La escritora española Adriana Criado comenzó a escribir a los 15 años y, desde entonces, atravesó blogs, pequeñas editoriales, proyectos de coedición y sellos de mayor alcance. Este sábado estará en la Feria del Libro de San José, donde llegará para encontrarse con lectores uruguayos y presentar su trabajo, entre ellos el universo de Maplewood.
Criado reconoce que todavía convive con la inseguridad, aunque asegura que cada libro publicado le permitió ganar confianza. Uno de los cambios que identifica entre aquella adolescente que empezó a escribir y la autora que es hoy está justamente en la relación con sus propios textos. Antes pensaba principalmente en lo que podía gustarle al público; ahora también busca disfrutar el proceso de escritura.
“Me he acostumbrado a escribir lo que me gusta”, cuenta. La mirada de los lectores sigue siendo importante, pero ya no ocupa el mismo lugar que al comienzo. Para ella, aprender a confiar en sí misma fue un proceso mental y no una decisión que pudiera resolverse simplemente diciéndose que debía tener más confianza.
Su recorrido también estuvo marcado por distintas experiencias editoriales. Antes de llegar a editoriales importantes publicó y coeditó libros, una etapa que le dejó aprendizajes sobre el funcionamiento de la industria y, especialmente, sobre la importancia de leer con atención los contratos. “Hay que tener mucho cuidado cuando confiar en una editorial de coedición”, advierte, a partir de experiencias en las que los términos ofrecidos no siempre coincidían con lo que finalmente se cumplía.
También recuerda la soledad que puede acompañar los primeros años de una carrera literaria. Según Criado, al principio puede haber poca gente alrededor que apoye el proyecto, aunque con el tiempo aparecen personas que confían en el trabajo de la autora. En ese camino, dice haber aprendido a no rendirse y a confiar en sí misma.
Criado ha escrito fantasía y distintos tipos de romance, además de desarrollar sagas y trilogías. Una de ellas está integrada por romances contemporáneos universitarios, mientras que Maplewood nació con una intención diferente: quería escribir un único libro después de haber terminado una trilogía.
El proyecto, sin embargo, creció mientras lo escribía. Maplewood está ambientado en un pequeño pueblo con caballos, carreras y una comunidad con características propias. Criado quería construir un lugar que despertara en los lectores las mismas ganas de visitarlo que producen algunos pueblos de series de televisión. Entre sus referencias menciona ficciones como Riverdale, Pequeñas mentirosas y Crónicas vampíricas.
El universo apareció antes que la historia de amor. Criado tenía claro que quería escribir un cowboy romance, pero después comenzó a definir el vínculo entre los protagonistas hasta llegar a una dinámica de enemigos, rivales y finalmente amantes.
La construcción de ese mundo también implicó meses de documentación. La autora investigó sobre pueblos originarios estadounidenses y sobre diabetes, un tema para el que contó con la ayuda de una amiga diabética. Parte de esa información terminó integrada a la trama y sirvió para complementar la historia de los personajes.
Criado admite que su manera de escribir no siempre fue planificada. Durante mucho tiempo se sentó a desarrollar directamente aquello que tenía en la cabeza y fue construyendo el universo sobre la marcha. “Soy un poco desastre como autora”, reconoce. Ahora intenta organizar previamente más elementos de sus historias para hacer más sencilla la escritura.
Aunque inicialmente pensaba que Maplewood sería un solo libro, durante el proceso surgieron cuatro posibles historias. Finalmente descartó dos y dejó el proyecto en dos libros. Entre las historias que quedaron fuera estaban las del hermano de Gia y la de los primos de Seth y Gia. La primera, en particular, sigue siendo una de las que los lectores le piden con frecuencia.
También existe otra posibilidad que Criado empezó a mirar de manera diferente a partir de los pedidos de sus lectores: la historia de los abuelos. La autora no se había planteado desarrollar ese vínculo, pero reconoce que, después de escuchar tantas veces el pedido, ahora lo considera viable. Por el momento, sin embargo, prefiere hacer una pausa en Maplewood y pasar a otras historias.
Uno de los temas que atraviesa sus libros es la necesidad de aprobación externa. Criado sostiene que no es una preocupación exclusiva de los adolescentes, sino algo que puede acompañar a las personas durante toda la vida. La aprobación puede buscarse en los padres, amigos, parejas, compañeros de estudio o de trabajo, y no determina por sí sola el talento o el valor de una persona.
En Maplewood, ese conflicto aparece especialmente en Gia, cuya vida está marcada por la búsqueda de aprobación de sus padres, su hermano y su interés amoroso. Su evolución, explica la autora, consiste en comprender que no necesita que los demás decidan por ella: puede tomar sus propias decisiones y confiar en su criterio.
Esa idea también tiene un vínculo con la propia experiencia de Criado. A pesar de haber comenzado a escribir muy joven, durante años tuvo que convivir con dudas, comentarios negativos y momentos en los que se preguntaba para qué continuar. Con el tiempo encontró personas que la apoyaron y una comunidad de lectores que le permitió comprobar que su trabajo podía llegar mucho más lejos de lo que imaginaba.
Su llegada a Uruguay es, en ese sentido, una experiencia que todavía le resulta difícil de creer. Criado destaca especialmente que sus libros hayan encontrado lectores en un país ubicado “al otro lado del mundo” respecto de España. Según explica, en su país todavía existe cierto prejuicio hacia las autoras nacionales frente a la atención que reciben las escritoras internacionales.
“Es muy fuerte”, dice sobre descubrir que lectores de otros países conocen sus libros, le escriben a través de las redes sociales y siguen su trabajo. Su visita a Uruguay es también una consecuencia de ese vínculo con los lectores.
La escritora comenzó a publicar siendo adolescente y ahora puede mirar hacia atrás y pensar qué le diría a aquella Adriana de 15 años. Lo primero que la sorprendería sería saber que algún día estaría en Uruguay hablando sobre sus libros. Pero también le diría que no abandonó su sueño.
Criado sabe, de todos modos, que dedicarse a la literatura sigue siendo difícil. La gran cantidad de novedades que se publican, la competencia por la atención de los lectores y las dificultades para vivir exclusivamente de los libros hacen que muchas autoras deban combinar la escritura con otros trabajos.
Ella también lo hace y reconoce que le gustaría poder dedicarse únicamente a escribir. Pero si algo cambió desde aquella adolescente que comenzó a crear historias hasta la autora que este sábado llegará a la Feria del Libro de San José es la certeza de que aquel proyecto que parecía apenas un sueño terminó convirtiéndose en una realidad.
Y, por ahora, Criado prefiere no anticipar hasta dónde puede llegar. Hace 15 años tampoco imaginaba que terminaría hablando de sus libros en Uruguay. Dentro de cinco años, dice, habrá que ver.