Lucas Sugo: su concierto sinfónico, una canción con Dyango y por qué está regrabando sus primeros éxitos

El cantante actuará el 25 de abril en el Auditorio del Sodre con un concierto sinfónico. En la previa dialogó con El País sobre sus nuevos proyectos y dio detalles sobre la salud de su hija Florencia.

Lucas Sugo.
Lucas Sugo.
Foto: Difusión.

Lucas Sugo atraviesa una etapa repleta de proyectos que vive como sueños cumplidos. Este viernes lanzará una nueva versión de “El tren del olvido”, el clásico del español Lorca que llevó al terreno de la charanga cuando integraba Sonido Profesional y que ahora grabó junto a su propio autor. El encuentro tiene sabor a conquista: el cantante viajó especialmente a Rivera —donde vive Sugo— para registrarla con él e incluso se animó a cantarla en clave de charanga. “Que Lorca transite la charanga y tenga la deferencia de ir hasta allá, hasta el norte, para grabar conmigo me llenó de emoción”, le comenta a El País.

Además, revela que en enero viajó a Buenos Aires para filmar el videoclip de una canción que registró con Dyango para el próximo disco del español. “Es una institución de la canción romántica y para mí es un referente en serio”, dice. Acto seguido se lanza a cantar fragmentos de “Cuando quieras, donde quieras” y “Corazón mágico”, dos temas que escuchaba en cassette cuando era adolescente y cuyas grabaciones estudiaba para entender cómo se canta una balada.

Sugo, de 47 años, también se prepara para el concierto sinfónico que presentará el sábado 25 de abril en el Auditorio Nacional del Sodre. Acompañado por la SUSI, la orquesta dirigida por Nacho Algorta, retomará el espíritu del histórico show que ofreció en marzo de 2023 en el Estadio Centenario, aunque esta vez en un formato más íntimo. “Voy a poder mirar a la gente a la cara y hasta los silencios se van a escuchar”, asegura.

El repertorio incluirá versiones sinfónicas de clásicos de su obra como “Cinco minutos”, “Amiga” y “Nudo en la garganta”, además de un tramo romántico, guiños al folclore con “Cuando cante el gallo azul” y un espacio para “A mi manera”, cuya interpretación en el Centenario fue una de las más conmovedoras de su carrera.

“La idea es que la gente se sorprenda con lo imponente de la orquesta y la charanga sonando juntas, pero que el repertorio tenga muchos colores: se va a poder bailar y también emocionarse con momentos íntimos”, comenta antes de revelar que habrá invitados sorpresa. Las entradas están a la venta en Tickantel, los precios van de 990 a 1190 pesos y están a punto de agotarse.

En la previa de un recital que promete ser uno de los shows locales de la temporada, va esta entrevista.

—El concierto sinfónico va a ser 10 días después de tu cumpleaños. Imagino que lo vas a vivir como una extensión del festejo, ¿no?

—Sí, es para celebrar. Con todas las cosas que me han pasado en la vida, desde el accidente hasta lo de mi hija, me di cuenta de que hay que celebrar. No es solo cumplir con una fecha en la agenda o colocar en el currículum una noche más en el Sodre; es disfrutar de estar con la gente y compartir emociones. Siempre hay una razón para celebrar.

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Lucas Sugo.

—¿De qué manera cambió tu relación con la música en este tiempo? Debe haber sido un refugio, al igual que toda la gente que te ha hecho llegar sus mejores deseos para Florencia.

—Me di cuenta, en estos últimos tiempos, de que la música no es el fin. Es una herramienta para conectarme con la gente y con los míos desde el punto de vista emocional. La música es alimento para el corazón. No se trata solamente de hacer un buen espectáculo, sino de llegarle a la gente con eso. Es un puente para conectarme con el público, y quiero lograr ese efecto boomerang en el que la emoción va y vuelve al corazón. Eso es lo más importante, porque al final es lo que queda.

—Pienso en un momento muy fuerte de tu relación con la música: aquel recital en Melo, cuando dijiste que estabas pasando “el peor momento” de tu vida y le pediste a la gente que rezara por tu familia. ¿Cómo recordás esa noche?

