Peñarol terminó el partido ante Montevideo City Torque con tres jugadores más en sanidad y, más allá de cualquier análisis deportivo, la conversación tanto en medios como en redes sociales giró en torno al calvario que ha sufrido el club con las lesiones durante esta temporada.
Franco Romero y Maximiliano Olivera se retiraron a la media hora de partido por sendos desgarros que los marginarán durante los próximos encuentros, mientras que Abel Hernández ensayó una pirueta en el área rival, cayó mal y sufrió un leve esguince de clavícula que también lo alejará de las canchas por un par de fechas.
El episodio volvió a poner sobre la mesa un tema recurrente durante 2026: las dificultades que tuvo Peñarol para mantener a todo su plantel disponible y Diego Aguirre para repetir el 11. Sin embargo, un relevamiento de los 19 futbolistas que pasaron por sanidad durante el año (ver tabla al final) permite matizar la percepción de que se trató de un problema uniforme y generalizado en todo el plantel.
En total, los 16 jugadores acumularon 149 partidos de baja por las distintas lesiones registradas. Pero el dato que surge al observar la lista es que una parte muy importante de esa cifra estuvo concentrada en pocos futbolistas.
Eduardo Darias, Diego Laxalt, Luis Angulo y Maxi Olivera son los cuatro casos más claros de recurrencia de problemas musculares. Entre los cuatro acumularon 58 partidos de baja, el 39% de las ausencias registradas. Darias aparece con 17 partidos perdidos, Laxalt con 16, Angulo con 13 y Olivera con 12.
La particularidad de estos casos es que no necesariamente se trató de lesiones graves o prolongadas, sino que sufrieron distintos desgarros (o distensiones) y reincidencias que los llevaron reiteradamente a sanidad. Aparte aparecen los casos de Jesús Trindade (12 partidos ausente por un complejo desgarro de ocho milímetros) y Gonzalo Gelini (desgarro desconocido por el que hace cinco partidos que no es convocado), quienes sí sufrieron desgarros más severos pero puntuales.
En ese sentido, el jugador que más partidos se perdió durante el año fue Nahuel Herrera (30). Pero su caso debe analizarse por separado porque sufrió dos lesiones óseas de carácter fortuito: primero una luxación de hombro que requirió intervención quirúrgica en España y lo mantuvo ausente por 22 partidos, y después una fractura del quinto metatarsiano del pie que lo obligó a perderse otros ocho encuentros en la temporada.
Algo similar ocurre con Leo Fernández, quien también se perdió una cantidad absurda de partidos pero porque continúa con la recuperación de la rotura del ligamento cruzado de la rodilla derecha que sufrió en abril 2026, y se operó en el mismo mes. O el caso de Javier Cabrera, que se perdió casi todo el primer semestre del año por la rotura de ligamentos cruzados que sufrió en 2025. Ninguno de los dos suele tener dificultades a nivel muscular, pese al desgaste que hacen debido a sus roles en la cancha o la cantidad de minutos que juegan cuando están a la orden.
Por otra parte, Abel Hernández vuelve a la sanidad por el esguince de clavícula, aunque ya formaba parte de la lista por la sensible lesión de rodilla que sufrió en pretemporada y lo mantuvo ausente por los primeros 11 partidos del año. Pero el dato para destacar de la Joya es que no se perdió ningún partido por temas musculares durante el año. Pese a que muchos lo consideren un futbolista propenso a las lesiones, el delantero siempre estuvo al pie del cañón, aunque comenzando la mayoría de los partidos en el banco y sumando generalmente pocos minutos.
Por eso, el número de 19 futbolistas lesionados no alcanza por sí solo para explicar qué ocurre en Peñarol durante 2026. Dentro de esa cifra conviven lesiones musculares recurrentes, desgarros puntuales de larga recuperación y lesiones traumáticas o de origen fortuito que no pueden ser englobadas dentro de una misma explicación.
El relevamiento tampoco permite determinar por sí mismo si Peñarol tuvo un problema de preparación física, prevención o trabajo de sanidad, porque sería necesario conocer cargas de trabajo u otros indicadores que maneja el club internamente.
Pero la conclusión es que el “calvario de las lesiones” que atraviesa Peñarol este año existe a nivel de disponibilidad del plantel, pero está fuertemente condicionado por la reiteración de determinados futbolistas y lesiones de mayor impacto: 10 jugadores concentran 130 de 149 partidos de baja registrados (87% del total).
Vale aclarar que para este informe se tuvieron en cuenta los partidos de los jugadores que no fueron convocados por razones de sanidad. Si estuvieron en el banco de suplentes o no fueron tenidos en cuenta por decisión técnica, entre otros motivos, no se contabilizaron.
Germán Barbas y Tomás Olase estuvieron en sanidad porque, como Javier Cabrera, venían de roturas de ligamentos cruzados desde el año pasado, se los llevó despacio por ser juveniles y les tomó más tiempo recuperar la condición física. No fueron tenidos en cuenta para este informe. Al Cangrejo, más experimentado, Aguirre lo tiró a la cancha rápidamente y agarró ritmo de juego enseguida.
Caso similar al de Brandon Álvarez, juvenil del club que apenas jugó 46' repartidos en tres partidos y estuvo innumerables partidos de baja por una pubalgia. Mencionado pero tampoco tenido en cuenta porque el DT casi no lo usó.