El último adiós a Mauricio Nanni: el goleador histórico venerando en silencio y un aroma bien Bohemio

El mundo fútbol, pero principalmente de Wanderers, despidió al exarquero que falleció a los 46 años este lunes tras padecer de cáncer en el último tiempo.

Selección. Nanni llegó a defender a Uruguay en dos partidos. Fue en el 2003 contra Hong Kong (3-0) y frente a Irán (1-1).
Selección. Nanni llegó a defender a Uruguay en dos partidos. Fue en el 2003 contra Hong Kong (3-0) y frente a Irán (1-1).
Archivo El País.

La última despedida a Mauricio Nanni convocó a un mundo de gente en Luis Moro de Sayago. Una camiseta de arquero arriba de su cajón (la misma que lo marcó como futbolista en aquella “generación dorada” de jóvenes bohemios que de la mano de Daniel Carreño sacaron a Wanderers de la B y lo pusieron en la Libertadores) y otra casaca, la tradicional albinegra. Fernando Machado -uno de sus amigos íntimos-, que se vino de la Plata a despedirlo. Sebastián Eguren, Sergio Blanco, Rodrigo Bengua, Diego Yrigoyen y Juan Manuel Martínez, solo algunos de sus amigos que le fueron a dar el último abrazo. Diego Forlán, Gregorio Pérez, Fabián Carini y Marcelo Broli también estuvieron presentes.

Había ese olor a Wanderers en la sala velatoria, mezclado con lágrimas y llantos de dolor, y con encuentros que se dan después de muchos años. Nanni murió a los 46 años fruto de un cáncer que le venía pasando factura hace mucho tiempo y con el que incluso convivió siguiendo trabajando en su rol de gerente deportivo, función que desempeñó de 2018 a 2025 en el Bohemio, incluso muchas veces desde el sanatorio en pleno tratamiento. No soportó más y falleció a última hora del lunes 9 de marzo.

El expresidente Gabriel Blanco recibió la noticia y no pudo dormir en toda la noche. Repasaba en su cabeza una y otra vez varios momentos compartidos, viajes eternos a Melo y la reunión que tuvieron cuando, sin conocerse, lo fue a buscar para que sea su gerente en un momento en el que Nanni estaba trabajando en Villa Española. “Quería que ese rol lo cumpliera un wanderista como él, que sintiera la camiseta y se adaptó a todo, incluso a promocionar y vender jóvenes para achicar el pasivo”, afirmó Tato.

La noche fue larga para su amigo, el histórico equipier Cani Gallardo, que no paró de llorar pero que tuvo la valentía para ir a saludar a Virginia, la pareja del arquero. También fue larga para la administrativa Déborah Cáceres, para quien Nanni fue como un padre. Quedate tranquilo Mauricio, que tu despedida fue con aroma Bohemio y con el goleador histórico, el Chapita, venerándote en una esquina.

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