lo había logrado antes. Y ahí vas estudiando, sacando piques: que el vestuario, que la musicalidad, que los guiños, que los bailes. Vas absorbiendo esas huellas”.

El mestizaje plena-rock, el poder del tumbao y el frenesí también se hacen presentes en “Te beso”, con lo que parece otro guiño al repertorio madre (en este caso a “Lola la coquetera”), y dan paso a “Você”, uno de los experimentos más atrevidos de Icónica, que utiliza un sample de “El violín de Becho” de Alfredo Zitarrosa para dar pie a un funk carioca cantado en portuñol, una reivindicación de la identidad de la frontera.

Son dos piezas en las que la misión de la musicalidad —una búsqueda de Luana con su productor, Faiz, y buena parte de una banda que incluye a históricos como el trombonista Artigas Leal, y también a destacadas músicas de la escena actual como Checha Rodríguez o Lali Ganz— se hace evidente.

Luana
Luana para su disco debut "Icónica".
Foto: Difusión

El bloque bailable se completa con “Amor verdadero”, mezcla de cumbia argentina y charanga; “Tu aura” y “Focused”, donde sintetiza influencias pop, la primera con Lali como referencia y la segunda más inclinada a Britney Spears y otras divas norteamericanas, con un estribillo en inglés y una letra que retoma la declaración de “Icónica” (“Sigo en la mía, no hay distracciones / En mi mente solo hay visiones / Siempre lista pa' las misiones”). Y “Siento el calor”, una plena pop con candombe y toques de autotune.

El álbum se cierra con una preciosa murga canción, “El camino”, y una balada folclórica en la que Luana despliega toda su potencia como cantante para reinterpretar el poema “Despecho”, de Juana de Ibarbourou.

Esa última decisión, como tantas de un disco que expande el universo de la plena sin quitar su esencia de pueblo, cadencia y baile, Luana las toma y defiende desde su lugar de mujer. “Es el sueño de la piba, pero me di cuenta de que hay un trasfondo para cada acción”, dijo a El País. “Lo primero que me empezó a llegar cuando salió el disco fue: gracias por pensar en las gurisas del interior. Y eso es muy lindo”.

Vea la videoentrevista de Luana con El País

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