Desde que el nombre de Nicolás de la Cruz empezó a vincularse con Peñarol, la ilusión del hincha fue creciendo. Sabido es que no se trata de una negociación sencilla, pero a esta altura tampoco es utópica y es lo que abre la puerta a lo que sería un bombazo para el mercado uruguayo.
Desde que Ignacio Ruglio es presidente de la institución, siempre se caracterizó por estar al pendiente de los futbolistas con pasado en el club o aquellos identificados con la institución, un grupo en el que entra Nicolás de la Cruz, más allá de que no defendió hasta el momento la camiseta del Carbonero en una carrera que lo tuvo en Liverpool, River Plate de Argentina y Flamengo, su actual club.
El acercamiento constante llevó a que apareciera otro hombre clave en esta negociación: Diego Fernández. Se trata del actual presidente de Infraestructura de Peñarol, integrante de la agrupación encabezada por Alejandro González y que, según pudo saber Ovación mantiene un vínculo con el futbolista que terminó siendo importante para que las chances estén arriba de la mesa.
Claro está que en una negociación de este calibre la voluntad del futbolista es clave y si la misma dice presente es justamente por esa relación que derivó en el “sí” del atacante que viene de disputar el Mundial 2026 con la selección de Uruguay.
Tras el visto bueno comenzó la otra parte del trabajo: la negociación formal. La misma la encabeza Marcelo Solomita junto al grupo que representa al jugador, Faro Sports, y el propio club brasileño que en este momento busca otro perfil de atacante y que había recibido una oferta desde el fútbol de Rusia por De La Cruz que finalmente no se concretó.
Cabe recordar que la intención de Peñarol es que el volante llegue al club a préstamo por un año -más allá de que existiría una cláusula de salida en diciembre de 2026 si Flamengo tiene una oferta para venderlo-, lo que podría representar un gran fichaje de cara al inicio de la próxima temporada en la que Peñarol aspira a jugar la Copa Libertadores con un plantel conformado por futbolistas como Washington Aguerre, Leonardo Fernández, Matías Arezo y el propio De La Cruz.
¿Dónde está la dificultad? Evidentemente en lo económico, teniendo en cuenta que más allá de tratarse de una cesión, el salario que percibe el futbolista en Brasil es muy elevado en comparación a los que tiene el plantel Carbonero y lo que ofrece el mercado local, pero el deseo del futbolista puede torcer la balanza. Y a eso apuntan.