"En Aurinegro World construí un personaje. Con el transcurso del tiempo y el análisis de datos me di cuenta de que la exageración de los gritos y la forma de gesticular llamaban la atención”, explicó Freddy García, sereno, café en mano y sentado en el living de su casa, ubicada en un barrio privado a las afueras de Montevideo. Esta vez sí, candidato a presidente de Peñarol y líder del canal de streaming partidario que “no solamente da información, sino que también entretiene”.
“El canal tiene ese toque irónico”, remarcó, y aunque en plena campaña electoral él procura mostrar su lado más estable y profesional, cada tanto emerge la chispa que le dieron estos seis años de transmisiones en vivo: “En mi canal hice una encuesta entre Ruglio y Piñón Fijo, y ganó Piñón Fijo con el 90%”, dijo con el objetivo de desacreditar la encuesta electoral “de redes sociales” que publicó hace pocos días el medio partidario Padre y Decano, y lo ubica en el penúltimo lugar entre ocho candidatos por intención de voto, y tercero entre los que los socios “nunca votarían”.
Pero la campaña lo obliga a pasar de la ironía y las reacciones futboleras a una discusión concreta: qué pretende hacer con Peñarol, por qué considera que las gestiones anteriores fracasaron y qué argumentos tiene para pedirles a los socios que confíen en alguien que hasta ahora solo conocen a través de una pantalla.
En su casa, donde conviven el universo aurinegro y una vida empresarial más reservada, hay en la entrada una camiseta de la época del Quinquenio, regalo del Pato Aguilera. En el patio, un arco luce una red amarilla y negra con franjas diagonales, tal cual las que identifican al Campeón del Siglo. En el living, una bandera desplegada con varias firmas borrosas por el paso de los años, una del Tito Néstor Goncalves. Y un par de fotografías con su padre, Richard García, compañero de aventuras en Aurinegro World y responsable de transmitirle la pasión por los colores.
“Nací en Nuevo París, en las calles Santa Lucía y Villavicencio. Fui a un colegio de padres franciscanos, San Francisco de Asís, jugué al baby fútbol en el Club de Pesca, con mi papá como técnico”, recordó con nostalgia. Pero también que antes que todo eso, y que pudiera guardar sus propios recuerdos, llegó Peñarol: “Nací en 1987 y al poco tiempo ganamos la Libertadores. Mi padre siempre cuenta que cuando él gritaba los goles de las finales, mi madre le pedía por favor que se callara porque yo me despertaba”.
Se crió durante el Quinquenio y atesora los abrazos de su padre con desconocidos de la tribuna cuando había un gol. “Le preguntaba quiénes eran y él me decía: ‘Esto es Peñarol’. Íbamos a la Olímpica y con los años empecé a ir con mis amigos a la Amsterdam”, repasó.
De streamer a exitoso empresario
Pero Peñarol fue lo que siempre lo unió a su padre y en plena pandemia surgió el proyecto que lo dio a conocer a nivel mediático: Aurinegro World.
“Yo tenía los conocimientos técnicos a través de mi empresa, vinculados al desarrollo del streaming, y lo hice por pasión y como hobby. En ningún momento fue creado como un negocio. Hasta el día de hoy no se maneja por sponsors, no hay ningún tipo de trasfondo económico”, sostuvo.
Según contó, lidera dos empresas. Una de ingeniería y logística: “Un servicio prácticamente de 24 horas que brinda soluciones a ciertos clientes, que son fábricas e industrias muy grandes, cuando se rompe algún repuesto”. Y la otra es una empresa de streaming, “que da soporte a diferentes canales deportivos, tanto nacionales como internacionales”, señaló.
Su trabajo particularmente es la supervisión y creación de equipos de trabajo: “Desarrollo de personal capacitado, gestionar quién se encarga de qué, en qué sector y en qué área, para poder brindar un servicio generalizado”. Es algo que con el tiempo ha logrado que “camine solo”, gracias a lo que puede dedicarle tiempo a lo que más le apasiona: Peñarol y su hobby, el stream.
“Los días que juega Peñarol, vaya o no al estadio, le dedico 10 horas, mi familia no me ve. Hacíamos la previa, el durante, el pospartido y el análisis. Si es un partido caliente, el análisis dura mucho más”, reconoció, pero consultado sobre sus picos de rating dijo que el máximo fue “cuando Peñarol salió campeón de la Libertadores Sub 20”.
“El número de visualizaciones cuando Peñarol fracasa deportivamente es un número que no queremos. No me da orgullo y también sé que es ficticio, porque viene gente de otros lados a ver qué decimos y qué opinamos”, admitió, consultado sobre su porcentaje de audiencia de Nacional.
El revisionismo económico y su tesorero
“Entiendo que mi personaje ha sido muy crítico durante todos estos años. Pero alguien lo tiene que hacer, si no hay un contralor, las cosas pasan impunes”, cuestionó García.
—¿Para vos no hay contralor en el Consejo Directivo?
