La inteligencia artificial está cambiando la forma de gestionar el tránsito. En varias ciudades del mundo, cámaras equipadas con sistemas de IA detectan automáticamente vehículos que invaden carriles exclusivos, maniobras peligrosas o situaciones de riesgo para peatones. Filadelfia, por ejemplo, utiliza cámaras instaladas en autobuses para controlar infracciones y mantener despejados los carriles, mejorando la circulación y la seguridad.
Al mismo tiempo, nuevas tecnologías analizan millones de datos para identificar puntos de riesgo antes de que ocurran accidentes, permitiendo actuar preventivamente. El concepto es revolucionario: no esperar al siniestro, sino anticiparlo. La inteligencia artificial se perfila como una herramienta clave para alcanzar el objetivo de “cero muertes” que persiguen muchas ciudades.
El desafío será encontrar el equilibrio entre seguridad, privacidad y aceptación social. Su eficacia dependerá de reglas claras sobre el uso de datos, controles para evitar errores y vías para revisar sanciones. La tecnología debe acompañar la educación vial y una planificación urbana responsable con criterio técnico y visión.