Franco Bitancort, el joven uruguayo que pasó de Wattpad a la editorial Planeta con una historia de amor queer

Con apenas 21 años, el escritor debutó en la narrativa con "Café San Francisco", una novela que apuesta por personajes que aprenden a quererse lejos de los clichés del género.

Franco Bitancort.
Franco Bitancort.
Foto: Darwin Borrelli/Archivo El Pais

En los últimos años, buena parte de la novela romántica juvenil encontró en las relaciones turbulentas, los amores imposibles y los vínculos atravesados por los celos o la dependencia su principal motor. Pero una nueva generación de autores empezó a recorrer el camino contrario: en lugar de convertir el conflicto en el centro de la historia, apuesta por personajes que aprenden a cuidarse, sanar y enamorarse desde la vulnerabilidad.

Esa corriente impulsó fenómenos editoriales como las españolas Alice Kellen e Inma Rubiales, cuyas novelas ponen el foco en la salud mental, el crecimiento personal y los vínculos afectivos. En esa misma línea comienza a ubicarse el uruguayo Franco Bitancort con Café San Francisco, una historia queer que propone un romance alejado de los lugares comunes del género.

Con apenas 21 años, Bitancort ya publicó dos libros de poesía y acaba de dar un salto que para muchos escritores lleva décadas: debutar en la narrativa con una novela editada por Planeta. Pero ese recorrido no comenzó con un plan para convertirse en escritor ni una infancia rodeada de libros. Fue en un salón de tercero de liceo, en plena pandemia, cuando una profesora puso sobre la mesa los poemas de Delmira Agustini y cambió para siempre su manera de leer.

Hasta ese momento, imaginaba la poesía como un género antiguo, solo para especialistas. Sin embargo, descubrir que una autora nacida más de un siglo antes podía hablarle con un lenguaje cercano y de emociones vigentes despertó algo: comenzó a escribir poesía.

Ese impulso luego lo llevó a la narrativa, y a Café San Francisco, su primera novela. Ambientada en un pequeño pueblo canadiense, la historia sigue a Ciro, un músico que intenta escapar de las presiones de una discográfica que pretende moldear su carrera, y a Asher, dueño de un café que también carga con sus propios conflictos familiares y personales. Entre ambos nace una historia de amor que evita los lugares comunes del romance juvenil y también de gran parte de la literatura queer contemporánea: aquí no hay relaciones tóxicas ni tragedias inevitables, sino personajes que aprenden a quererse mientras buscan convertirse en quienes realmente desean ser.

La publicación también tiene una historia singular. Antes de llegar a Planeta, Bitancort escribía en Wattpad, donde compartía capítulos de otra novela. Fue allí donde la editorial descubrió su trabajo. Algunos personajes de aquel proyecto sobrevivieron al paso del tiempo y terminaron encontrando una nueva vida en Café San Francisco, una prueba de que, para su autor, los personajes nunca desaparecen: esperan la historia indicada.

—Empezaste leyendo poesía y es un auspicioso primer paso pero largarse a escribir es otro mucho más grande.
—Sí. Entones empecé a escribir mis primeros diarios íntimos. En ese momento creía que eran poemas... spoiler: no lo eran (se ríe). Eran textos con esa mirada ingenua que solo se tiene a esa edad. Después uno aprende muchísimo, pero esa inocencia ya no vuelve.

Franco Bitancort
Franco Bitancort.
Foto: Darwin Borrelli/Archivo El Pais

—¿Este camino de la escritura empezó en Wattpad?
—Sí. Cuando empezamos a hablar con Planeta fue por esa novela. Leyeron los primeros capítulos y dijeron: “Acá hay algo”. Después, mientras trabajábamos en la publicación, empecé a pensar que Asher merecía ser protagonista, y empecé a pensar qué historia tenía para contar. Ahí apareció Ciro, que venía de otra idea distinta, y terminé mezclando ambos universos.

—Venías de la poesía. ¿Qué tuvo que aprender el poeta para escribir una novela?
—Todo (risas). Son formas de escritura completamente distintas. En la poesía intentás decir mucho con muy pocas palabras. En una novela pasa lo contrario: necesitás tiempo, desarrollo, construir el recorrido del personaje.

—Esa mirada inocente está en Café San Francisco. Hay una historia de amor delicada y luminosa, no construida desde el drama permanente, como suele pasar en mucha literatura juvenil.
—Me interesaba justamente eso. Contar una historia distinta. Que hubiera cariño entre los personajes y que el vínculo creciera desde otro lugar.

—Decías que Asher ya existía de otro texto. ¿Cómo fue recuperarlo?
—Era un personaje secundario de una historia que nunca publiqué. De esa novela llegué a subir algunos capítulos a Wattpad, que ya borré.

—¿Qué fue lo más difícil?
—Aprender la estructura narrativa. La edición con Planeta fue un aprendizaje enorme. Empezás a pensar en el arco de los personajes, en cómo hacer que todo tenga coherencia, que las decisiones de cada uno estén justificadas. Son cosas que cuando escribís poesía prácticamente no aparecen.

Portada del libro "Café San Francisco".
Portada del libro "Café San Francisco".
Foto: Difusión.

—La historia transcurre en Canadá. ¿Por qué ese país?
—Viene de la novela anterior. Necesitaba un lugar donde convivieran las montañas, el calor y también la nieve. Empecé a recorrer Google Maps, encontré un pueblo que me gustó y terminé inventándome gran parte del resto. Podría haber sido otro lugar, pero terminó siendo Canadá.

—Ciro vive presionado por una discográfica que intenta moldear su carrera artística. ¿Qué te interesaba contar a través de él?
—La presión de la industria del arte. Esa sensación de que intentan meterte dentro de un concepto y que no salgas nunca de ahí. Me interesaba mostrar cómo alguien puede recuperar aquello que realmente quiere hacer y crecer a partir de tomar decisiones propias.

—Asher tiene otras presiones.
—Sí. Tiene conflictos familiares importantes, la responsabilidad del café, una madre atravesando un momento difícil. También necesita aprender a delegar y apoyarse en las personas que lo quieren. Me interesaba mucho trabajar la amistad además del romance.

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

Editorial Planeta

Te puede interesar