En los años 90, la televisión europea encontró en los grandes formatos de entretenimiento una fórmula de alto impacto visual. En ese contexto nació El gran juego de la Oca, un programa que supo combinar espectáculo, riesgo y humor en una propuesta inolvidable. En Uruguay se vio por Canal 12.
El formato tenía una base simple pero poderosa: trasladar a la pantalla el tradicional juego de mesa. Su mecánica -avanzar por un tablero de 63 casillas mediante tiradas de dados, con premios y castigos en el camino- fue adaptada a gran escala, transformándose en un show televisivo de alto despliegue.
La idea original no surgió en España, sino en Italia, bajo el nombre Il grande gioco dell’oca, creada por el productor Jocelyn Hattab. El éxito del formato impulsó rápidamente su adaptación en otros países, siendo España uno de los mercados donde alcanzó mayor notoriedad.
Estrenado en 1993, el programa se emitió inicialmente por Antena 3 y luego por Telecinco, convirtiéndose en un clásico del prime time. Emilio Aragón fue su principal conductor. El formato se basaba en cuatro concursantes que avanzaban por un gigantesco tablero instalado en el estudio, enfrentándose a pruebas que exigían destreza, resistencia y audacia.
El éxito del formato permitió su circulación internacional. Fue emitido en distintos países de América Latina. En Uruguay, el programa se volvió particularmente popular a través de Canal 12, donde marcó a una generación de televidentes.
El atractivo no estaba solo en el juego, sino en la puesta en escena. Piscinas, jaulas, estructuras mecánicas y desafíos de corte casi cinematográfico formaban parte de un show que apostaba por lo grandilocuente.
Cada casilla podía implicar desde retos físicos hasta situaciones humorísticas o incómodas como el recordado “Beso o tortazo”.
El objetivo era alcanzar la casilla 63 con una tirada exacta. A lo largo del recorrido, los concursantes acumulaban dinero que luego apostaban en pruebas. El riesgo era parte central del formato: ganar implicaba duplicar lo apostado; fallar, perderlo.
Esa mezcla de espectáculo físico, humor y riesgo lo convirtió en un producto distintivo dentro de la televisión de la época, alejándose de los concursos tradicionales.
Pese a su éxito inicial, El gran juego de la Oca no logró sostenerse en el tiempo. Su alto costo de producción, sumado a la complejidad logística y a ciertas críticas por la peligrosidad de algunas pruebas, fueron factores que incidieron en su desgaste.
El programa tuvo una primera etapa entre 1993 y 1995 y regresó brevemente en 1998 bajo el nombre El nuevo juego de la Oca, pero sin alcanzar el impacto original.
La versión uruguaya y actualizada que produjo Canal 12
Clásico de los 90, El gran juego de la Oca fue producido primero en Italia, pero la versión española tuvo un repercusión enorme en América Latina. Combinó azar, espectáculo, juegos de riesgo y humor con la conducción de Emilio Aragón y equipo. Fue éxito en Uruguay y Canal 12 reflotó el formato para una versión local conducida por Rafa Villanueva, acompañado por Sofía Romano.
Aunque estuvo al aire solo una temporada en 2021, la propuesta dejó muy buenos recuerdos en el equipo y los televidentes.