El convencimiento llevó a Nacional a no caerse. El tricolor se recuperó de una dura derrota frente a Liverpool y en un partido con varios condimentos por todo lo que había en juego, le ganó a Danubio 2-1 en Jardines del Hipódromo y mandó a la Franja al descenso, pero además, sigue peleando por el título de campeón del Torneo Clausura y también por la Tabla Anual.
¿Es difícil?Sí. El equipo de Daniel Carreño tiene a varios equipos arriba en las dos tablas, pero a falta de dos fechas, las chances matemáticas están más vigentes que nunca.
Pero también hay otro aspecto clave que este Nacional tiene: temple. Cuando el fútbol no aparece —algo que ya es bastante repetitivo porque el juego tricolor es escaso—, aparece una individualidad, aparece un equipo que se planta bien para defender y aparece una actitud que no se negocia para lograr un resultado por más mal que el equipo esté jugando.
Y eso, en un campeonato que está muy parejo y más abierto que de costumbre, es un aspecto determinante.
Ayer por la tarde y jugando como visitante en Jardines del Hipódromo ante un Danubio que se jugaba nada menos que la permanencia porque necesitaba sumar para no descender, el albo se hizo fuerte y sacó tres puntos de oro para alcanzar la impresionante marca de 18 unidades de las últimas 21 que disputó por el Torneo Clausura.
Y sí, son contadas con los dedos de la mano las veces en las que una victoria tricolor llegó con buen fútbol. Pero la realidad es que con la impronta de Daniel Carreño, la actitud de Nacional es otra desde que el técnico regresó al club y ese sprint final hace que hoy el Bolso tenga chances de pelear todavía por el Torneo Clausura y la Tabla Anual.
Con línea de tres o cuatro defensores, con un volante más o un volante menos, Carreño busca variantes para abastecer a una dupla que ya la tiene como referencia en el ataque como la que conforman Tiziano Correa y Maxi Gómez.
Estando bien físicamente los dos, el ataque de Nacional puede hacer temblar a cualquier defensa y ayer no fue la excepción en Jardines.
Pero como por si eso fuera poco, las variantes de Carreño dieron en la tecla porque Bruno Zuculini tuvo un más que prolijo ingreso y Nahuel Gelos fue clave para gestar el segundo gol del delantero sanducero que puso un doblete.
Con más coraje que fútbol, con más actitud que circuitos y con un delantero como Maximiliano Gómez que volvió a aparecer en un momento determinante de la temporada, Nacional no baja los brazos y se aferra a la impronta de su DT.