A pedido expreso de Diego Aguirre, Peñarol lo fue a buscar tras la salida de Emanuel Gularte y su pasado en Nacional no incidió para nada porque Franco Romero es hincha del Carbonero y así lo dejó en claro.
En entrevista con Ovación, el zaguero de 31 años recordó las caminatas de Nuevo París a Colón para entrenar con Racing, el “engaño” a su padre para ir a ver al Mirasol al Estadio Centenario cuando era juvenil y de lo que le puede aportar al equipo de la Fiera.
¿Te sorprendió el llamado de Peñarol?
Volví a Uruguay con la intención de jugar seis meses en Montevideo City Torque, hacer una buena primera parte del año para tener alguna opción, acá o con otra salida al exterior. Pero justo estábamos de vacaciones, esos 10 días que nos dieron y enseguida Pablo Bentancur (representante) se contactó conmigo, me dijo que estaba la posibilidad de ir a Peñarol y le dije que sí, que lo hiciera, que no dudara.
¿Fue todo a través de tu representante o te llamó alguien del club también?
Fue Pablo el que me llamó sí. De Peñarol se habían contactado con él para consultarlo por mí porque querían contar conmigo. Él había hablado con la gente del club y yo enseguida tomé la decisión de decirle que sí. Le dije que hiciera su trabajo nomás. Yo estaba de vacaciones y ahí se empezó a resolver todo. Es más, me llegué a reintegrar a Torque y seguí entrenando ahí hasta último momento.
¿Tuviste algún inconveniente en City Torque para salir?
No porque yo tenía una cláusula de salida en este mercado. Y cuando la cláusula ya está firmada, no hay nada que se pueda hacer.
¿Es un sueño hecho realidad jugar en Peñarol?
Es un sueño hecho realidad sí. Siempre estuve con esas ganas de jugar en Peñarol, desde chico. Y la verdad que es un sueño hecho realidad.
¿Cómo fueron tus inicios en el fútbol?
Fui a ver a mi hermano, que es tres años más grande que yo y jugaba en Libertad de Sarandí del Yí. Y por lo que me comentaban mis padres, yo era chico, tenía dos o tres años y ya me mandaba para adentro en la cancha. Ahí le fui agarrando el gustito y jugué en Libertad hasta que mis viejos se vinieron a vivir a Montevideo y empecé el baby fútbol por acá.
¿En qué club?
En el Iriarte de Nuevo París porque nos mudamos a ese barrio. Después tuve un pasaje por Universal del Paso Molino y mientras estaba ahí hacía la escuelita en Defensor Sporting ahí frente a Canal 5. Fiché en el club y estuve seis meses en séptima pero después pasé a Racing y ahí hice todas las juveniles hasta llegar a Primera División.
¿Hubo complicaciones o sacrificios en el camino?
Yo no, pero mis viejos algunos sí. Por ejemplo, estando en juveniles y siendo muy chico capaz que alguna comida ellos se la salteaban para darnos todo a nosotros y que no nos faltara nada. Mi viejo siempre laburó para que no nos falte nada en el día a día. Y en juveniles recuerdo que alguna que otra vez fui caminando de Nuevo París hasta Colón para ir a entrenar. Eso capaz que sí fue un sacrificio, pero no más que eso.
Esos sacrificios te llevaron a Liverpool y a Europa. ¿Cómo fue irte al Viejo Continente?
Después de jugar en Liverpool fui a Grecia, algo que la verdad esperaba porque sentía que estaba preparado. Eso es lo importante y con lo que me quedo. Llegué a Europa y no tuve que pasar por un período de adaptación, sino que de una, fui, hice la pretemporada, me tocó un técnico español que por suerte me ayudó mucho con el idioma porque en Grecia era algo bastante difícil. La adaptación fue muy rápida y enseguida jugué, que eso era lo que en su momento me preocupó porque pasé del fútbol uruguayo al europeo, que es totalmente diferente y por lo que te comentan otros compañeros, la adaptación, una cosa y otra, es complicado pero por suerte no me pasó porque después fui a Suiza y más adelante tuve un pasaje por Portugal.
¿Fue difícil mantenerse en el fútbol europeo?