—Hay emociones que son inefables, y no hay palabras para explicar el dolor que genera la inestabilidad en la salud de un familiar amado. Sí puedo decir que, en esos momentos, la música acompaña, sostiene y me permite mantener la conexión con la gente. Cuando le pedí a la gente que rezara era el pedido de un padre cristiano que necesitaba que la gente me acompañara en la oración. Fue un momento desesperado y mi intención no era que se viralizara. Cuando pasó, al principio me enojé, pero después entendí que, si eso ayudaba a que más gente le ponga fe y pensamiento positivo a este momento familiar, es mejor. Además me sorprendió algo: vaya donde vaya, la primera pregunta que me hacen es cómo está mi hija. Ahí me di cuenta de que hay un cariño que va más allá de lo musical. La música no es el fin: es un puente.

—¿Recordás algún momento en que lo hayas sentido con especial fuerza?

—Cuando recién nos enteramos de lo de mi hija, un día nos quedamos en Cardona porque tenía que tocar. Salimos al mediodía a comer, y desde el hotel hasta el vehículo había media cuadra. Justo una familia paró el auto en medio de la calle. La mujer bajó la ventanilla, me miró y me dijo: “Venimos de la iglesia y estábamos orando por tu hija”. Yo no lo podía creer, porque ella ni sabía que yo estaba ahí. Después, cuando me iba a subir al ómnibus para irme, un veterano me gritó: “¡Tu hija se va a recuperar!”. Yo pensaba: es gente que no conozco, no somos parientes ni vecinos, pero tenemos otro vínculo: el que me dio la música, un vínculo emocional. Y eso mismo trato de transmitirle siempre a mi hija para llenarla de ánimo.

—¿Cómo está ahora?

—Está en pleno proceso del ensayo clínico en Estados Unidos. Hay cosas muy esperanzadoras, señales muy lindas que estamos viendo hacia adelante. Pero son procesos largos: ella tiene que seguir viviendo allá, entre uno y dos años más.

—Trasladando todo esto a la música: ¿te ha salido escribir algo al respecto? No necesariamente para publicarlo, sino como una forma de canalizarlo.

—He empezado a escribir cosas porque me brotan. La sensibilidad está muy a flor de piel, pero enseguida paro. No he logrado terminar una canción. Sé que si me quedo una o dos horas probablemente salga, pero me remueve demasiado y me entristece mucho. Mi propio corazón me pone un freno. No estoy preparado todavía para exteriorizar todo lo que tengo adentro. Incluso me pasa con las canciones que escribí para mis hijos: no las puedo cantar ni escuchar. Estoy trabajando en un proyecto que se llama Grandes éxitos y pensé en volver a grabar “La flor de mi vida”, una canción que escribí para los 15 de mi hija. Pero no pude; se me hace imposible cantar un verso. Pero todo a su tiempo. Ya llegará el momento en que salgan esos versos, no para hacer una gran canción, sino para decir lo que siento.

—¿Cómo va a ser Grandes éxitos?

—Es uno de los proyectos que más me tiene emocionado. Estoy regrabando canciones como “Cinco minutos”, “Llora mi garganta”, “Apuesto lo que quieras” y “Nudo en la garganta” porque los masters quedaron en manos del sello con el que trabajaba. Son canciones que escribí y grabé yo, pero no tenía la propiedad de esas grabaciones. Entiendo cómo funciona la industria musical y firmé contratos, así que no va en contra del sello, pero para mí es muy importante tener esos nuevos masters. Con un acuerdo reciente las estamos recreando junto a Rafael Morales con los mismos arreglos y la misma sonoridad, para que quien las escuche pueda viajar a ese momento. El primer lanzamiento va a ser Grandes éxitos Vol. 1, que reúne canciones mías. Cuando lo escuchen van a apoyar 100% al artista. Va a salir en el primer semestre, y en el segundo voy a publicar un EP de cumbia en portugués.

—A lo largo de tu carrera exploraste distintos estilos, pero la charanga sigue siendo tu sello. ¿Qué representa ese género en tu vida?

—La charanga es el buque insignia musical de mi vida. Siempre voy a estar en ella, porque quiero defenderla y dignificarla con compromiso, esfuerzo y seriedad. Además, hoy la charanga goza de muy buena salud. Es un trabajo de muchos años y de referentes como Graduados, Cotopaxi, Chacho Ramos con Caracol, Mogambo y Mario Silva. Yo tuve la posibilidad de llevarla por primera vez a escenarios como el Velódromo, el Centenario, el Antel Arena, el Sodre o el Solís, pero esto es un movimiento mucho más grande. Lo más lindo es que hoy hay una nueva generación de gurises que está haciendo las cosas muy bien y llevando con orgullo esa cumbia del interior. Con la charanga llegué y con ella voy a estar hasta el final de mis días.

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