La revolución de los creadores: por qué YouTube se convirtió en el nuevo Hollywood para la generación Z

Del fenómeno viral de Kane Parsons con "Backrooms" al récord histórico de Curry Baker: una nueva generación de creadores de contenido reinventa el cine de terror y conquista las salas tradicionales.

Kane Parsons
Kane Parsons, director de "Backrooms".
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Kane Parsons se convirtió a los 20 años en el cineasta más joven en liderar la taquilla estadounidense (el récord lo tenía Josh Trank, que estrenó a los 27 Poder sin límites). Pero, en realidad, a este director que reconoce no ver demasiado cine no le importaría devolver sus Backrooms a YouTube, donde había creado ya 24 episodios de este terror en espacios liminales: “Era experimentar con un complemento a mi relato inacabado. Es una historia paralela para el fan y el que no lo es”. Así, casi sin quererlo, ha acabado liderando una generación: los youtubers que arrasan en el cine de terror. “Me hace plantearme cuántos líderes han acabado en esa posición por accidente”, reflexiona. “Somos artistas tomando parecidas decisiones creativas. Aunque hay otros muchos que no reciben atención mediática”.

Cuando James Wan, uno de los maestros del terror de las últimas décadas con El juego del miedo o El conjuro se reunió con Parsons para ofrecerle la película, el joven imberbe tenía todavía 16 años. Junto a él, estaba su padre. “No sabíamos que estaba en el liceo, recordaba Wan en la revista Variety. Cuatro años después, Backrooms destronó a The Mandalorian and Grogu.

El propio Parsons resta importancia a aquel primer acercamiento de Hollywood: “Estaba enfocado en lo que hacía online, y daba importancia a eso. Mi mundo era YouTube, y si funcionaba entre quienes estaban en mi mundo, era lo relevante. El resto eran extraños entrando en él”, recuerda.

Parsons no está solo. A lo último de Star Wars también lo relegó al tercer puesto Obsesión, una película del youtuber de 26 años Curry Baker que ha marcado, según su productor Jason Blum, un récord inédito desde E.T. en 1982: que una película crezca en taquilla tres fines de semana seguidos. Su historia de terror sobre amor tóxico y un joven que quiere conquistar a su amada a cualquier precio acumula 160 millones de dólares. Baker dirigirá ahora la nueva El loco de la motosierra.

Es el nuevo camino del terror. Uno asfaltado también por los youtubers de humor australianos RackaRacka, Danny Philippou y Michael Philippou, responsables de las rompedoras Háblame o Haz que regrese; por Michael Shanks y su Together; y por Mark Fischbach, que decidió autodistribuir Iron Lung: océano de sangre empujando a los 37 millones de seguidores de su canal a las salas.

Danny Philippou y Sally Hawkins en el set de "Haz que regrese".
Danny Philippou y Sally Hawkins en el set de "Haz que regrese". Foto: Archivo.
Foto: Ingvar Kenne.

La campaña de este creador de contenidos logró en enero sin ayuda de los estudios catapultar una película de terror sangriento que costó tres millones a los 50 en ingresos. Ahora la distribuye en exclusiva con YouTube en muchos mercados. Lo suyo, además, era una adaptación de un videojuego, otro aliciente para su generación.

“Creo que todos compartimos la autoconsciencia, lo bien que nos conocemos a nosotros mismos, y esa necesidad de compartir cosas en YouTube para que salgan de nuestra cabeza”, expresa Parsons: “Mis sensibilidades son las de alguien que ha crecido con internet desde pequeño, en solitario, y que ha desarrollado su éxito en creatividad, y no por ser un producto. Eso gusta”. Comparten ser hombres, jóvenes y blancos.

El nuevo Hollywood

Este fenómeno tiene varias ramificaciones. Por un lado, se sitúa como eco de la redescubierta pasión por las salas de la generación Z. Según un estudio de la vendedora de entradas Fandango, los jóvenes de entre 14 y 29 años se han convertido en el público que más asiste a las salas. ¿Y qué consumen? YouTube es la primera plataforma de streaming del mundo, ha creado estrellas como Mr. Beast, Ibai Llanos y Ms. Rachel y roba minutos en el televisor de casa. “Somos la nueva televisión porque nuestros creadores son el nuevo prime time”, exponía el consejero delegado de YouTube, Neal Mohan, en su carta de prioridades para 2026. En sus creadores asientan su éxito, así que el año pasado les pagó más de 100.000 millones.

“YouTube es el nuevo Hollywood”, decía hace unos días a The Hollywood Reporter Angela Courtin, vicepresidenta de marketing y marca: “Es donde el público conecta con lo que aman”. La primera pica la han puesto con cineastas que saben captar la audiencia joven de manera directa, de tú a tú. Que no les venden la misma franquicia que a sus abuelos. Otra llegará en 2029 con la emisión de los Oscar.

Después están las miradas de los creadores. Los superproductores Jason Blum y James Wan (que han fusionado sus empresas para crear lo que llaman “el Disney del terror”) comparan a los promotores de estas “películas provocadoras y locas” con el movimiento de directores rebeldes que en los 70 rompió Hollywood para conectar con una nueva ola. Hoy el terror es el nuevo nuevo Hollywood.

Backrooms
Imagen de la película "Backrooms". Foto: Archivo.

También el bombazo de The Blair Witch Project se respira aquí. En el podcast The Town, Peter Chernin, antiguo consejero delegado de Fox que apostó por Backrooms con su dinero, asimilaba a este grupo con la cantera nacida del cine barato de Roger Corman o la de los videoclips de la era MTV en los noventa. Aprovechó, además, para dejar un recado sobre lo que se hace mal un Hollywood con más de un centenar de secuelas en marcha: “Espero que sea una lección para los estudios que no toman riesgos. Solo ruedan franquicias de hace 40 años, cuando la mitad de la audiencia ni había nacido. Antes, Hollywood había intentado hacer cosas para jóvenes, pero se han dado por vencidos”, explicaba.

El precio es otra de las características de estas producciones. The Mandalorian y Grogu es, con unos 165 millones de euros, una película muy barata de Star Wars. Aun así, si sumáramos el presupuesto de estas seis películas de youtubers (Obsesión costó unos 700.000 dólares) todavía sobrarían unos 108 millones para alcanzar esa cifra. Estos youtubers quizás cuelgan sus publicaciones en la mayor empresa del mundo, pero cuando triunfan, siembran beneficios de la manera más democrática y directa. Y siempre pueden volver allí. “Lo veo como otro medio y seguiré ahí”, dice Parsons.

A un año del 50 aniversario de Star Wars que lo cambió todo, el cine pregunta si, igual que George Lucas captó una nueva era, quizás son los creadores de contenidos quienes captan al público joven. Parsons, sin embargo, no quiere marcar una ola, solo seguir a lo suyo: “Ha sido muy exitosa, pero no me importaría un poco menos de éxito”.

Eneko Ruiz Jiménez, El País de Madrid

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