Concebido por el arquitecto chino Ma Yansong (Pekín 1975), fundador de MAD Architects, y el estudio Stantec, encargado de la dirección técnica, el proyecto ocupa cerca de 28 mil metros cuadrados distribuidos en cinco niveles, sobre un campus de cinco hectáreas, en el Exposition Park de Los Ángeles.
En la entrada un tremendo arco de 56 metros de luz es el que permite que entre el edificio y el terreno se forme una suerte de plaza pública semi-abierta, y protegida.
La fachada es una de las mayores innovaciones de la obra. El uso de paneles de polímero reforzado con fibra de vidrio responde a una necesidad estructural antisísmica, más allá del acabado futurista de nave espacial. Ninguno es igual al otro; cada panel tiene su lugar, con curvatura y medidas propias.
Ma Yansong imaginó una forma orgánica que se eleva casi en suspensión. Ello se logró mediante una red de vigas y arcos tridimensionales de acero enormes, que dan forma a la plaza central interior. Ellos son los que permiten que la estructura luzca elevándose, cuando en verdad se apoya en el suelo, solo en puntos específicos. Arriba: la nave Naboo N-1 Starfighter, icónica de la franquicia de Star Wars, da la bienvenida a los visitantes.
El rol del vacío es especialmente notable en la composición de los espacios, porque da respiro y aporta al destaque de lo esencial.
A lo alto, un óculo elíptico de 27 metros de diámetro es visible desde el centro de la entrada y comunica al museo con el cielo.
Toda la estructura está recubierta, interior y exteriormente, por los paneles curvos individuales ya detallados, de color blanco con efecto perlado en alusión a un vehículo intergaláctico. Su leve reflejo de luz ayuda a dar volumen a las curvas sinuosas de la construcción.
Para conectar la piel fluida y orgánica exterior con la estructura interna rígida de acero, se instaló una capa intermedia de 5.600 cerchas o armaduras tridimensionales únicas, que actúan como conectores geométricos entre lo recto y lo curvo.
Tres ascensores en vidrio curvado se elevan desde el vestíbulo como cápsulas transparentes. Sus perfiles metálicos, así como sus contornos circulares dialogan con las superficies blancas y curvas que los envuelven.
El recorrido va del vestíbulo principal directo a los niveles superiores, donde están las galerías. Ellas disponen de 9.300 metros cuadrados para presentar las piezas de su acervo que cuenta con 40 mil en total. En el cuarto nivel se encuentra el núcleo de las exposiciones. Arriba y abajo, dos de los tantos escenarios que el museo promete.
A lo largo de treinta galerías, las pinturas, esculturas y reproducciones a escala, crean un itinerario que celebra la imaginación. Las salas de proyección prolongan la experiencia, mientras en la estancia principal, la muestra Star Wars in Motion revela el universo creativo de la saga a través de diseños, vestuario y utilería, incluido el singular vehículo de una rueda del General Grievous.
Luego de las curvas blancas y los ventanales panorámicos al jardín, el recorrido cambia de escala e invita a detenerse frente a cada imagen.
La distribución interna se divide en dos sectores conectados: el Lobby Norte y el Lobby Sur. Dada su forma arqueada y en voladizo, los niveles intermedios funcionan como zonas de transición, para oficinas y soporte funcional. Además, el museo cuenta con dos teatros, un café, aulas educativas, y estudios de aprendizaje. En el último piso, está el restaurante, Skywalker Grill esperando a los fans.
A lo alto, el edificio cuenta con una terraza exterior abierta al paisaje urbano de Los Ángeles y el campus circundante. También tiene un roof garden con acceso reservado para eventos privados y programas especiales.
Entre estanterías de cedro curvadas en forma de herradura, y mucha luz natural, la biblioteca invita a bajar el ritmo. Allí se disponen libros, revistas, cómics y archivos para explorar sobre el arte de contar historias.
En el jardín que rodea al recinto, la paisajista Mia Lehrer y su equipo de Studio-MLA transformaron antiguos estacionamientos en un parque al aire libre, con más de dos centenares de árboles plantados, y otros tipos de especies nativas o adaptadas para soportar la sequía de California. Entre las curvas de la cubierta se integran paneles solares; y a nivel del parque, senderos y esculturas proponen recorridos alternativos.
Arriba, Rosie the Riveter, de Benjamín Víctor. Derecha, el diseño del parque circundante utiliza relieves y formas onduladas que siguen las líneas fluidas del edificio, con vegetación en zonas de la cubierta.
Museo Lucas de Arte Narrativo
One Lucas Plaza, Exposition Park, Los Ángeles, California, Estados Unidos.
lucasmuseum.org