—No existe oposición. Cuando el poder tiene el libertinaje de equivocarse, las cosas se salen de control. Por eso nuestro lema de campaña es el revisionismo económico. Yo quiero saber en qué invierte el club, en qué gasta y dónde están las pérdidas. La plata no nace de los árboles: sale de Peñarol, es decir, de los socios que pagan la cuota o los hinchas que compran su camiseta.
En ese sentido, reveló que su elegido para la tesorería del club es Juan Carlos Herrera: “Una persona con trayectoria como vicepresidente de Ancap, que ha realizado un revisionismo económico por varios millones de dólares mayor al presupuesto anual de Peñarol”.
Y entonces hizo hincapié en un punto clave: el presidencialismo que pregona Ignacio Ruglio. “El presidente no tiene que saber de todo, no es experto en todología. Tiene que traer a la persona que sabe de cada área en la que Peñarol necesita trabajar y formar un equipo profesional, enfocado en las necesidades del club. Mis empresas caminan solas, están automatizadas: cada una tiene sus superiores, sus encargados y su organigrama de mando. Esa organización me ha dado tiempo y el tiempo es valioso para dedicarlo a mi vida”, argumentó.
—"Estuve dos años luchando contra el cáncer. Aprendí muchas cosas durante ese proceso. En todo este tiempo me acompañó Peñarol, fue lo que me sacó de ese estado mental de amenaza, de pensar qué pasaría y vivir en la incertidumbre.
Por eso conozco el minuto a minuto, el segundo a segundo de Peñarol. Sé dónde están los problemas, qué pasa en juveniles, en básquetbol y en otras áreas. Sé qué pasa en el Consejo Directivo, en las negociaciones y en el mercado de pases. Sé quién es quién. Preguntame lo que quieras y te voy a responder dónde está el problema".
Su "posicionamiento de marca", Ruglio, Damiani y Edgar Welker
A diferencia de hace tres años, hoy tiene la antigüedad suficiente para ser presidente de Peñarol. Pero dijo que aquello fue una estrategia: “Fue pensado. Hice un posicionamiento de marca. Si yo me presento como streamer, no me llama nadie. Si digo que quiero ser presidente de Peñarol, aparezco en el mapa. Lo peor que hay en la política es que no te conozcan”, sostuvo para explicar que tiene seis años como socio y siempre puso el foco en las elecciones de 2026.
—Algunos candidatos hablan de una elección entre dos bloques: Ruglio y Damiani. ¿Te gestión preferís?
—Sobre el único indicador que se debe medir la gestión de un cuadro de fútbol, que son los resultados deportivos, son dos modelos de trabajo que tuvieron el libertinaje de hacer y deshacer, sin contralor, y fracasaron. Si ahora gana Damiani y vuelve a fracasar, ¿en tres años vamos a volver a votar a Ruglio?
—¿Qué aspecto de la gestión de Ruglio, de la que has sido muy crítico, te parece más imperdonable?
—Es difícil elegir porque hay tantas cosas imperdonables. Pero creo que lo más grave es haber engañado tanto tiempo a la gente, haber subestimado su inteligencia y, sobre todas las cosas, no haber puesto a Peñarol por encima de todo. Puso a una empresa privada por encima de Peñarol, los intereses de una empresa privada. Eso lo vamos a investigar y vamos a ver qué lo motivó a hacerlo.
——¿Cuál es tu postura respecto al relacionamiento de Peñarol con la AUF?
—Tengo a una persona marcada como nexo y consultor institucional. Es alguien que tiene los contactos, el respeto y va a funcionar como nexo para volver a tener el relacionamiento que Peñarol nunca debió haber perdido con la AUF. Esa persona se llama Edgar Welker, el escribano.
—¿No creés que tu postura de confrontación hacia la gestión de Ruglio tiene similitudes con la postura de confrontación de Ruglio hacia Ignacio Alonso?
—No, en ningún aspecto. Primero, porque mis críticas tienen argumentos, no están basadas en críticas vacías. Y yo lucho por el bien de Peñarol. Ruglio lucha por el bien de una empresa privada y no por Peñarol. Son cosas totalmente distintas.
Si lo basás en la modalidad de crítica a la hora de expresarse, las personas evolucionan y cambian. Yo estaba haciendo contenido de entretenimiento. La persona que ven en cámara no es la misma que vive con su esposa, con su hijo y con su familia. La persona real es la que ustedes ven acá. No tiene absolutamente nada que ver.
—¿Por qué los socios de Peñarol deberían votar a Freddy García?
—Porque soy la única opción y oportunidad de cambiar realmente. No podemos buscar la solución en los mismos nombres. Yo soy una persona profesionalizada, dedicada y experta en equipos de trabajo. Presenté mi patrimonio personal y mi consulta al Banco Central: Freddy García no debe un peso. Les pido que apuesten a esta gestión que les propongo, llena de verdades, porque lo único que me queda a mí es mi nombre, mi rostro y mi credibilidad.