El domingo 4 de enero, Franco Escobar llegó a Montevideo para instalarse en la capital de Uruguay y quedar pronto para sumarse al plantel que el martes 6 arrancó la pretemporada de Peñarol en Los Aromos.
El sábado no estuvo en la convocatoria para el amistoso con River Plate de Argentina en Maldonado y espera para tener sus primeros minutos en el Mirasol, club al que no dudó en venir cuando se le presentó la oportunidad en la primera charla que mantuvo con Diego Aguirre a fines de octubre.
De sus inicios en el fútbol, del sacrificio para llegar a debutar en la Primera de Newell's, del pase a la MLS y lo que le sorprendió de Estados Unidos a este presente en el fútbol uruguayo, el lateral de 30 años habló con Ovación en una extensa charla.
¿Cómo te recibió el plantel?
El grupo me recibió muy bien. La verdad que los chicos son muy parecidos también con los argentinos. Además, hay muchos que hace varios años están juntos y eso te hace todo más fácil.
Ya conocías a Eric Remedi de Atlanta, ¿hablaste con él antes de venir a Peñarol?
Hable con él, pero no para pedirle referencias. Él me contó lo que es Peñarol. El año pasado también estaba Tito Villalba y con él compartí en Atlanta. También me habló del club.
¿Te viniste solo a Uruguay?
Me vine solo el 4 de enero pero el jueves llegó mi novia, que también trajo al perro (risas), así que está la familia complete por acá ya.
¿Arrancaste a jugar al fútbol de entrada en Newell’s o en otro club?
Empecé a jugar en Rosario, mi ciudad. Fui a Newell’s a los 12 años y ahí hice todas las inferiores hasta Primera División. Pero a jugar arranqué a los 4 años en el club Valencia, en mi barrio. Siempre andaba jugando a la pelota en mi barrio todo el día y en casa también. Me gustaba. Por so me llevaron, para ver si realmente quería seguir jugando.
¿Cuándo te diste cuenta que el fútbol era para vos y que querías convertirte en profesional?
De chico capaz sos muy inconsciente y pensás que es fácil llegar, pero siempre tuve la ilusión de jugar en Primera. Después, estando en inferiores te das cuenta un poco lo difícil que es. Yo siempre le metí para adelante y mantuve esa ilusión. Gracias a Dios a los 18 me dieron en Newell’s la oportunidad de subir a Primera. Es un camino difícil, pero siempre tuve esa ilusión y ese sueño.
¿Y qué significó para vos debutar en la Primera de Newll’s y jugar ahí?
Fue el momento más lindo porque se te viene a la cabeza todo lo que recorriste, lo que luchaste y lo que te sacrificaste para que llegue ese día, ese momento. Y hacerlo en el club del que soy hincha, en el que me formé y en el que pasé casi toda mi infancia y adolescencia, fue un sueño.
¿Qué fue lo que más te marcó de esa época?
El sacrificio ese del momento, el luchar por los sueños, el entrenar y esperar con ansias para poder cumplir ese objetivo.
¿Te acordás que hiciste cuando cobraste tu primer sueldo?
La verdad no lo recuerdo. Tampoco era una cosa de locos. Era un sueldito. Capaz que cené con mi familia o con amigos, pero no hice nada extravagante. Sinceramente no me acuerdo. Si hubiera debutado en el Real Madrid por ahí te digo que le compré una casa a mi mama (risas), pero no fue el caso.
¿Qué significó para vos el pase a la MLS?
Fue importante porque el que me llamó a mí fue el Tata (Gerardo Martino), un ídolo del club y para mí, que mi crie en las inferiores de Newell’s viviendo la época de él como técnico con el equipo campeón y jugando un fútbol muy lindo, era tremendo. Entonces ese llamado fue todo. No lo dudé. Él significa mucho para Newell’s y sus hinchas. Y de la MLS la verdad no tenía muchas referencias del campeonato pero sí de los grandes jugadores que habían ido. Cuando me tocó ir y vivir eso en carne propia, me sorprendió para bien. Creo que la MLS cada año va subiendo un escaloncito y elevando su nivel. Eso genera que sigan yendo jugadores de renombre. Por eso considero que fue un paso muy lindo en mi carrera.
¿Qué te deslumbró de la MLS?
