Hay encuentros por accidente que parecen marcados por el destino. El de Piero Vittori y Horacio Arbiza fue uno de ellos. Sucedió un viernes de 2018 en la Peatonal Sarandí, donde Horacio se instalaba cada tarde con su acordeón para tocar “al estuche” y ganarse la vida con la música. Piero, que estudiaba abogacía, pasó por allí, le gustó lo que escuchó y dejó un billete. Venía de reunirse con un pianista alemán y Horacio notó que cargaba un violín, así que no tuvo mejor idea que invitarlo a tocar con él. Improvisaron un dúo que terminaría siendo el germen de Piero y Horacio, un proyecto musical que hoy anima fiestas de todo tipo, cruzó fronteras y llegó a tocar para Mirtha Legrand y a tener entre el público a Luis Suárez y Julio María Sanguinetti.
La casualidad volvió a jugar a su favor. Ambos habían ensayado por su cuenta el himno uruguayo y, en plena fiebre del Mundial de Rusia 2018, aprovecharon para hacer un vivo de Facebook donde tocaron varias canciones, incluido el himno. Alguien recortó ese fragmento y el video se viralizó con millones de reproducciones. A modo de anécdota, muchos lo reenviaban con un título curioso: “Músicos rusos tocando el himno uruguayo”.
Ese año tocaron algunas veces en la peatonal y no mucho más. El primer evento compartido llegó en diciembre de 2019. Piero tenía un casamiento, se reunió con los novios y ellos le plantearon la idea de sumar otro instrumento. Enseguida pensó en Horacio y su acordeón. El resultado fue un éxito.
El siguiente paso fue la primera edición de Got Talent Uruguay. Esta vez fue Horacio quien decidió presentarse: fue al casting solo y alguien de la producción le preguntó si no tocaba con otro chico. Al día siguiente se presentaron juntos.
El estreno del programa de Canal 10 se retrasó por la pandemia. Arrancó en pleno invierno de 2020 y funcionó perfecto. “La gente estaba encerrada y lo que hacía era mirar televisión. Fue increíble. Nos conocieron ahí y empezamos a hacer eventos sin parar. Salimos segundos con el apoyo del público”, recuerda Piero.
La conjunción de estos dos instrumentos no era tan común y, según ellos mismos afirman, investigaron y no encontraron antecedentes de un dúo estable de violín y acordeón. La química entre ambos músicos fluyó de inmediato, traspasó la pantalla y encontró su auge en el momento más inesperado.
Cuando aparecieron los primeros protocolos para fiestas, en plena emergencia sanitaria —con capacidad máxima para 80 personas y sin posibilidad de pararse de la mesa—, el show de Piero y Horacio resultó una opción ideal. “Aparecíamos tocando de tapaboca, la gente agitaba sentada y era el momento del casamiento: se extendía cuatro horas igual”, recuerda Piero.
El dúo se consolidó y su récord ha sido de ocho shows en un solo día: desde las diez de la mañana hasta las dos de la madrugada. La cercanía con la gente es uno de los aspectos más elogiados de sus presentaciones: irrumpen en escena, se mezclan entre los invitados e instan a bailar y saltar sin parar con melodías populares que van desde la clásica “Bella Ciao” —que los catapultó a la fama en Got Talent— hasta “Pepas”, de Farruko. En el medio aparecen una tarantela, “I love you baby”, algún paso doble, “Zorba el griego” y hasta Andrea Bocelli.
El repertorio es cosmopolita y la interacción es la clave: nadie queda por fuera. El público salta, pide temas y canta con ellos. “La mayoría del show es improvisado. Tenemos un abanico grandísimo de canciones, pero lo adaptamos según lo que funciona y lo que la gente quiere escuchar”, explica Horacio.
La conexión con el público genera escenas inesperadas. En una boda armenia, por ejemplo, les habían aclarado que no habría baile. Arrancaron con “Bella Ciao” y en menos de treinta segundos, tenían a todos los invitados saltando sobre una tarima. “Se terminó rompiendo de tanto que bailaban”, recuerda Piero. Al finalizar, la novia les dijo: “Nos salvaron la boda”.
Han dicho presente en eventos muy variados: festivales, cumpleaños de todas las edades, Bar Mitzvah, Bat Mitzvah, propuestas de matrimonio, despedidas de soltero, casamientos, celebraciones de vida de personas que superan enfermedades y hasta funerales. “Hay gente que ha puesto en su testamento que quería que un violinista toque ‘A mi manera’ cuando el cajón está bajando, y lo hemos hecho”, cuenta Horacio. “Solo nos faltan divorcios”, remata Piero entre risas.