Si fuese por mí me hubiese quedado muchos años más. Pero en Grecia me pasó que no clasificamos a los playoffs del campeonato, me quedaba un año más de contrato y el presidente que asumió luego no nos quiso en el plantel a todos los jugadores nuevos que habíamos llegado. Y no te miento, de 12 que firmamos, nueve nos tuvimos que ir. Perfectamente me podía quedar corriendo alrededor de la cancha y cobrar, ¿no? Pero yo quería jugar. Había jugado todo el año y veía que iba a tener la oportunidad. Mismo ahí en Grecia había otro equipo que me quería. Pero se dio la oportunidad de ir a Suiza, me fui para ahí y luego volví a Uruguay para jugar en Nacional.
¿Cómo viviste esa situación de estar tan cerca de Peñarol en 2023 y terminar jugando en Nacional?
Fue más o menos lo mismo que me pasó ahora. Estando en Suiza de pretemporada, Pablo me llamó y me dijo que había posibilidades de ir a uno de los dos grandes. “Lo dejo en tus manos”, fue lo que le dije porque yo no tenía problema en ese momento. Se dio todo para ir a Nacional y fui.
¿Te afectó en algo jugar en Nacional siendo hincha de Peñarol?
No me afectó para nada porque es mi trabajo. Ahí dije ‘yo voy a hacer mi trabajo, lo voy a cumplir y lo voy a respetar’. Lo mismo que ahora que estoy en Peñarol. Soy hincha pero todo el mundo sabe que pasé por Nacional. Fue un pasaje que tuve, lo respeté, me respetaron y eso me deja tranquilo.
¿Sentís que le faltó algo a tu pasaje por Nacional?
En el segundo semestre tuve los minutos que quería. Después sentí que no iba a tener tantas chances, justo venía Sebastián Coates al club y salí en busca de más minutos. Apareció la chance de ir Perú para firmar con Sporting Cristal y jugué todo el año, entonces no tengo nada de que arrepentirme.
¿Cómo fue contarle a tu círculo más cercano que ibas a Peñarol ahora?
Fui bastante reservado. Estaba con mi familia de vacaciones y cuando me llamó Pablo no le comenté a nadie hasta que se empezó a concretar. Después que estaba todo cerrado, al primero que se lo dije fue a mi viejo, que fue él el que me hizo hincha de Peñarol.
¿Qué te dijo?
¡Estaba loco de la vida! ¡Imaginate! Y con el gol del fin de semana pasado ni te digo. Me dijo que lo hice lagrimear bastante.
¿Te preocupa o afecta lo que opinen de vos?
Hoy te diría que no. Hace un tiempo sí. Le daba más importancia a ver si se hablaban bien o mal. Trabajo con un coaching, también trabajé con un psicólogo y hoy en día estoy muy tranquilo de que yo hago mi trabajo y lo que opinen los demás es cosa de ellos. Yo sé que estando bien con mis compañeros, con el cuerpo técnico y con la gente que me rodea, estoy tranquilo.
¿Vas creciendo y te vas dando cuenta de que hay cosas que importan menos que otras?
Sin duda. Yo tengo dos hijos, entonces la importancia hoy va más hacia ellos que a los que hablen de mí, por si yo la pasé mal o me eludí a un rival. Entonces eso queda de lado por completo.
¿Cómo trabaja un jugador de fútbol las frustraciones?
Antes me frustraba más, me quedaba pensando más en tal jugada, en tal partido, en qué podría haber hecho. Pero ahora trato ya mismo de salir en el instante. Te pongo un ejemplo, doy un pase mal y ya está, ya pasó, ya lo hice. Voy a la siguiente y busco hacerlo mejor. Por suerte eso lo pude aprender y hoy es lo que hace que yo esté fuerte.
¿Qué significa para vos estar en Peñarol?
La verdad que es un sueño que tenía desde niño. Es acordarme de todo lo que hacía cuando era chico por Peñarol. Te cuento una anécdota: a mi viejo le decía que me iba a la casa de mi mejor amigo a pasar la tarde los fines de semana y en realidad me iba a ver a Peñarol. Teníamos el carnet de juveniles y nos dejaban entrar al estadio gratis. Entrábamos a la Olímpica y me acuerdo que siempre saltábamos para la Ámsterdam. A ese nivel llegábamos (risas).
