Basada en una novela del estadounidense Donald E. Westlake que ya tuvo una adaptación en 2005, La corporación del griegoCosta Gavras, a quien está dedicada, La única opción es una sátira sobre los daños colaterales del llamado capitalismo tardío a cargo de uno de los grandes directores contemporáneos.
Park Chan Wook es, de hecho el más reputado (junto con Bong Joon Ho) de una generación dorada de un cine coreano que consiguió Oscar y Palma de Oro. Su última película, que hoy llega a Uruguay, se estrenó ovacionada en Venecia, tuvo tres nominaciones a los Globo de Oro y unanimidad elogiosa de la crítica (y llamó la atención su ausencia en los Oscar).
Esa clase de reverencia pasa con todas las de Park, película que aunque parecen estar hablando de su país, siempre se las ingenian para volverse universales.
Hay una cercanía temática (y en el puntillosismo de la puesta en escena) con el cine de Bong Joon Ho. Su Parásitos hablan de las mismas miserias de la contemporaneidad, las grietas y el fin de las oportunidades que atiende Park en su nueva película. Hay una tendencia hacia el tema en el cine actual.
La única opción es la tercera película del período de madurez de Park, un tramo de su carrera que incluye la erótica The Handmaiden en 2016, que también era una adaptación de una novela occidental y Decisión de partir el melodrama noir que en 2022, le dio el premio al mejor director en Cannes.
Una consagración temprana, sin embargo, la había consiguió en 2002 cuando recibió el Gran Premio del Jurado del festival por Oldboy, la violenta adaptación de un manga, que se volvió película de culto, fue adaptada por Spike Lee, y es considerada su obra maestra. Tiene todos los méritos para serlo, y en ella patentó una libertad temática, un cuidado formal y un tono que ha mantenido intactos y lo ha lo ha transformado en estilo.
En cines uruguayos se estrenaron, de acuerdo al sitio Cinestrenos, además, su primer película importante (Área común de seguridad, un policial en la zona desmilitarizada entre las dos Coreas); Simpatía por el señor venganza (2002); Tres extremos (2004); Soy un cyborg (2006) y Stoker (su única película en Estados Unidos, 2013). Además hizo dos series: La chica del tambor sobre John Le Carré y El simpatizante que está HBO Max.
La única opción iba a ser su segunda película estadounidense, para lo que trabajó por dos décadas. Le fue más fácil financiarla allí, aunque el traslado de la historia a la Corea contemporánea, le da peculiardidad y a la vez universalidad.
“Esta es una historia que podría contarse en cualquier lugar con sistema capitalista”, dijo el propio Park. Acá se habla de desempleo, automatización industrial, crisis de masculinidad, el crecimiento de la inteligencia Artificial y la falta de escrúpulos de este “sálvese quien pueda” que se volvió la convivencia humana.
En el centro está Man-su (Lee Byung Hun, la estrella de El juego del calamar), el hombre que siente que “lo tiene todo”: una esposa bella Lee Mi-ri (Son Ye-jin), un hijo adolescente y otra chica, dos Golden Retriever. Está feliz.
Todo se desmorona cuando Man-su es despedido por los estadounidenses que compraron Solar Paper, la papelera de la que era gerente de línea. No tenían opción, argumentan.
Ante la adversidad, el apoyo es su esposa, una Lady Macbeth doméstica, quien se las ingenia para mantener a flote al clan aunque ello incluya decisiones extremas como salir a trabajar, dejar a los perros, no más lecciones de tenis, vender la casa y -horror- cancelar la suscripción de Netflix; nunca un “tudum”, el sonido característico de la plataforma, se escuchó tan desolador.
Después de indignidades y entrevistas de trabajo fallidas, Man-su toma una decisión extrema. Publica un aviso laboral falso para hacerse con una lista de rivales para el puesto que ambiciona. Una vez identificados, los mata cruel y patéticamente. Las risas con Park tienden a ser incómodas.
Lo que revela el raid criminal de Man-su es que él y sus víctimas son lo mismo: marginados de un sistema que los usó y los desechó. Hombres que pierden la capacidad de “macho proveedor” y quedan desnudos a la intemperie y en un deshumanizada instinto de supervivencia. Park hace una comedia de eso.
La única opción tiene un guion fuerte en el que apoyarse, bañado todo de un humor satírico y una crueldad inalterables. Se extiende un poco de más, otra de las características del director.
Todo, sí, está contado con su elegancia habitual. Eso incluye un sabio manejo de los espacios, importantes movimientos de cámara (incluyendo varios de grúa, de los que se ven pocos), la música melodramática y un montaje con transiciones muy imaginativas. Todos esos rubros están ocupados por artistas de alta gama y habituales compinches del director que portan a lo vistoso de su estilo.
La única opción [ * * * * *]
Corea del Sur, 2025. Director: Park Chan-wook. Guion: Park, Lee Kyoung-mi, Don McKellar, Jahye Lee, sobre novela de Donald E. Westlake. Fotografía: Kim Woo-hyung. Con: Lee Byung Hun, Son Yejin, Park Hee Soon, Lee Sung Min, Yeom Hye Ran, Cha Seung Won, Choi So Yul. Duración: 139 minutos. Estreno: 29 de enero, cines.