El director de cine más joven del mundo que creó un fenómeno viral que ahora se volvió una película notable

Se estrenó en cines "Backrooms", la ópera prima del inglés Kane Parsons, que tiene 20 años y la madurez para contar una historia de un terror demasiado inquietante

Kane Parsons
Kane Parsons
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Kane Parsons tiene 20 años y, en menos de un lustro, pasó de crear desde su habitación de adolescente, a un fenómeno viral en YouTube y a dirigir su primera película. Que sea para A24 y esté protagonizada por tres estrellas reconocibles —el británico nominado al Oscar Chiwetel Ejiofor, la noruega nominada al Oscar Renate Reinsve y el estadounidense Mark Duplass- vuelve todavía más inédita la vida y la carrera de Parsons.

Esa película se llama Backrooms y está en cines uruguayos.

“(Ver cine) es algo para lo que nunca me hice suficiente tiempo antes”, le dijo Parsons a The Guardian. “Al crecer con YouTube, es como que hay una exigencia menor de salir y consumir cosas en un cine”. Eso lo convierte en el primer director de una producción de Hollywood cuyas referencias no son cinéfilas sino que provienen de los contenidos de internet y los videojuegos. Bienvenidos a la nueva generación de cineastas.

Kane, que es británico, nació en 2005 y en 2016 empezó a subir videos a YouTube con el seudónimo Kane Pixels. Allí publicaba animaciones realizadas con programas domésticos.

En 2022 publicó Backrooms (Found Footage), que ronda las 80 millones de visualizaciones y generó una serie de 24 episodios, de la cual la película es una adaptación.

El fenómeno Backrooms es difícil de explicar para cualquiera que haya nacido antes de 2005 y, como corresponde a su edad, no vaya más allá de los confines de su algoritmo.

Todo empezó en 2019, cuando un usuario anónimo publicó en el foro de internet 4chan una imagen de una oficina vacía, bañada de amarillo, con luces fluorescentes y pasillos interminables. El texto sugería que, si alguien entraba allí, podía quedar atrapado para siempre. Así nacieron las Backrooms.

Backrooms
La foto que generó el fenómeno Backrooms

El fenómeno recurre a varios elementos de la cultura digital contemporánea: el concepto de “creepypasta” -relatos breves de terror que circulan online y se expanden como antiguas leyendas urbanas- y la idea de los “espacios liminales” lugares de pasaje como shoppings vacíos, pasillos de hoteles, escuelas de noche, que vaciados de vida provocan una sensación ominosa.

Aunque la idea comenzó en foros, se expandió durante la pandemia como una representación del aislamiento y la ansiedad de aquellos tiempos.

Así, en YouTube aparecieron miles de videos inspirados en las Backrooms, pero hubo uno decisivo: el de Parsons -o mejor dicho, Pixels-, quien con 16 años creó esa serie de “found footage” (el formato de falso documental que, por ejemplo, popularizó en la década de 1990 The Blair Witch Project) sobre exploradores atrapados en esos laberintos infinitos. Se volvió un fenómeno global.

A partir de ahí surgieron videojuegos, teorías, criaturas y cientos de “niveles” inventados por usuarios. Lo que empezó como una foto anónima terminó convirtiéndose en uno de los grandes mitos nacidos enteramente en internet: una pesadilla colectiva para generaciones criadas entre videojuegos, redes sociales y virales.

Ahora Parsons, en lo que algunos usuarios de 4chan consideran una traición (“Los youtubers están bastardizando boludeces de 4chan y después Hollywood los contrata para dirigir películas basadas en esas bastardizaciones”, escribió ayer un usuario anónimo en la plataforma), llevó el concepto al cine.

Backrooms
Chiwetel Ejiofor en Backrooms

Clark (Ejiofor), que no está pasando por un gran momento personal, descubre en el sótano de su enorme y vacía mueblería una puerta que lo conduce a una dimensión de pasillos amarillos y tenebrosos que parecen reproducir fallidamente el mundo real. Hay seres misteriosos y un peligro inminente.

Detrás de él va su terapeuta (Reinsve), que también carga con sus propios dolores interiores. La situación se vuelve cada vez más inquietante y opresiva.

“La película reacciona a ese sentimiento de que todo está al alcance de nuestros dedos, pero aun así nos sentimos más solos y aislados que nunca, probablemente más desorientados”, le explicó Parsons al diario mexicano El Universal. “No hablo por todos, pero generalmente es por eso que este proyecto cautivó, y lo hizo especialmente con las personas que sienten más fuerte esa ansiedad”.

Aunque se pueden encontrar referencias a El Aleph, de Jorge Luis Borges -ese punto del espacio que contiene todos los puntos-, a los paisajes surrealistas de Salvador Dalí o a los laberintos de M. C. Escher, o al cine de David Lynch, Kane citó como principal referencia el videojuego Portal. También mencionó al sitio Letterboxd la serie Mr. Robot; la película One Hour Photo, aquella con un inquietante Robin Williams; el falso documental británico Punishment Park, dirigido por Peter Watkins; y la serie de animé Paranoia Agent, de Satoshi Kon.

El propio The Guardian resumió algunas de las definiciones que circulan sobre Backrooms: “un cruce entre The Blair Witch Project y Severance”, o “El resplandor ambientada en un hotel infinito y barato de carretera”, o incluso “exactamente lo opuesto a una película de Wes Anderson”.

Sea lo que sea, incluso para alguien nacido en el siglo pasado y que seguramente se pierde muchas de las complicidades generacionales, Backrooms es una película inquietante e imaginativa, y para nada explícitamente terrorífica.

Impresiona que sea la obra de un chiquilín de 20 años que es capaz de pintar un panorama así de desolador sobre el estado de nuestros asuntos.

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