Anita Álvarez de Toledo se presenta en formato sexteto: "Me gusta ir buscando la sensibilidad de la gente"

La cantante argentina radicada en Uruguay se reencontró con músicos con los que tocaba hace más de 20 años y prepara un show especial para este domingo en Inmigrantes.

Anita Álvarez de Toledo.
Foto: Dayana Ravelo.

El quinteto que acompaña a Anita Álvarez de Toledo no es nuevo. En el 2000, cuando Álvarez de Toledo recién llegaba para quedarse a Uruguay, comenzó a tocar junto a Urbano Moraes, Juan Pablo Chapital, Gustavo Montemurro y Nicolás y Martín Ibarburu. "Después cada uno siguió su camino e historia musical", recuerda ella en diálogo con El País.

Este año, durante Semana Santa, se reencontraron en Cabo Polonio. Álvarez de Toledo compartió fecha en el bar Mucho Bueno con Martín y Chapital. La noche anterior se había presentado Moraes; Nicolás también estaba ahí. Se pusieron a tocar juntos y fue como si el tiempo no hubiera pasado. No había alternativa: tenían que seguir.

Nacida en Argentina, Anita Álvarez de Toledo construyó una carrera como cantante desde muy joven, que incluyó colaboraciones con Fito Páez, Charly García y una amistad marcada por la música con Gustavo Cerati. También se desempeña como DJ.

Este 24 de agosto se presentarán en Inmigrantes, en el marco del aniversario del bar. A su vez, Álvarez de Toledo dará un DJ set. Las entradas están disponibles en Redtickets a 660 pesos.

Sobre esto y más conversó con El País.

—¿El sexteto solo hace reversiones, o también tiene temas propios?

También estamos haciendo canciones. En la época en la que teníamos la banda, hacíamos temas. Ahora los reflotamos y nos dimos cuenta de que están increíbles. Dadas las circunstancias de la maternidad y cosas de la vida, no pude poner mucha energía en eso. Pero estamos empezando a trabajarlo con el Monte y Nico.

—Imagino que es un desafío pasar una canción del vivo al estudio.

—Sí, son dos energías que nada que ver. Cuando hacemos un par de nuestros temas, nos damos cuenta de que lo que pasa es superior. Están bien las reversiones, porque tocamos cosas que nos encantan, pero hay una energía extra muy especial cuando estamos tocando nuestros temas. Llevarlo al estudio es una excusa para poder tocarlos en vivo.

Anita Álvarez de Toledo y sexteto.

—A lo largo de tu carrera has colaborado con otros artistas, incluso en tus sencillos. ¿Qué te gusta de hacer música con otros?

Yo soy muy dependiente. Primero, porque no tengo la capacidad musical para poder componer todo lo que pasa en mi cabeza. Puedo agarrar una guitarra, pero es muy frustrante porque en mi cabeza se me ocurren un montón de acordes y melodías que no puedo trasladar a una guitarra. Siempre me dediqué, más que nada, al canto y nunca desarrollé la habilidad de tocar un instrumento en particular. Para mí, la colaboración es un proceso alquímico muy lindo de crear con otra persona. El otro tiene otras percepciones, entonces cuando se fusionan con las tuyas, pasan cosas sorprendentes y generan una magia que a mí me entusiasma.

—En los últimos años has trabajado en tu espiritualidad. ¿Qué creés que ganaste como artista al realizar ese trabajo? ¿Qué ganó tu música?

Estoy constantemente estudiando y haciendo prácticas de meditación, más que nada para expandir la percepción de lo que significa estar en esta vida. El arte es un instrumento para ampliar la percepción, a mí me amplía la percepción de cosas que quizá no son posibles de explicar a través del lenguaje humano. La música abarca todos los idiomas más allá de las estructuras de lenguaje que puede tener la mente. Tiene el don de expandir, de decir algo que no es posible a través del lenguaje.

Anita Álvarez de Toledo.

—En ese sentido, ¿el rol de DJ hace que sea más fácil pasar tus pensamientos e ideas a la acción?

—Sé que están los DJ que tocan en vivo y arman beats. Lo mío es más una curaduría musical. Soy melómana, escucho muchísima música, entonces tengo esa facilidad de saber qué música poner en cada situación. Me gusta mucha música, así que puedo poner desde cumbia colombiana hasta música electrónica, y rock, y soul, y funk y combinarlo todo en una noche. Eso es lo que me gusta hacer: ir buscando la sensibilidad de la gente. Yo voy con todo lo que tengo de música, que es un montón, y voy viendo dónde se despierta la gente y agarra la pista. Meme del Real, de Café Tacuba, me dijo una vez que tenía sensibilidad de pista y yo lo tomé como mi lema.

—Has tenido la oportunidad de trabajar con gente tan talentosa como vos. ¿Cómo lo percibís? ¿Lo atribuís a la suerte?

—Fue una bendición, una muy buena estrella que me ha tocado en esta vida y que agradezco profundamente. También me tocó porque yo tengo algo lindo y especial para compartir y que evidentemente eso fue visto por todos estos grosos con los cuales trabajé. Hay un poco y un poco.

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