Cuatro Pesos de Propina presenta “Flores de un día”: la fragilidad de los vínculos y el valor de seguir juntos

Gastón Puentes cuenta cómo nació el sexto álbum del grupo, qué suma Agustina García y por qué las canciones se completan en vivo. Cuatro Pesos de Propina lo presenta este viernes 30 en Sala del Museo.

Cuatro Pesos de Propina.
Cuatro Pesos de Propina.
Foto: Difusión.

Hay una tensión conocida desde el arranque de Flores de un día. “La verdadera” reúne la energía festiva y los vientos vigorosos que identifican a Cuatro Pesos de Propina, pero enseguida el disco invita a detenerse: habla del tiempo que se escapa, de quienes nos acompañan y de aquellos que ya no están. No es una contradicción. Hace más de 25 años que la banda entrelaza agite con canciones que dejan preguntas. En su sexto álbum, esa mezcla se concentra en los afectos.

Gastón Puentes reconoce dos ejes en las 10 canciones: lo fugaz de la vida y los vínculos que construimos. “¿Qué estamos haciendo con nuestro tesoro más grande, que son las personas que nos rodean?”, plantea a El País. Piensa en familias, amigos, parejas y pérdidas. “El mejor regalo”, ubicada justo a mitad del álbum, reúne ambas inquietudes. “Del mismo cuento” habla de quienes, aunque dejen de verse o estar juntos, siguen siendo parte de una historia compartida.

A diferencia de Respirar una vez más, gestado durante la pandemia, Flores de un día tomó otro camino. Cuatro Pesos volvió a su “vieja y querida bolsa de canciones”, como la llama Puentes. Había temas terminados, otros a medio hacer y algunos nuevos. “Del mismo cuento” fue una de las piezas que puso el proyecto en marcha. Después completaron versos, probaron arreglos y encontraron puntos en común.

¿En qué momento se reconoce que hay un disco? Puentes lo compara con predecir la lluvia: primero aparecen las nubes, después llega el viento, hasta que todo anuncia que va a llover. Pero el resultado no está asegurado. Ni siquiera las maquetas permiten anticipar cómo terminarán sonando juntas las canciones.

“Hay mucho de un acto de fe ahí, en eso de crear”, dice. Y esa incertidumbre no desaparece ni siquiera después de tantos discos.

El álbum trae otra novedad sonora: Agustina García graba por primera vez como integrante de Cuatro Pesos. Canta tres temas y aporta un brillante color a la paleta musical del grupo. Ya había participado como invitada en el Montevideo Rock televisado de 2020 y se incorporó definitivamente en 2022. Para Puentes significa mucho más que sumar otro timbre: García amplía el diálogo entre las voces y permite explorar climas distintos. También reparte el protagonismo en vivo, en un proceso gradual.

Eso sí, la transformación sonora no significa que el grupo haya abandonado su mirada sobre el mundo. Cambian las palabras y los contextos, dice Puentes, pero no las convicciones. Acompañar reclamos estudiantiles o a familiares de detenidos desaparecidos también es expresarse políticamente. “La forma más contundente de mantener un mensaje es a través de la acción”, sostiene.

En Flores de un día, esa postura se expresa por otro camino. Puentes observa con preocupación la fragilidad de los vínculos y la rapidez con que se rompen amistades. Hablar de eso, asegura, también es político: “Cuanto más fragmentados estemos, menos potentes van a ser nuestras luchas”. La observación tiene otro peso en una banda con más de un cuarto de siglo de canciones, viajes y escenarios compartidos. De ahí otra invitación del disco: valorar lo que todavía tenemos.

Ahora llega el encuentro con el público. Cuatro Pesos presentará el álbum este viernes 30 en Sala del Museo. Las entradas cuestan 880 pesos y se venden por RedTickets.

Ensayan cómo intercalar el nuevo repertorio con los clásicos, pero hay algo que no pueden anticipar: la reacción de la gente. Para Puentes, una canción no termina de nacer cuando se escribe, se graba o se publica. Falta ese instante en que los músicos y el público la descubren juntos.

“No te voy a decir que es todo, pero es casi todo”, resume. La banda también viene de la música callejera, de tocar para conquistar incluso a quienes no habían salido a escucharla. Mañana volverá a una sala que conoce de memoria, con una pregunta todavía abierta: qué pasa cuando las canciones dejan de ser solamente suyas.

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