¿Cómo han sido estas primeras semanas en Peñarol y qué plantel encontraste?
Ni bien llegué tuve unos entrenamientos que los hice aparte porque aún no había firmado el contrato. Fueron tres o cuatro días que trabajé con un profe. Después que me unieron al grupo, la verdad que agradecido con todos porque enseguida me sumaron. Con alguno ya había jugado antes como con Jesús Trindade en Racing, con Mauricio Lemos en un proceso de selección Sub 20 y con el Indio Fernández entrenamos con un profe particular. Eso me hizo las cosas mucho más fáciles. Después al hablar con Diego cuando llegué también fue bueno. Tuve el apoyo de él y así se te hace todo más fácil para el día a día. La verdad que estoy muy contento. Nunca había ido a Los Aromos, no conocía, y ahora que estoy ahí en el día a día se disfruta muchísimo.
¿Qué te pidió Diego Aguirre desde que llegaste al club?
El primer partido con Racing me tocó entrar por la lesión de Maxi (Olivera) y ahí más que nada me pidió que ordenara el equipo porque pasábamos a línea de tres a la hora de atacar y estábamos buscando el empate en ese momento. En el día a día me comentó que me había visto en Torque con la seriedad que yo jugaba, lo que transmitía en la cancha y que lo siguiera haciendo acá en Peñarol que él me va a respaldar. Después me tocó entrar por Mauricio (Lemos) y me pidió lo mismo: transmitirle orden y darle seguridad al equipo, que es lo que me toca hacer ahí en defensa.
¿Qué le puede ofrecer este Franco Romero a Peñarol hoy?
Lo mismo que vengo haciendo ya hace unos años. En los lugares en los que estuve me caractericé por hacer siempre lo mismo. Primero la seriedad con la que trabajo en el día a día para luego estar siempre a la orden del técnico cuando me necesite, sea como titular o en el banco. Segundo para respaldar a mis compañeros y para darle fortaleza a la defensa. Eso es lo que puedo darle yo al club. Yo trabajando en el día a día sé que para el fin de semana voy a estar al cien por ciento.
¿Tuviste miedo o nervios ante una posible falla en tus primeros minutos en el club?
Miedo nunca tuve. Nervios tampoco. Ni en el partido con Racing que era mi debut. Pero sí tenía ansiedad por ver si se daba ese debut, que por suerte se dio enseguida y me lo saqué de arriba. En el partido con Boston River estaba pendiente de lo que pasaba y se dio entrar. Yo tengo esa tranquilidad de que me entreno en la semana para que el fin de semana no me pasen cosas graves, entonces estoy tranquilo.
¿Qué mensaje le das a la hinchada de Peñarol que por ahí dudaba un poco de tu llegada?
Primero que confíen en el plantel que hay porque la verdad que el grupo que encontré yo es muy bueno. Da para ilusionarse y ganar el Campeonato Uruguayo. ¿Y qué esperan de Franco Romero? Que voy a dar el cien por ciento de mí para dejar a Peñarol en lo más alto.
¿Qué le diría el Franco Romero de hoy al niño que arrancó a jugar al fútbol en Sarandí del Yí?
Que está donde él siempre quiso estar, que está cumpliendo el sueño. Y más que nada el sueño de mi viejo de tener un hijo que jugara en Peñarol. Todo esto se lo dedico a él porque fue el que me enseñó a patear una pelota y el que me inculcó todo esto del fútbol.
Con 31 años y mucho camino por recorrer, Franco Romero tiene cuatro títulos en su carrera y tres fueron con Liverpool. El restante lo consiguió con Nacional. Pero el zaguero dejó una huella importante en la historia del club negriazul.
Es que el primer título que Franco obtuvo en su carrera fue también el primero para los de la Cuchilla: el Torneo Intermedio 2019. “El primer título mío fue con Liverpool y por esas casualidades también el de Liverpool (en Primera División), que tiene muchísimos más años que yo, ¿no?”, recordó entre risas para luego agregar: “Se dio en ese año justo de que cuando yo fui para ahí salimos campeones del Torneo Intermedio y la verdad que para mí es especial porque fue el primer título que logré en mi carrera. Y que haya sido el primero del club fue algo muy lindo también”.