Que es todo impactante, desde los equipos a todo lo que los rodea. Después, la cantidad de estrellas, grandes jugadores que uno se enfrenta o que juega con ellos. Esas cosas son las que por ahí más impactan. También está la calidad de vida que se tiene allá. Es todo muy tranquilo. Es otra realidad respecto a Sudamérica. Se extraña mucho también pero hay futbolistas que se van con sus familias y pasan muy bien. Si bien el país tiene sus cosas, son elementos que pesan a la hora de tomar una decisión e irte para allá.
¿Y qué fue lo que no te gustó de la MLS?
Y por ahí que se tomen todo un poco más tranquilo. Pero es un tema mío y de cómo yo vivo el fútbol, de cómo me crie. Ellos parecen muy relajados cuando no se dan los resultados. Si bien es algo normal en ellos, uno está acostumbrado a otra cosa y te duele mucho más una derrota. Después hay un tema y es que en la MLS se tienen muchos días libres durante las semanas de entrenamiento o en vacaciones. Quizás son cosas que deberían cambiar como para que la liga, los equipos y los jugadores no estén tan tanto tiempo parados o relajados. En la semana no se entrenaba todos los días, tenías un día de descanso en el medio, algo a lo que yo no estoy acostumbrado porque por ahí no venís bien y te dan día libre. Es como medio raro. Son cositas, pero después la verdad que la liga también tiene su forma y su idiosincrasia que es muy parecida a la del norteamericano. Son cosas que por ejemplo a nosotros los sudamericanos nos generan ruido porque decís 'puta madre, estamos mal y tenemos dos días libres'. Es raro. Pero son cosas que quizás con el tiempo irán cambiando o no.
¿Qué entrenador te ha marcado más hasta ahora?
El Tata (Gerardo Martino) sin duda fue el entrenador que más me marcó en mi carrera por lo que me enseñó y por lo que entendí sel juego. Fue uno de los entrenadores más influyentes. Después Lucas Bernardi, que fue el que también me dio la continuidad en Primera. Los dos fueron muy importantes en mi carrera.
¿Cuándo fue el primer llamado de Peñarol?
En octubre. Ahí fue que hablé con Diego Aguirre y desde ese momento ya tenía la decisión casi tomada porque me había ilusionado mucho con estar acá, vestir esta camiseta y defender este escudo con toda la historia que tiene. Para mí era un privilegio inmenso y una oportunidad que no quería dejar pasar. Poder pelear torneos, poder jugar la Copa Libertadores con esta institución era algo muy lindo.
¿Hay algún paralelismo que puedas identificar en la pasión por el fútbol en Rosario y lo que has visto acá en Uruguay?
Llegué a ver partidos de la Copa Libertadores como los del año pasado con Racing de Avellaneda y fueron lindos partidos, sin saber nada de lo que iba a pasar después. Las finales también las vi. No viví en carne propia un clásico uruguayo aún, pero por lo que me han hablado y contado, hay una gran similitud con lo que se vive en Rosario en cuanto a la pasión del hincha de Peñarol con el de Newell’s porque lo de Rosario está en la ciudad, son dos equipos y la gente es muy fanática. Es la felicidad de la semana de la gente. Entonces se vive con un fervor importante ahí. Y por lo que me dijeron acá es igual o más también porque se trata de un país entero. Pero una cosa que me marcaron de entrada es que venía al país de Peñarol, por eso quiero sentir todo lo que se vive acá y lo que significa este escudo para la gente.
¿Qué conocías de Peñarol antes de confirmar tu llegada al club?
Peñarol es uno de los clubes más grandes de Sudamérica y está a la par de Boca, por comparar con Argentina. Es un club al que siempre te va a interesar venir, que te abre los ojos. Después que acepté este desafío fui conociendo un poco más la historia de la institución, pero lo conocía ya porque Peñarol es conocido en todos lados.
¿Cómo juega Franco Escobar y en qué posición se siente más cómodo?
En el último tiempo jugué de lateral por izquierda, pero soy lateral por derecha o marcador central, que es mi posición natural e inicial. Primero trato, como fui central y tengo más incorporado el tema de la marca, de no dejar tanto espacio. Después busco sumarme y acompañar a los mediocampistas y a los delanteros en ataque, sin descuidar la defensa. Pero me gusta ir para arriba y atacar. Y de mi lado la gente va a ver un jugador muy sacrificado, que va a intentar siempre estar bien parado. Me voy a entregar al cien por ciento, como lo hice en cada equipo en el que estuve. Después pueden haber partidos buenos y malos, pero la entrega, el sacrificio y el transpirar la camiseta son cosas que Peñarol las va a tener de mi parte cada vez que me toque jugar. Es algo que tengo marcado y que naturalmente sale de mí.
