Excusas para reencontrarse con un cine cercano: qué películas hay en el Festival de Cine Francés

Desde hoy en Cultural Alfabeta comienza la muestra anual de la producción reciente del cine galo con algunas de las películas más prestigiosas y taquilleras de este año

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El gran falsificador se verá en el Festival de Cine Francés

Con ocho películas recientes, hoy comienza una nueva edición del Festival de Cine Francés. Va hasta el 21 en Life Cultural Alfabeta.

Como suele suceder en esta clase de eventos —como en el reciente Festival de Cine Italiano que se hizo en la misma locación— permite ver algo de la producción reciente del cine de un país siempre cinematográficamente cercano.

Así, un acontecimiento como este Festival de Cine Francés, que lleva años instalado en el calendario cultural local permite descubrir tendencias, directores a seguir o a recuperar y nuevas estrellas.

La muestra de este año es bastante amplia y amable e incluye obras de maestros, dramas históricos y contemporáneos y comedias populares.Aquí, una guía.

De directores conocidos o con un prestigio ganado, dos ejemplos.

Uno es Dos pianos, que es la última película de Arnaud Desplechin, quien probablemente sea el heredero más directo de Francois Truffaut, aunque con una personalidad propia que lo ha convertido, ya hace años, en uno de los directores franceses más elogiados.
En Uruguay se estrenaron varias de sus películas incluyendo El primer día del resto de nuestras vidas con Catherine Deneuve y Mathieu Amalric y Tres recuerdos de juventud que se exhibió en la tercera edición de este mismo festival en 2017.

En Dos pianos, que es un melodrama, Desplechin vuelve sobre sus temas recurrentes:la conmoción emocional de los regresos, la persistencia del primer amor y las formas misteriosas en que el pasado se entromete en el presente.
Se centra en Mathias Vogler (François Civil), un pianista virtuoso que regresa a Francia después de años de exilio voluntario, cuando es invitado por su antigua mentora, Elena (Charlotte Rampling en un personaje que se ha dicho se inspira en Martha Argerich), para un concierto en Lyon. La vuelta a casa despertará recuerdos y provocará encuentros.

También se estrena la biopic de Franz Kafka de la polaca Agnieszka Holland, Franz. Idan Weiss hace del escritor.
Recorre su vida desde la infancia en Praga hasta su muerte, en 1924 y ahí está includia la relación conflictiva con su padre, la rutina burocrática de su trabajo en una compañía de seguros, sus vínculos amorosos y la amistad con Max Brod, su amigo y editor.

Holland, se ha dicho, propone una aproximación poco convencional a Kafka, que explora la vigencia de su obra y la distancia entre el hombre y el mito literario.

Un estilo de comedia.

La comedia popular francesa siempre ha tenido, acá, un público interesado y cómplice. De esas hay por lo menos dos en la selección de este año del festival.

Una es la película inaugural, Tiempos de ilusión que es la nueva de la dupla de Olivier Nakache y Eric Toledano, los responsables de uno de los grandes éxitos recientes del cine francés, Amigos intocables.
Ambientada en 1985, Tiempos de ilusión sigue a Vincent (Simon Boublil), un adolescente de los suburbios parisinos con su familia de clase media.Sus padres (interpretados por Louis Garrel y Camille Cottin) están medio como perro y gato, la relación con su hermano ya no es la de antes y empieza a ver y cuestionarse el mundo.

Es uno de los grandes éxitos del cine francés de este año con casi dos millones de espectadores, lo que es un montón.

También es una comedia de las bien francesas, Buenas vibraciones de Reem Kherici, una actriz que va por su cuarta película como directora. Es la primera estrenada en Uruguay.

Es una comedia sobre la sexualidad, con Fanny (Alexandra Lamy) y Tom (François Cluzet) como una pareja que se ve sólida pero frustrada porque ella nunca experimento un orgasmo. Él intenta armar un dispositivo que solucione ese problema aunque corre el riesgo de despertar otros. El tono es amable y va más por el lado de lo romántico que de lo sexual.

Dramas y documentales.

Dos dramas toman hechos reales, alguno más reciente que otro para lucir reconstrucciones de época o recrear sucesos más o menos conocidos.

Uno de ellos es El gran arco de Stéphane Demoustier que es la historia de Otto von Spreckelsen, el arquitecto danés que ganó el concurso de arquitectura para el Arco de La Défense, convocado por el presidente François Mitterrand en 1983 y destinado a convertirse en símbolo de la Francia moderna. Tuvo ocho nominaciones en los César, incluyendo mejor dirección; ganó como mejores efectos visuales.

El otro es El gran falsificador de Jean-Paul Salomé (de quien enUruguay se vieron fugazmente El fantasma del Louvre y La Daronne) sobre de Jan Bojarski (Reda Kateb), un ingeniero polaco que se refugia en Francia durante la Segunda Guerra Mundial y utiliza su talento para fabricar documentos falsos para la Resistencia.
Después de la guerra y sin que se reconozcan sus méritos se convierte en el mayor falsficador de billetes de la historia, con un producto tan bien hecho que puede incluso burlar alBanco de Francia. La historia gira alrededor de un comisario (Bastien Bouillon) que se obsesiona con el caso. Parece increíble y ahí está uno de los encantos de la película.

Finalmente hay dos documentales, uno con fuerte presencia uruguaya y los dos vinculados a las artes escénicas.

En Ariane Mnouchkine y el teatro del Sol en Kiev (2024), los directores Duccio Bellugi-Vannuccini y Thomas Briat documentan una experiencia artística y humana en Ucrania, en plena guerra.

En marzo de 2023, la legendaria directora teatral francesa Ariane Mnouchkine viaja a Kiev junto a 15 integrantes de su compañía para organizar una escuela nómada de teatro, un taller gratuito que reúne a más de un centenar de actores profesionales, estudiantes y aficionados. Es una experiencia que apuesta al teatro y la vida.

Uruguay está familiarizado con Mnouchkine y su obra. Primero por la película 1789 que reproducía una puesta de su compañía. Eso se estrenó en 1973 y 10 años después se vio también en cines su Moliere. La directora visitó dos veces Uruguay: en 1978 durante la dictadura para reclamar por la liberación del pianista Miguel AngelEstrella y en 2007 cuando dio una charla en el foyer del Teatro Solís.

El otro documental es uruguayo de producción y francés de tema Se trata de El niño que sueña de Andrés Varela sobre rl titiritero Philippe Genty, a quien visitó junto con el fotógrafo César Charlone en su casa de Bretaña. Consigue el retrato de un artista increíble.

Es una buena selección para recuperar aquella vieja costumbre uruguaya de saber qué está pasando con el cine francés.

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