La causa de Conexión Ganadera tuvo este miércoles sus primeras tres condenas. José Cristina y Oscar Bertoletti, responsables de Agneau, y Jorge Moreno, de Alfalfar, admitieron haber cometido apropiación indebida y fueron condenados mediante acuerdos abreviados con la Fiscalía de Lavado de Activos, encabezada por Enrique Rodríguez.
Cristina y Bertoletti recibieron penas de 12 meses de prisión, sustituidas por libertad a prueba. Deberán cumplir condiciones que incluyen fijar domicilio, presentarse en una seccional una vez por semana, realizar servicio comunitario y respetar la prohibición de acercamiento y contacto con las víctimas que figuran en los contratos con su empresa.
Por otra parte, Moreno fue condenado a 16 meses. Los primeros tres serán bajo arresto domiciliario nocturno, entre las 22:00 y las 8:00, y los otros 13 con libertad a prueba, con las mismas condiciones que los otros dos condenados.
Durante la audiencia, que presenció El País, el fiscal explicó cómo operaban estas empresas dentro del negocio de Conexión Ganadera. Mientras la administradora captaba las inversiones, los tomadores asumían el cuidado y la gestión de los animales que respaldaban los contratos. Debían mantener el ganado de forma que los inversores conservaran su capital y obtenían una participación en los resultados de la actividad.
La reconstrucción presentada por Rodríguez mostró que no entró la totalidad de los animales a los campos de las empresas. También aseguró que parte de los animales que sí llegaron terminó vendida para cubrir los costos de los propios establecimientos.
Ovinos vendidos para sostener una empresa deficitaria
Agneau, constituida en 2019, arrendaba un campo de 224 hectáreas destinado a la cría de ovinos. Según relató el fiscal, Cristina y Bertoletti se vincularon con Conexión Ganadera en 2021 a través de Gustavo Basso.
La empresa asumía el papel de tomadora en contratos de bono ganadero ovino. Debía alimentar y cuidar los animales, además de gestionar su reproducción. Su ganancia provenía de un porcentaje de los corderos que nacieran.
En 2021 recibieron unos 5.000 ovinos y colocaron otros 2.000 en un campo de otra empresa en Treinta y Tres. Los contratos tenían una duración de dos años y se renovaban.
El fiscal relató que permanecían vigentes unos 14 contratos, la mayoría celebrados entre 2023 y 2025, que comprometían casi 6.000 ovinos y un capital de US$ 670.074. Tras el concurso de Conexión Ganadera se encontraron solo 1.485 animales. Su venta por parte del síndico permitió volcar US$ 58.453 al concurso.
Los responsables de Agneau reconocieron que unos 3.000 ovinos habían sido vendidos para cubrir los costos operativos de la empresa, ya que era deficitaria. Para la Fiscalía, "se apropiaron de manera prolongada de animales que les habían sido confiados para otro fin".
De 1.320 vacunos a 43 recuperados
Alfalfar, constituida en 2016, tenía campos en Canelones y Florida que sumaban 444 hectáreas. Moreno reconoció que comenzó a vincularse con Basso en 2017, cuando este le propuso participar en el negocio ganadero.
Según explicó el fiscal Rodríguez, Moreno era el único responsable de la empresa. Aunque su hija firmaba los contratos por razones prácticas, no participaba en la actividad ni conocía el rubro.
La información de Conexión Ganadera registraba 16 contratos vigentes con Alfalfar, por 1.320 vacunos y US$ 935.730. Tras el concurso se encontraron 43 animales, que fueron vendidos por US$ 34.684.
La Fiscalía también señaló que un estudio del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca realizado en 2026 constató una diferencia de 231 vacunos respecto de la declaración jurada presentada por la empresa en 2024.
Moreno sostuvo que parte del ganado comprometido en los contratos nunca había ingresado a sus campos y que Basso se encargaba del envío de los animales. Reconoció, además, que desatendía los aspectos administrativos y el control de los ingresos.
En otros casos, los vacunos fueron vendidos para cubrir gastos operativos de Alfalfar. El vínculo financiero también incluía adelantos que Basso entregaba a cuenta de ventas futuras.
Enrique Rodríguez sostuvo que los hechos admitidos por los tres condenados debían entenderse dentro del "contexto delictivo de Conexión Ganadera". Los inversores "no recuperaron el capital ni los animales que debían respaldarlo".
Cuestionamientos a los acuerdos
Durante la audiencia, abogados de las víctimas expresaron reparos a la calificación jurídica y a las penas acordadas. Joaquín Bonaudi, del estudio Brum Costa, manifestó su insatisfacción con el resultado. Si bien dijo "comprender las razones de la Fiscalía y la necesidad de establecer prioridades", consideró que las penas y el delito imputado no reflejaban adecuadamente lo ocurrido.
Comparó el capital comprometido con lo recuperado mediante la venta de los animales. En Alfalfar, los US$ 34.684 equivalen aproximadamente al 3,7% del monto de los contratos, mientras que en Agneau, los US$ 58.453 representan alrededor del 8,7%.
Por su parte, Juan Pablo Decia destacó el trabajo del fiscal Enrique Rodríguez y sostuvo que, "pese a los magros recursos disponibles", había conseguido avances significativos. Sin embargo, compartió el cuestionamiento de Bonaudi y consideró bajas las penas.
Decia planteó que los acuerdos abreviados no permitirán conocer por completo el papel que tuvieron los tomadores externos en la operativa de Conexión Ganadera. También sostuvo que podría cuestionarse cuánto conocían sobre el origen del dinero que contribuía a financiar sus negocios.
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