De Mirtha Legrand a Luis Suárez: espectadores de lujo
En ese recorrido también han tenido la fortuna de hacer giras con compañías de danza, folclore y tango. Se presentaron en festivales abiertos al público en pueblos de Italia, Eslovenia, España, Portugal, Francia y Alemania. Este año sumarán Turquía y Chipre a la lista.
En ese trajín se han cruzado con personajes de lujo que jamás hubieran imaginado tener entre su público.
Una de ellas fue Mirtha Legrand. El encuentro se dio en agosto de 2025, durante un evento por la independencia en la embajada uruguaya en Buenos Aires, donde la diva de los almuerzos suele asistir como invitada de honor. “Fue una experiencia espectacular. Una leyenda”, recuerda Piero. Aquella noche le tocaron la cortina musical de su histórico programa y le encantó: “Nos aplaudió. Estaba como loca”.
Tampoco faltaron políticos en su lista de espectadores. Tocaron en el cumpleaños número 85 de Lola, histórica secretaria de Julio María Sanguinetti, y el expresidente estaba entre los invitados. “Muy divertido”, según Piero. Cuando el exmandatario cumplió 90, el dúo compartió en redes un video suyo bailando una tarantela en esa fiesta a modo de homenaje.
Otro momento inesperado ocurrió en el cumpleaños de 15 de Ema Cotelo, hija de Rafa Cotelo. En esa fiesta estaba Luis Suárez, íntimo amigo del comunicador. “Tremendo espectador”, recuerda Piero. “En un momento yo estaba hablando con unos periodistas y uno me dice: ‘Vení que te quiero presentar a un amigo’. Me di vuelta y tenía a Suárez al lado. No podía creerlo. Había visto todo el show y nos felicitó. Esa gente es muy sencilla”.
Antes de ser un dúo
El amor de ambos por la música se remonta a la niñez y tiene raíces en el interior del país. Piero Vittori nació en Fray Bentos, su abuela lo acercó al piano y entró a la escuela de música de su ciudad con apenas seis años. “Aprendí a tocar antes que a leer y escribir”, recuerda. En su familia abundaban los músicos: una tía abuela, Alba Tonelli, era cantante lírica y dos tíos abuelos integraban la Orquesta Vittori Locatelli.
Un violinista callejero que vio tocar en Brasil lo cautivó en la infancia y dejó la semilla plantada. A los 12 años ganó una beca para estudiar en el programa Jazz a la Calle, en Mercedes, y cuando le sugirieron optar por un instrumento melódico eligió el violín sin pensarlo demasiado.
Más tarde se mudó a Montevideo para perfeccionarse con el maestro Jorge Risi y luego ingresó a la Escuela Universitaria de Música. En paralelo estudió derecho y se recibió de abogado en 2021, aunque el éxito del dúo lo llevó a dedicarse de lleno a la música. “Al principio me quedó la espina de no ejercer, pero ya hice el duelo”, admite.
La historia de Horacio Arbiza comienza en una chacra de San Gregorio de Polanco. Su primer contacto con la música también fue el piano, a los seis años. En la adolescencia se entusiasmó con la guitarra eléctrica y pasaba horas sacando canciones de La Trampa. El acordeón llegó recién a los 18, cuando empezó a practicar con la abuela de un amigo que era profesora de ese instrumento.
Ese mismo año su familia le regaló una vaca, una tradición habitual en el campo cuando se alcanza la mayoría de edad. “La cambié por mi primer acordeón y poco después me mudé a Montevideo”, cuenta.
Tocaba en la Peatonal Sarandí “al estuche”, mientras repartía currículums y estudiaba meteorología y programación, con el eco familiar repitiendo que de la magia o la música —sus dos grandes pasiones de niño— era difícil vivir.
Contra todo pronóstico, hoy no solo viven de esto sino que el dúo tiene la agenda llena y nuevos proyectos en marcha. Están grabando canciones propias —entre ellas una instrumental llamada “El peregrino”, cuyo videoclip quieren filmar con sus seguidores en la Peatonal Sarandí, donde todo empezó— y sueñan con una gira por Europa, haciendo shows o casamientos.
Si bien la explosión de Piero y Horacio llegó en 2020, coinciden en que la construcción fue progresiva. “Recién en 2024 empezamos a dimensionar todo lo que nos pasó. Hemos trabajado mucho por separado y juntos. La suerte es amiga de la acción”, cierra Piero.
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