A su juego lo llamaron a Juventud de Las Piedras que volvió a tener otra noche inolvidable en su primera Copa Libertadores y otra vez gestó su clasificación como visitante. Torazo en rodeo ajeno, esta vez se cargó a Guaraní de Paraguay y se aseguró, al menos, jugar la Copa Sudamericana. Pero cómo no ir por más después de otra serie digna de un guión cinematográfico.
Los pedrenses pasaron de estar en ventaja y con un hombre de más a que se lo empataran en unos pocos minutos y, cuando la tanda de penales parecía un buen trato, un gol en los minutos de descuento volvió a torcer la historia a su favor.
“Que la superioridad nos valga, vamos a circular más rápido. ¡Dale que tenemos el partido”, exclamó Sebastián Méndez a sus jugadores de Juventud en la pausa para la rehidratación. En el otro banco, Víctor Bernay le dijo a sus hombres: “¡Tenemos que correr, los estamos matando con la transición!”. Y la verdad, tenía razón el entrenador del Aborigen porque estaban jugando con uno menos por la expulsión de Sebastián Zaracho, pero no se notaba.
A los dos minutos del complemento, el defensor derribó a Bruno Larregui cuando entraba al área. Roja por ser último hombre y tiro libre para Juventud que Federico Barrandeguy colgó del ángulo. Un gol arriba y un hombre de más, flor de negocio, pero seis minutos más tarde, el Pelado Martín Cáceres hizo un penal por una mano en el área y Gaspar Servio le ganó el duelo a Seba Sosa desde los doce pasos. Fue de los pocos que perdió el arquero, porque lo que dijo el DT de Guaraní era cierto. Juventud intentó circular rápido, pero el apuro le restó precisión y el Aborigen encontró espacio para la contra con un equipo que no retrocedía bien, pero tuvo un arquero que se hizo cargo y a los 89 minutos tuvo la atajada más importante sacando del ángulo y a mano cambiada un remate de Agustín Manzur.
Juventud no había podido agarrar así a Guaraní, hasta los descuentos y quedaron cinco contra cinco en mitad de campo local. De Ramiro Peralta para Agustín Alaniz, centro para Bruno Larregui, tremenda atajada de Servio y Peralta, que la inició, llegó por el segundo palo para, con un toque sutil, desatar la locura en el Defensores del Chaco, donde Sebastián Méndez nunca había ganado como jugador, pero ahora lo hizo como entrenador. Así es este equipo pedrense, guapo, rebelde, impredecible y que se aseguró la competencia internacional este año. Ahora enfrentará a Deportivo Independiente Medellín, que viene de eliminar a Liverpool.
Resumen del partido: Guaraní 1-2 Juventud de Las Piedras
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