El neozelandés Ryan Fox alcanzó el punto más alto de su carrera al conquistar el 154º The Open Championship, disputado en Royal Birkdale, luego de una memorable ronda final en la que mostró carácter, paciencia y un golf de altísimo nivel para quedarse con la tradicional Clarey Jug, el trofeo más prestigioso del golf británico.
Fox comenzó la jornada decisiva dos golpes por detrás del líder, el estadounidense Sam Burns, en un domingo condicionado por el viento y las difíciles condiciones que presentó el histórico recorrido inglés. Sin embargo, el jugador oceánico nunca perdió contacto con la punta y fue construyendo una remontada basada en la regularidad. Tras una primera vuelta sin grandes sobresaltos, aceleró en los últimos nueve hoyos con birdies en los hoyos 13, 14 y 16 para meterse de lleno en la pelea por el título.
La definición llegó al hoyo 18, donde Fox necesitaba un birdie para asegurarse el campeonato. Con la presión de disputar el major más antiguo del mundo, ejecutó un gran approach y embocó el putt decisivo para cerrar una tarjeta de 68 golpes y un acumulado de 10 bajo el par, suficiente para superar por un impacto al estadounidense Cameron Young, quien había firmado una espectacular vuelta de 64 golpes para instalarse como líder en el club house.
Por su parte, Sam Burns, que había comenzado el día al frente de las posiciones, no logró sostener el ritmo en los últimos hoyos y terminó resignando sus opciones al cometer errores en momentos clave. También quedaron relegados otros candidatos como Scottie Scheffler y Si Woo Kim, que nunca consiguieron acercarse lo suficiente al liderazgo durante la ronda final.
El triunfo representa un momento histórico para Fox. A sus 39 años consiguió su primer título de major y confirmó el gran presente que atraviesa luego de haber sumado victorias en el PGA Tour esta temporada. Además, se convirtió en el tercer golfista neozelandés en conquistar un campeonato major masculino, inscribiendo su nombre junto a las grandes figuras del golf de su país.
Con este éxito en The Open, Ryan Fox no solo levantó el trofeo más emblemático del golf británico, sino que también dio un paso decisivo para consolidarse entre los mejores jugadores del circuito mundial. Su actuación en Royal Birkdale quedará como una de las grandes historias de la temporada 2026 y lo posiciona como uno de los nombres a seguir en los próximos grandes campeonatos.