Juan Esmoris: la historia del relator-showman, hijo de Jorge Esmoris y que no oculta de qué equipo es hincha

Integrante de "Tuya y mía" (El Espectador Deportes), relator de fútbol y básquetbol, el comunicador repasa sus inicios y la influencia de sus padres, ambos artistas del escenario.

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Juan Esmoris.
Foto: Ignacio Sánchez.

Con 30 años, Juan Esmoris se convirtió en una de las voces jóvenes con mayor proyección del periodismo deportivo uruguayo. Integrante de Tuya y mía desde su creación en 2017, el relator de El Espectador Deportes repasa sus comienzos junto a Alberto Sonsol, a quien reconoce como uno de sus principales influencias.

Explica cómo construyó un estilo que combina relato, entretenimiento e histrionismo, un estilo que también atribuye a sus padres, los actores Jorge Esmoris y Carmen Martínez. En la entrevista analiza el temprano fracaso de Uruguay en el Mundial, cuestiona el desgaste del ciclo de Marcelo Bielsa, opina sobre el futuro de la selección y el fútbol local, reivindica la objetividad pese a declararse hincha de Nacional y cuenta cómo vive el creciente reconocimiento del público.

-¿Cómo llegaste a El Espectador Deportes?

-Cuando Alberto Sonsol dejó Sport 890 para comenzar el proyecto en El Espectador, llamó a Fabio Ottonello y le pidió un grupo de botijas que hicieran de todo y con muchas ganas de trabajar. Así llegamos varios. Yo venía de hacer básquetbol y transmisiones en Radio Fénix y arrancamos el 2 de enero de 2017 con Tuya y mía. Al principio estaba más vinculado al básquet, pero de a poco me fui metiendo también en el fútbol.

-¿Siempre quisiste dedicarte a esto?

-Sí. El gusto nació mirando deportes con mi padre, que es un gran fanático. Veíamos fútbol, básquet, Fórmula 1, de todo. Incluso de niño relataba cualquier deporte que apareciera en la televisión, hasta golf. Me acuerdo que en el liceo nos hicieron dibujar qué queríamos ser de grandes y yo me dibujé la mesa de relatores de Sportcenter, el programa de ESPN.

-¿Cómo fueron tus primeros pasos como relator?

-Empecé haciendo vestuarios. Mi primera transmisión fue un amistoso entre Nacional y Olimpia de Paraguay. Alberto relataba y yo hacía el vestuario de Olimpia. Después estuve un par de años cubriendo vestuarios y, de a poco, me fueron dando oportunidades para relatar.

-¿Qué disfrutás más: relatar fútbol o básquetbol?

-El básquetbol. Me encanta el fútbol, pero para mí el básquet es el mejor deporte del mundo para relatar. Tiene una intensidad impresionante y siempre está pasando algo. Incluso un mal partido de básquet suele ser entretenido. En cambio, un mal partido de fútbol puede ser muy pesado.

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Juan Esmoris.
Foto: Ignacio Sánchez.

-También sos la voz oficial del Antel Arena. ¿Qué implica?

-Es un rol distinto. No relato el partido, sino que soy la voz del espectáculo para la gente que está en la cancha. Es algo parecido a lo que pasa en la NBA cuando anuncian a los jugadores después de una anotación. Ahí también busco generar clima y aportar al show.

-Tu estilo es muy apasionado. ¿Cuáles fueron tus referentes?

-Alberto Sonsol me marcó. Él me enseñó que el relator no solamente tiene que narrar, sino también entretener. Yo interpreté que el relator debe ser un showman. Después tengo muchas cosas de Alberto Kesman, sobre todo en la forma de manejar la voz. Y el histrionismo seguramente lo heredé de mis padres, que son actores. Todo eso mezclado termina formando un estilo.

-En Tuya y mía muchas veces se generan discusiones muy fuertes. ¿Cuánto hay de real y de personaje?