Se vieron algunos goles tuyos desde afuera del área. ¿Le vas a pedir algún tiro libre a Leo Fernández?
De afuera del área me equivoque un par de veces y le emboqué al arco (risas). Me amigué con el gol últimamente con algunas jugadas claras en las que me tuve confianza, pero la pelota parada no es lo mío. Leo es el amo y señor de la pelota parada en Peñarol así que ahí no hay discusión alguna. No pateo, pero si pateaba tampoco habría discusión.
¿Qué jugador de Peñarol te llamó la atención desde que llegaste al club?
Hay muchos. De los chicos hay unos cuántos. A los más grandes todos ya los conocen, pero de los juveniles está Stiven Muhlethaler que tiene muchas condiciones, está Julio Daguer también, Nahuel Herrera... Son jugadores que tienen unas condiciones y un futuro bárbaro. Pero hay un montón. A veces se me complica un poco con los nombres con tantos nuevos, pero hay chicos que están para estar en el plantel principal y que tienen condiciones de sobra. Después estará en ellos mantenerlas y seguir mejorando.
El lunes debutó Ignacio Alegre, que juega en tu posición. ¿Le hablaste algo?
Lo vi y le gusta ir para arriba a Nacho. Es rápido, bueno, joven, con ganas. Mostró un buen uno contra uno y velocidad. Son chicos que tienen que ir formándose para aprovechar cada oportunidad que tienen porque ellos también son el futuro del club. Tienen que estar preparados, ir aprendiendo y cuando se les de la oportunidad no desaprovecharla. Después podrán jugar bien o mal, pero siempre hay algo que tienen que tener claro que es el superarse día a día, aprovechar los momentos que tengan y tener en claro que son el futuro de la institución y que todo lo que venga lo tienen que recibir de la mejor manera porque va a ser lo mejor para su carrera también.
¿Qué expectativas tenés con este pasaje por Peñarol?
Las más altas. Hacer un buen torneo y pelear por todo, porque este escudo nos exige ganar todo lo que jugamos. Y obviamente está también el gran sueño: hacer una gran Copa Libertadores. Y que termine el año como todos queremos que termine porque es el sueño de la gente en el club.
¿La gente en la calle ya te reconoce como jugador de Peñarol o todavía no?
No, poquito, poquito. Todavía no. Estamos muy tranquilos (risas).
¿Qué importancia le das vos al aspecto mental de un futbolista que diariamente está expuesto en la calle y también a las críticas?
Lo mental es muy importante. Si bien el tema de las críticas con los años lo fui asumiendo, ahora no le doy tanta importancia, pero también soy consciente cuando hago las cosas bien o mal, cuando tengo un buen partido o uno malo. Ahí la clave es rodearte de la familia, de la gente que está siempre acompañando y que por ahí se tienen que fumar las malas caras, la llegada de un entrenamiento o de un partido malo, que volvés con la cabeza baja, triste o enojado. Eso es importante. Después el apoyo de los compañeros que sabes que siempre van a estar es fundamental. Pero las críticas, estando en un club así, es lógico que estén. La exigencia siempre es la máxima. Hay que estar preparado y yo con el correr de los años fui cambiando y mejorando en ese tema de no darle tanta importancia a lo que se dice las redes. No podés ni dejarte llevar por los halagos ni por las críticas. Tenés que entrenar, trabajar y después la gente te lo reconocerá cuando juegues.
¿Sos de apoyarte en profesionales como psicólogo o coaching deportivo?
He tenido psicólogos sí. Ahora, en el último tiempito no. Pero creo que es importante tener a alguien, un psicólogo o algún profesional con el que trabajar porque es algo necesario en muchos casos y sobre todo en muchos momentos.
¿Cómo ves a la selección de Argentina en el Mundial 2026?
En los últimos años la selección de Argentina demostró lo fuerte que es, el grupo que tiene y el recambio que va teniendo. Es una selección que se hizo muy fuerte con el correr de los años y creo que va a hacer un gran papel en el Mundial. Llegar de vuelta a lo que logró es muy difícil. No es imposible. Pero pase lo que pase, siento que Argentina va a hacer un gran Mundial y va a representar a los argentinos como lo viene haciendo hasta ahora.
¿Tuviste o tenés aún el sueño de defender a la selección de Argentina?
Cada vez es más difícil. Obviamente que entrenás para eso y si se llega a dar la oportunidad, bienvenida será. Soy consciente de la edad también y es un sueño, pero muy lejano.
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