Maxi de la Cruz se apronta para un año intenso. El conductor uruguayo ya estrenó Verdaderos culpables, el ciclo de humor de Canal 12 donde comparte pantalla con sus colegas de La culpa es de Colón (Marcel Keoroglián, Germán Medina, Leo Pacella y Diego Delgrossi), prepara la quinta temporada de ¿Quién es la máscara? además de un proyecto en cine y una obra de teatro para estrenar en calle Corrientes. Además, el 18 estará en El Comedy con su show de stand up. Mientras aprovecha unos días de descanso en Mar del Plata, el actor y conductor habló con Sábado Show sobre su presente y sus proyectos.
“Vine a desconectar un poco, a cambiar de aire, que siempre viene bien”, comenta Maxi desde Mar del Plata. Sabe que tener una semana entera para descansar en familia no es algo habitual. “Es la primera vez que vengo sin hacer temporada”, agrega por teléfono. “Por eso me tomé estos días con calma, para poder hacer playa de verdad. No tener que irme corriendo a las seis de la tarde, no estar pendiente de horarios ni de volver para grabar. Poder quedarme, caminar, estar tranquilo. Aproveché ese huequito que quedó justo antes de volver al ruedo”.
“Arrancamos con Verdaderos culpables y grabamos varios programas adelantados, para poder tener esta pausa, así que retomamos la semana siguiente”, dice. En cuanto a ¿Quién es la máscara? el ciclo comienza a grabarse un poco más adelante, “así que este era el único espacio real que tenía para parar un poco”.
—¿Cómo es hoy tu rutina entre Uruguay y Argentina?
—Voy y vengo todo el tiempo. En general estoy más en Argentina, pero ahora, con Verdaderos culpables y La máscara, voy a estar bastante en Uruguay. Después, en el medio, empiezo a ensayar una obra de teatro en Buenos Aires, así que es literalmente estoy mitad y mitad. Es cansador, pero es la única manera.
—No hay otra fórmula: hay que estar para que te convoquen.
—Claro. Siempre fui de pensar que hay que estar. Si te llaman y justo no podés porque no estás, la oportunidad pasa. Entonces trato de acomodar todo para estar disponible. A veces es agotador, pero es parte del laburo.
—Estrenaste Verdaderos culpables. ¿Qué cambia respecto a La culpa es de Colón?
—Cambia bastante. Desde el nombre, los gráficos, la escenografía y sobre todo la dinámica. Ya grabamos los primeros programas y nos dimos cuenta de que ahora hay muchas más secciones. Antes nos sentábamos, charlábamos y todo transcurría ahí, en esa mesa fija. Ahora eso sigue existiendo, porque funciona y a la gente le gusta, pero no es lo único.
—Eso les permite hacer oneliners y sketches.
—Sí, totalmente, porque el formato no permitía salirse de eso. Ahora pasamos de ese espacio central a sketches con invitados, a otros sectores del estudio, a pantallas nuevas que están espectaculares, donde apoyamos con gráficos y visuales. Hay otra escenografía donde Pacella trae siempre algún emprendimiento nuevo que inventa su personaje, y la idea es que también vayan invitados ahí.
—Eso también les permite jugar más entre ustedes y con invitados.
—Exacto. Antes los chistes salían siempre desde el mismo lugar. Ahora también se hacen en otros espacios, se graban pastillitas cortitas aparte, hay más edición. La mayor diferencia es que grabamos el programa de forma más fragmentada, no todo de corrido, y eso después en la edición le da un ritmo mucho más dinámico.
—Después de tantos años en la pantalla, se entiende la necesidad de cambiar.
—Sí. Funcionaba y sigue funcionando, eso no se pierde. Pero hacía cinco años que veníamos haciendo lo mismo y sentíamos que era momento de renovarnos un poco. La verdad es que estamos muy contentos con cómo quedó.
—Además rompe con la rigidez que tenía el formato.
—-Claro, porque el formato anterior era más de stand up puro. Y si bien nosotros hacemos stand up, la mayoría somos actores. Nos gusta jugar con eso, con el cuerpo, con los personajes, con los espacios. Igual seguimos teniendo esa instancia de charla libre, donde arrancamos con un tema y terminamos en cualquier otro, porque eso rinde mucho y nos divierte.
—Pero ahora ya no es el centro de la conversación.
—Tal cual. Por ejemplo, en un programa somos suplentes de fútbol, estamos sentados en el banco charlando. En otro estamos en un sauna, en otro en un kiosco. Es lo mismo que hacíamos antes, pero enmascarado en otro entorno, y eso a nosotros también nos dispara cosas nuevas para jugar.
—El ciclo te regresó al humor y a hacer stand up en bares. El 18 estás en El Comedy.
