Michael Phelps cargó contra la Federación de Estados Unidos y aseguró: “No quiero que mis hijos naden"

En su lucha contra la depresión y ansiedad, el máximo medallista olímpico de la historia admitió que por momentos "no se sentía un ser humano", sino como "el tipo que ganó unos cuantos oros y rompió récords".

Michael Phelps, nadador olímpico de Estados Unidos
Michael Phelps, nadador olímpico de Estados Unidos.
Foto: AFP

El máximo medallista olímpico de todos los tiempos, Michael Phelps, cuestionó con dureza a la federación estadounidense y fue pesimista de cara a Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

En una entrevista con Whoop Podcast, el exnadador reveló su lucha contra la depresión y la ansiedad, y sorprendió con una frase tajante: “No quiero que mis hijos naden”.

“Durante más de 20 años sufrí con el equipo de Estados Unidos”, afirmó el ganador de 23 oros olímpicos, récord histórico. Phelps confesó que en plena carrera no se percibía como persona: “Me miraba al espejo y veía a alguien con gafas y gorro, no a un ser humano con emociones. Me veía como el tipo que ganó unos cuantos oros y rompió récords”. Hoy, dice, logró aceptarse: “He aprendido que no estar bien está bien”.

El estadounidense contó que mantiene un chat privado de apoyo sobre salud mental con otras figuras públicas, entre ellas el actor y exluchador Dwayne Johnson. “Podemos escribirnos a cualquier hora”, explicó. Admirador del libro The Power of Now, aseguró que lo leyó “unas diez veces” y que su proceso personal “nunca se acaba, pero cuidarse es una victoria”.

En paralelo, cargó contra USA Swimming y encendió la alarma rumbo a 2028. “Hemos sido dominantes durante décadas, pero el resto del mundo nos ha pillado. Australia está en cada podio”, advirtió. Criticó la falta de liderazgo —“necesitaron 372 días para encontrar un CEO”— y aseguró que cuando intentó colaborar “me cerraron la puerta en la cara”. Recordó además que en Juegos Olímpicos de Pekín 2008 tuvo dificultades para acceder a apoyo psicológico fuera del horario laboral de los terapeutas. “Los deportistas deben ser la prioridad. Yo nunca sentí que lo fuera”, sentenció.

A dos años y medio de Los Ángeles 2028, Phelps dejó un mensaje claro: Estados Unidos ya corre desde atrás y el cambio, si llega, deberá ser urgente. Mientras tanto, su mayor batalla —la salud mental— la libra lejos de la pileta, pero con la misma determinación que lo convirtió en leyenda.

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