Una escena insólita sacudió al fútbol argentino. En el cierre del partido entre All Boys y Godoy Cruz, por la fecha 33 de la Primera Nacional del fútbol de argentina, un futbolista del equipo local se acercó al árbitro Nicolás Lamolina con un celular para mostrarle la repetición de una jugada. Minutos después, el juez cambió su decisión y anuló el penal que había sancionado a favor del conjunto mendocino. El episodio generó una fuerte polémica y la interrupción del encuentro se extendió durante unos 23 minutos.
La acción se produjo a los 43 minutos del segundo tiempo, cuando Lamolina cobró penal para Godoy Cruz por una infracción de Iván Zafarana sobre Axel Rodríguez. El árbitro entendió que el contacto se había producido sobre la línea del área y, además de sancionar la pena máxima, expulsó al defensor de All Boys.
Los jugadores y el cuerpo técnico del equipo de Floresta protestaron enérgicamente. En medio de las discusiones, Zafarana volvió al campo con un teléfono celular y trató de mostrarle al juez que la infracción había ocurrido fuera del área. También se acercó otra persona vinculada al club con un dispositivo para exhibirle la jugada.
Finalmente, Lamolina dejó sin efecto el penal y ordenó un tiro libre para Godoy Cruz. La decisión alimentó las sospechas sobre una posible revisión de las imágenes, algo especialmente controvertido porque la Primera Nacional no cuenta con VAR.
"VAR" Porque el jugador de All Boys le mostró la transmisión de LPF Play para mostrarle a Nicolás Lamolina que fue claramente afuera. https://t.co/fUGOEFZHKA
— Porque Tendencia Ascenso (@Porquettargasce) October 13, 2026
Sin embargo, el árbitro dio su versión tras el partido y negó haber observado la pantalla. En declaraciones a TyC Sports, sostuvo que la modificación respondió a la intervención de su asistente, Agustín Méndez, quien tenía una mejor perspectiva para determinar dónde se había producido el contacto.
“Para mí Zafarana se arroja con uso de fuerza excesiva y la sanción fue sobre la línea y era penal”, explicó Lamolina. Según relató, Méndez le manifestó sus dudas sobre la ubicación de la infracción y, cuando finalmente pudieron conversar, le aseguró que había visto el contacto fuera del área. El juez dijo que confió en la apreciación de su colaborador.
Lamolina también aseguró que hizo un esfuerzo por evitar que le mostraran el teléfono. “Hice un gran esfuerzo para que no me muestren la imagen”, afirmó, y explicó que temía que cualquier imagen suya mirando la pantalla alimentara la impresión de que había modificado el fallo por ese motivo. Además, anunció que informaría a las autoridades disciplinarias sobre el ingreso de personas al terreno de juego durante la protesta.
El desenlace tuvo consecuencias deportivas: Godoy Cruz perdió la oportunidad de buscar la victoria desde el punto penal y el encuentro terminó 0-0. El equipo mendocino ya había desperdiciado otra pena máxima a los 68 minutos, cuando Martín Pino estrelló su remate en el poste izquierdo del arco defendido por Juan Pablo Noce.
La polémica dejó una imagen difícil de imaginar en un partido profesional: un jugador intentando convencer al árbitro con la repetición de un celular. Aunque Lamolina atribuyó el cambio de decisión a la consulta con su asistente, la secuencia abrió un debate sobre los límites de la tecnología y los procedimientos que deben seguirse para corregir un fallo arbitral.
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