—Sí. A mí siempre me gustó el stand up más de bar, el más crudo. Me encanta porque tenés más libertad. Es otra presión. Y yo voy mucho a probar cosas, a experimentar, porque surgen cosas ahí que después terminan quedando.
—Y el clima es distinto al que se genera en el teatro.
—Totalmente. En el teatro la gente está sentada, esperando, y si te extendés un poco se empieza a notar. En el bar la gente está tomando algo, charlando, y eso te permite estirarte más, jugar más, estar más suelto. Me gusta mucho ese contacto cercano con la gente.
—Este año también volvés con La Máscara, que ya es un clásico y estrena su quinta temporada.
—Sí, la quinta. Hubo un año que hicimos dos temporadas seguidas, por eso parece más. La verdad es que estoy muy contento de volver. El otro día hicimos fotos y promos y ya sentís esa energía de algo que sabés que funciona.
—Es un programa que la gente espera y ve en familia.
—Y eso es lo más difícil de lograr hoy. Que la gente espere un programa de televisión, que lo pida. La máscara conectó mucho con la familia y con los chicos. Nos mandaban videos de colegios donde los profes se ponían máscaras y los gurises tenían que adivinar quién era. Y que se genere eso, es espectacular.
—Se nota que ustedes también juegan y se divierten de verdad.
—Sí, porque de verdad no sabemos nada. A veces la gente no cree, pero nos sorprendemos en serio. Me ha pasado pensar que era una persona y cuando se saca la máscara es otra totalmente distinta.
—El ciclo también tuvo momentos emotivos, como cuando participó tu padre.
—Sí, eso fue muy fuerte. El calor que hacía adentro de la máscara era impresionante. Pero lo que se generó en el piso fue tremendo. Porque cuando se revela la identidad queda muy poca gente en el estudio, y es muy íntimo, y fue recontra emotivo.
—Y en estas temporadas pasaron muchos participantes.
—-Sí, deportistas, músicos, políticos. Todos entendieron que era un juego, que no había ridículo, que la misión era entretener. Desde Emiliano de No Te Va Gustar hasta Peluffo, Frankie Lampariello, hubo de todo. Y eso estuvo buenísimo.
—Hablando de tu padre, ¿cómo fue volver al trabajo después de su fallecimiento?
—Me tomé mi tiempo. El canal me bancó muchísimo. No hice programa enseguida. Después hicimos una nota con Aldo (Silva, en Telemundo) que me ayudó a abrir esa puerta. Necesitaba ese espacio antes de volver a un programa tan arriba como La culpa.
—Tenías hacerlo a tu tiempo.
—Sí. Yo pensé que iba a poder seguir al otro día, eso de “The show must go on”, y no fue así. No hay que continuar nada a la fuerza. Cada uno lo maneja como puede. Me di el tiempo que necesitaba y fue la mejor decisión.
—El grupo de La culpa también acompañó esa decisión.
—Muchísimo. Me sentí muy acompañado por el equipo. Por eso el cambio de programa fue una inyección anímica para todos. Después de grabar nos quedamos re contentos.
—Y como si fuera poco, este año volvés al testro en Buenos Aires.
—-Sí, con una comedia que se llama Berlín Berlín, producida por Gustavo Yankelevich. Está ambientada en la época del muro de Berlín. Tiene mucho humor físico, visual y de texto. Y el elenco es hermoso: Fernanda Metilli, Pablo Rago y Juan Pablo Geretto.
—¿Qué te atrajo de esa obra?
—Que es muy dinámica, muy física, y eso a mí me encanta. Además es una obra que funcionó muy bien en Europa. Vamos al Teatro Apolo y se da todo para que funcione.
—¿Y te interesa buscar proyectos en la TV o el audiovisual argentino?
—Siempre está la ilusión. Ahora estoy bastante cargado con tele y teatro, pero no se descarta nada. Series, películas… ya hice algunos castings, aunque eso no depende solo de mí.
—Este año también volvés al cine.
—Sí, en marzo se estrena Perdida en mi cabeza, donde trabajo con Nico Furtado. Es una comedia muy divertida. Hago un personaje cómico, pero desde un lugar serio, y eso me gustó mucho. Me caractericé bastante y jugué con la imagen. Así que por suerte estoy con la agenda llena, laburando. Por eso estos días los aproveché para cargar energía, porque después no hay tiempo para nada.
-
Canal 12 reveló quiénes serán los investigadores de la nueva temporada de "¿Quién es la máscara?"
"La culpa es de Colón" bajó del aire de Canal 12, pero sus integrantes amenazaron: "No nos vamos así nomás"
Maxi de la Cruz y Valeria Lynch: el video del show sorpresa junto a Cande de la Cruz y Mariano Martínez
El gesto del elenco de "La culpa es de Colón" en el regreso de Maxi de la Cruz tras la muerte de Cacho