-Hay un poco de las dos cosas. Somos todos temperamentales, pero también nos conocemos muchísimo y sabemos cómo pincharnos entre nosotros. Muchas veces exageramos porque entendemos que forma parte del espectáculo. La gente piensa que nos odiamos y la realidad es que nos queremos mucho.

-¿Cómo analizás la eliminación de Uruguay en el Mundial?

-Fue un desastre. Como muchos, yo llegaba con expectativas bajas, pero igual la selección consiguió decepcionarme. Imaginaba un Mundial discreto, clasificando segundo y perdiendo con Argentina en la siguiente fase. Ni siquiera pasó eso. Fue tan pobre que aun sin esperar nada, terminaron decepcionando.

-¿Qué falló?

-Hubo muchos errores propios. El error de Muslera fue muy pesado y tampoco hicimos los goles que necesitábamos. No funcionó nada.

-¿El conflicto entre Marcelo Bielsa y el plantel terminó influyendo?

-Para mí sí. Al principio del ciclo, fui “bielsista”. Vi jugar a Uruguay como nunca la había visto. Hasta la Copa América el equipo funcionó. Después empezaron a aparecer problemas de convivencia y el grupo se fue quebrando. Eso siempre influye.

Marcelo Bielsa se retira de la conferencia de prensa.
Marcelo Bielsa se retira de la conferencia de prensa.
Foto: Estefanía Leal

-¿La AUF debió haber terminado antes el ciclo?

-Creo que sí. Cuando ya estaba claro que la relación con el plantel no tenía vuelta atrás, había que tomar una decisión. Entiendo que había contratos importantes y otros factores, pero deportivamente el proceso estaba agotado. También pudo haber renunciado él. Bielsa sabía que no le llegaba a los jugadores y lo reconoció. ¿Por qué no se fue antes? Igual, como es argentino, se lo puedo entender. Para él era un trabajo, una torta de plata y la posibilidad de dirigir en un Mundial.

-Pasando al fútbol uruguayo, ¿cómo viste el período de pases?

-En los papeles, Nacional volvió a reforzarse mejor que Peñarol. Después hay que demostrar en la cancha, pero la tarea del dirigente es traer buenos jugadores y creo que Nacional lo hizo mejor. Igual no descarto que vuelva a aparecer un equipo chico peleando el campeonato.

-Hace un tiempo dijiste públicamente que sos hincha de Nacional...

-Lo dije cuando hacía varios días que me insultaban diciéndome que era de Peñarol. Me pareció el momento justo para aclararlo. Soy hincha de Nacional y nunca lo oculté. Ahora, una cosa es ser hincha y otra hacer periodismo partidario. Yo intento ser objetivo. Si Nacional juega mal, digo que juega mal. Si pierde bien, perdió bien.

-¿No se pierde un poco la pasión de hincha en esta profesión?

-No tanto. Si a Peñarol le hacen un gol todavía se me escapa una sonrisa. Eso no cambia. Pero también me pasa que, en las copas internacionales, quiero que los equipos uruguayos hagan un buen papel. Lo de este año fue muy pobre y hasta me dio vergüenza como uruguayo.

-¿Cómo vivís el crecimiento de tu exposición pública?

-Este año cambió muchísimo porque El Espectador pasó a ser una radio deportiva durante todo el día y ganó mucha audiencia. Me pasa algo increíble: ocho de cada diez taxis en los que me subo me reconocen por la voz o muchos por el streaming. Siempre trato de agradecer el cariño.

-También te reconocen o te nombran a tu padre, Jorge Esmoris

-Sí, mucho y me da orgullo. También hay gente que se hace la cabeza y piensa que yo tuve posibilidades en los medios por ser “hijo de” y nada que ver. Al principio intentaba explicar que mi viejo es un genio, un crack pero un rubro que no es el periodismo deportivo. Son mundos completamente distintos. Después entendí que cada uno piensa lo que quiere. Igual me encanta que me relacionen con él porque habla de lo querido que es. Y también de mi madre, Carmen Martínez, que es una artista extraordinaria y fue fundamental en mi crianza. Tengo un enorme orgullo por mis viejos.

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