Jonathan Urretaviscaya llegó a un joven plantel de Wanderers para aportar la cuota de experiencia necesaria para no perder el rumbo hacia los objetivos. Su arribo fue un pedido del Chiche Corujo, flamante DT Bohemio con el que supo compartir plantel en Peñarol.
Tras hacer una notable temporada en Juventud de Las Piedras y clasificar a Copa Libertadores con el cupo de "Uruguay 4", el ahora volante interno arribó al Prado, pero con un objetivo diferente: "No es común para este club pelear el descenso", dijo en entrevista con Ovación.
—¿Cómo han sido las primeras semanas en Wanderers?
—Muy bien, con los objetivos claros. Contento por la oportunidad que me da el club y esperando con ansias el inicio del torneo.
—¿Qué te motiva del desafío de Wanderers?
—No es común para este club pelear el descenso, pero su historia no se va a opacar por estar un año en esta situación. Hoy el fútbol es muy parejo y es normal que algún año te toque estar ahí. Además, si ganás cuatro o cinco partidos seguidos, ya te metés en la pelea y empezás a pensar en otros objetvos. No tenemos otra opción que ir partido a partido y también mirar de reojo a los rivales.
—Está clara la idea de juego de Corujo, arriesgando en la salida y siendo un equipo de posesión. ¿Cuadra con el objetivo de permanencia?
—Es la idiosincrasia de Wanderers, no se trata solo del resultado. Jugar al pelotazo tampoco te garantiza ganar. Yo me siento mucho más cómodo con una idea de juego como la que tenemos hoy, ofensiva y con intención. Pero también está claro que, para lograr el objetivo que tenemos, mantener el arco en cero es importantísimo. Hay partidos que no se van a dar como uno quiere y hay que saber leerlos.
—¿Es más importante que otros años empezar bien por la desventaja de puntos en la tabla del descenso?
—Sinceramente me da un poco igual, porque tenemos que salir a ganar todos los partidos. Van a ser todos duros. Hoy el fútbol está muy parejo, ya no se eligen rivales. Todos juegan por cosas importantes y la mayoría de los clubes vienen a querer quedarse en Primera.
—¿En qué posición te imaginás jugando?
—Últimamente estoy jugando más de volante interno, pero mi posición siempre fue extremo y si en algún momento me necesitan ahí, también lo voy a hacer.
—Con la edad, ¿sentís que te reinventaste, perdiendo algo de velocidad pero explotando otras virtudes?
—Sí, tuve que reinventarme un poco, los años pasan para todos. Trato de encontrarme con los compañeros, conocer la idea del entrenador, que es lo más importante, y después adaptarme.
—Fuiste uno de los jugadores que mejor se adaptó a la pelota el año pasado. ¿Se sabe con qué pelota se va a jugar este campeonato?
—No sabemos todavía y estamos a días de empezar. Si bien me adapté bien, creo que habría que cambiarla porque no es de las mejores pelotas del fútbol uruguayo. Es solo una opinión.
—¿Cómo se logra la regularidad sin lesiones que tuviste el año pasado?
—La posición en la tabla a veces te da ese aire que en otras situaciones no tenés. Los resultados ayudan mucho y te permiten manejar el físico de otra forma, sin presión. Ahora estoy entrenando a full, tranquilo.
—¿Cómo evaluás el plantel que armó Wanderers?
—Llegamos algunos experimentados y hay mucha gente joven que está creciendo día a día, esperando oportunidades que seguramente llegarán, porque Wanderers es un club que las da.
—Has pasado por muchos clubes en los últimos años, te estás acercando al Loco Abreu. ¿Por qué se dio eso en tu carrera?
—No me quiero comparar con Sebastián, ni cerca (entre risas). Pero en parte tiene que ver con haberme quedado en Uruguay. Eso hace que te vincules con muchos equipos del medio. Hoy el fútbol está muy parejo y los equipos chicos han crecido mucho. Eso hace que tomar la decisión de venir a un club chico no sea tan difícil como antes.