Lleva más de dos décadas como comentarista del ciclo Pasión de Carnaval de VTV, lo que lo convirtió en un referente de la Fiesta de Momo. Por este motivo, las tardecitas y noches de Marcelo Fernández se encuentran en el Teatro de Verano, donde sigue de cerca cada fecha del Concurso Oficial del Carnaval.
Además, conduce el ciclo Bacanal que se emite por radio Universal. El lunes que no tuvo fecha por Iemanjá, Fernández habló de esta primera semana del Concurso Oficial, de las críticas al presidente Orsi y la censura a la murga Doña Bastarda.
—Recién pasó una semana de la primera rueda. ¿Qué opinión tenés de estas primeras fechas del Concurso Oficial?
—En cuanto a nivel artístico, estamos en presencia de un muy buen Carnaval. Hemos visto espectáculos buenísimos de Comparsas, muy buenas Murgas, también algunos espectáculos de parodistas de gran nivel. Promediando la primera rueda, el balance es muy positivo en cuanto a lo artístico.
—Varias murgas han mencionado “Orsi tibio”.
—Hay una constante, un denominador común en prácticamente todas las murgas que han pasado por el Teatro Verano: una crítica muy importante al gobierno en general, y a Orsi en particular. Los grupos de Carnaval han mencionado reiteradamente el tema de la tibieza de Orsi, la duda o las respuestas dubitativas del presidente ante algún requerimiento de la prensa. El tema del genocidio está presente en varios repertorios y sobre todo la crítica al presidente y al gobierno por no referirse como tal al conflicto en Gaza, y tratarlo de guerra. Esa es otra de las cosas que se plantea. No hace ni un año del gobierno del Frente Amplio, y este es un carnaval en el que ha recibido muchísimas críticas. También, me animo a decir porque he estado presente en algunos lugares del interior, que las murgas del interior también están en la misma, tónica, de mucha crítica. Evidentemente no coincide con las críticas que le puedan hacer al gobierno desde los partidos tradicionales. Esta es otra, es una crítica que pega por izquierda: reclaman que se comprometa más, se juegue, que no sea tan centrista y tenga posiciones más de izquierda. También se habla mucho del presupuesto para la educación, de las cuestiones de seguridad cuando el presidente habló de poner como ejemplo a Bukele. También el caso de la exministra Cecilia Cairo, de Álvaro Danza el presidente de ASSE, y el reciente caso del ministro Carlos Negro. Esas cosas son las que la murga refleja en sus repertorios.
—¿Y hay buena concurrencia en el Teatro de Verano?
—El nivel del Carnaval está bárbaro, hay buena concurrencia en el Teatro de Verano, y en los tablados en general porque siempre trato de charlarlo con los artistas del Carnaval para que me cuenten cómo es su experiencia. Y está funcionando muy bien el Carnaval que sigue teniendo un montón de adeptos.
—Siempre se habla en estas fechas de si es una fiesta popular, o si son unos pocos los que miran el Carnaval.
—Sí, pero fíjate en el rating del desfile. Ya sabemos que nuestro carnaval no es de desfile sino de escenarios. Sin embargo, por el rating del desfile que este año lo transmitió Canal 4, fue abrumador el triunfo en el horario del desfile (de acuerdo a Ibope, la transmisión midió 12,3 puntos de rating y fue lo más visto del día). O sea, a la gente en definitiva le interesa el Carnaval, más allá del canal que lo pase porque por mucho tiempo se transmitió por Canal 10. Y por allí anda la encuesta que hizo hace un par de años la gente de Equipos con respecto al interés del público por el Carnaval. Un 70% había ido, por lo menos a un escenario y decían que algo les interesa el Carnaval. Obviamente que no a todo el mundo le gusta lo mismo ni le da la misma trascendencia, pero el Carnaval sigue siendo una caja de resonancia impresionante. Si no fuera así, fíjate que las reacciones, sobre todo de legisladores de los partidos tradicionales, no importarían. Sin embargo, con el caso de Doña Bastarda, se hicieron pedidos de informes y hubo un montón de reacciones de legisladores que muestran la importancia que tiene el Carnaval.
—Ahora que sacás el tema de Doña Bastarda y el revuelo que se armó por una cuarteta, que si era humor, que si era ironía, pero es de lo que la gente ha hablado desde antes del desfile.
—Sí, porque fíjate que el jueves 22 de enero fue el desfile, y como en ese momento todavía no se había tomado una decisión definitiva por parte del Inau, tenían censurado su libreto, y cerraron el desfile con una canción del año pasado. La decisión definitiva de Inau vino al otro día, que dejaba sin efecto la primera sanción, y pudieron hacer su repertorio con normalidad. Obviamente eso armó mucho revuelo. Me parece que fue una muy mala interpretación y una cuestión sacada totalmente de contexto. A ver, que una obra artística, cualquiera sea su formato o su género, hable de determinadas cosas no quiere decir que las celebre, las aplauda, ni las apoye. En algunas personas hubo un error de interpretación sano, que puede tener cualquiera, o una diferencia grande de interpretación. Y por otro lado hay una animadversión al Carnaval, y una hipersensibilidad de algunos integrantes de la colectividad judía. Si tomamos el ejemplo de lo que pasó con Roger Waters cuando vino a Montevideo, que no se pudo alojar el hotel que quería por presión de algunos integrantes de la colectividad judía, imagínate lo que puede ser esa presión con los conjuntos del Carnaval.
—Varias murgas salieron a defender que Doña Bastarda tenga el derecho a decir lo que quiera.
—Sí, y la murga salió a defender su independencia y la libertad de decir lo que se les antoje, siempre y cuando se encuentre dentro de los límites que marca la legislación de este país, que es mucha y abundante. Porque hay delitos que se pueden cometer desde arriba de un escenario, porque no vale todo. Pero los límites están puestos en la legislación. Y si alguien considera que se violó esa legislación, está la justicia para tomar cartas en el asunto.
—¿En los años de democracia ha ocurrido otro intento de censura a un libreto como ahora?
—Hubo un caso similar y con un final similar en el año 2007 con la murga que se llamaba Vieja viola. Pasó lo mismo. Alguien censuró desde el Inau y un comité reevaluador dispuso que se dejara sin efecto la sanción. En el año 1986 que fue el primer Carnaval enteramente en democracia, la intendencia que estaba en manos del Partido colorado dispuso del cese de todo tipo de censura, y solamente limitarse a la legislación nacional, cortando con toda la censura En los últimos 40 años, más allá de este episodio que nombré y puede que alguna cosa que me puedo olvidar pero que no provocó grandes olas, no hubo ningún episodio de censura. Es muy peligroso pretender que se censure a alguien que dice algo que no estamos de acuerdo. La libertad de expresión rige para todo el mundo, pero sobre todas las cosas rige para los que dicen cosas que no están de acuerdo con lo que yo pienso. Porque si no, no sería libertad de expresión, sería hegemonía, y eso creo que no lo queremos ninguno.
—Además de estar activo desde las nochecitas a la madrugada en el Teatro de Verano, también estás haciendo Bacanal en Radio Universal.
—Exactamente, hacemos Bacanal de 16 .30 a 18.00, aunque con los tiempos que corren, se escucha a la hora que se quiera porque el programa queda siempre en YouTube y Spotify. Ahí estamos con un equipo precioso con Fernando Tetes, Guzmán Ramos, David Carlin, Felipe Fernández. Y ahora se nos incorpora Rafa Calvente, que es un streamer español que ama el Carnaval uruguayo y hace contenido desde España. Así que estamos muy contentos también de recibirlo a Rafa por acá.
—Nuestras murgas tienen algo similar a lo que ocurre en el Carnaval de Cadiz, ¿no es así?
—Sí, con las Chirigotas que son como primas hermanas de las murgas uruguayas. Tienen varias diferencias, pero tienen también similitudes. Rafa es gaditano, aunque está radicado en Mallorca y un día, como tantas personas, le llegó algo del Carnaval uruguayo, y se volvió hincha incondicional. Entrevistó gente y dentro del ambiente del Carnaval uruguayo lo conoce todo el mundo. Tiene miles de seguidores en las redes sociales y este año pudo venir a Montevideo donde tiene un montón de actividades pactadas.
—Es que en definitiva, el Carnaval uruguayo son 40 obras inéditas que se presentan todos los años en un concurso.
—Lo graficaste clarito. A veces una mirada externa nos da un cachetazo para mostrarnos algo que se supone que es obvio, pero que no es así para todo el mundo. Me parecía buenísimo que hubiera una mirada externa, en este caso incluso externa y extranjera. Y por eso lo incorporamos a Bacanal, porque siempre está buenísimo que haya análisis un poco más descontaminados, más auténticos sin tener en cuenta que nosotros estamos metidos en el ambiente del carnaval desde hace mil años. También está Felipe Fernández con sus columnas, que las hace desde Abu Dhabi, donde vive. Es un enfermo del carnaval, que no se pierde un detalle y mira todo. Y sus columnas tienen otro ángulo, otra cosa.
—¿La idea es que Bacanal siga el resto del año, o tiene fecha de finalización?
—No, Bacanal se termina el 15 de marzo, después de analizar los fallos, porque tiene su periodo de existencia.
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